viernes, 11 de enero de 2013

EL PRIMER RESTAURANTE DE LA HISTORIA

Dónde comemos? Salimos a cenar?.


Hoy en día, ya sea para comer un sencillo sándwich o para degustar un sofisticado menú de 15 platos, no tenemos ningún problema para salir a comer fuera de casa (excepto el pequeño problemilla que supone el dispendio económico según el caso, o la dificultad para conseguir reserva en según qué otros casos, claro). De hecho, en casi todas las calles y esquinas se nos presentan oportunidades para disfrutar de una comida sin tener que cocinar nosotros mismos. La oferta de bares, cafeterías y restaurantes es enorme. Incluso podemos elegir comer cualquier plato exótico o de un lugar muy lejano a donde nos encontramos.


Cómo nos las arreglaríamos actualmente sin un restaurante cercano? De cuantos apuros nos han sacado? Qué sería de las citas románticas sin un pequeño restaurante acogedor?... 


 Por supuesto, esto no siempre fue así… Nuestros antepasados sobrevivieron bastante bien durante miles de años antes del nacimiento de “Los martes fantásticos del 2x1 en pizzas”!  El restaurante tal y como lo conocemos ahora no tiene nada que ver con los primeros restaurantes que nacieron en la antigua Roma y China, e incluso nada que ver con los establecimientos que dieron comidas por primera vez en París o Nueva York.


Cuando los romanos no tenían ganas de cocinar se pasaban por por su "thermopolium". Este local de nombre extraño era el precursor de lo que hoy conocemos como comida rápida y en él se podían comprar alimentos calientes listos para comer. Sería como el antepasado de los restaurantes actuales y consistía en una pequeña habitación con un mostrador de piedra o albañilería, en forma de L, en el que había incrustadas jarras o cuencos de barro, llamados "dolia". Los clientes del thermopolium eran generalmente pobres o personas que no podían costearse la construcción de una cocina en su propia casa, motivo por el cual no eran bien vistos por las clases más altas, pues a pesar de su conveniencia, thermopolia atraía también a una multitud de gente indeseable, por lo que a menudo allí se situaba la escena de algún que otro crimen. Por cierto, Claudio exigió su cierre y Calígula mató a un hombre que se atrevió a vender comida en un thermopolio durante el luto por la muerte de la hermana del emperador.


Se cree que en estos establecimientos se servían platos deliciosos tales como el queso al horno con miel y hierbas, sabrosos platos de lentejas y vino caliente. Las ruinas de Pompeya cuentan con varios ejemplos bien conservados de thermopolia.

Pero el ancestro más cercano al restaurante de hoy nació en Hangzhou, una ciudad del este de China, en 1.123. Hangzhou fue la sede de la dinastía Song del Sur y rápidamente se convirtió en el hogar de más de un millón de personas (en esa época Londres y París contaban sólo con unas decenas de miles de habitantes). La economía floreciente de Hangzhou y su bulliciosa población fueron la semilla que hizo que surgieran los restaurantes. Cocineros diligentes se arremangaron en tiendas, tabernas y casas de té a lo largo del amplio Camino Imperial de Hangzhou, lleno de artistas callejeros, vendedores de vino de arroz y tiendas especializadas en carne de cerdo asado, sopa de fideos y otros aperitivos.

A diferencia de un thermopolium, donde los comensales sólo podían comer el menú del día, los clientes de estos locales de Hangzhou tenían menús entre los que elegir sus comidas. Tras su visita a esta ciudad, Marco Polo informó de que manjares como el pastel de gusano de seda  y la sopa de albóndigas de carne de cerdo rellenas de queso de soja eran disfrutados por muchos comerciantes y viajeros cansados.

Y el primer restaurante americano? Se dice que fue el Julien's Restorator, un establecimiento de Boston que abrió sus puertas en 1.793 de la mano de Jean-Baptiste Julien, un chef de la nobleza antes de la Revolución Francesa. Julien estaba especializado en la Sopa de Tortuga y llegó anunciarse en los periódicos locales exaltando las excelencias de "su nuevo proveedor de tortugas marinas verdes, de un tamaño mediano y preparadas de la mejor manera", y siguiendo el ejemplo de los restaurantes de su tierra natal, Julien hizo especial hincapié en el carácter saludable de sus platos, con la promesa de nutrir, revitalizar y fortalecer los órganos con sus diversos licores, caldos, sopas y carnes.

Y acabo con una curiosidad: 
La práctica de dejar propinas para el personal del restaurante se originó en el S XVII en las tabernas inglesas, en cuyas barras aparecieron frascos etiquetados como "TIP: Para asegurar la rapidez".
La costumbre llegó a las Estados Unidos a finales de 1.800 de la mano de estadounidenses adinerados que querían exhibir su riqueza dejando excelentes propinas. Pero esta nueva costumbre tuvo sus detractores: en 1.897 el New York Times dijo que era "el más vil de los vicios importados", porque creó una clase inferior económicamente dependiente de la generosidad y los caprichos de los ricos.

13 comentarios:

  1. que bueno volver a verte!! menuda alegría me has dado!!! feliz año wapa y espero que sigas publicando artículos tan interesantes como el de hoy!

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    1. Gracias María!
      Feliz Año para ti también.
      :)

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  2. Me gusta tanto este restaurante que paro para comer algo. :)

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    1. Quédate todo el tiempo que quieras :)
      Gracias!

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  3. Me encanta tu entrada. Es muy interesante saber dónde y cómo nacieron los lugares a los que vamos a disfrutar con la comida. Curioso lo de las propinas. Besos.

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    1. Hola Pilar
      Muchas veces las cosas cotidianas son a las que menos importancia les damos y nos interesamos poco por ellas. Intentaré descubrir cosas nuevas cada semana. Besos

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  4. !!Hola,Pk!!

    Un gustazo verte de nuevo por aquí.
    Una buena entrada,no tenia ni idea de esta historia,gracias por compartirla.
    Muchísimos besitos,cherie,me da alegría leerte de nuevo.Buen finde.

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    1. Hola Lady!!
      A mi me alegra verte también. Gracias por tu visita! Besos y feliz finde!

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  5. Genial Rossella. Voy a leerla otra vez :)

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  6. Para Balzac.
    Balzac, estoy deseando que vuelvas a poner en marcha tu blog, creo que ha llegado la hora de empezar a calentar motores.
    Perdona Rosella pero no he encontrado otra manera, si molesta mi comentario lo puedes borrar.

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    1. Anónimo,
      Puedes dejar un comentario en su blog, creo que no lo tiene cerrado a comentarios, y además el correo del blog también está allí.

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    2. Si lo tiene cerrado.

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    3. Lo del correo no me hace demasiada gracia.

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