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jueves, 22 de septiembre de 2011

JULIO CAMBA, "LA CASA DE LÚCULO"

"La cocina española está llena de ajo y de preocupaciones religiosas. El ajo mismo yo no estoy completamente seguro de que no sea una preocupación religiosa, y por lo menos, creo que es una superstición. Las mujeres de mi tierra natal suelen llevarlo en la faltriquera para espantar a las brujas, y sólo cuando el bulbo liláceo ha perdido su virtud mágica en fuerza de rozarse con la calderilla, se deciden a echarlo a la cazuela. Es decir, que el ajo lo mismo sirve para espantar brujas que para espantar extranjeros. También sirve para darle al viandante gato por liebre en las hosterías, y aquí quisiera ver yo a los famosos catadores de la corte del Rey Sol, que, al comer un muslo de faisán, averiguaban, por la firmeza de la carne, si aquel muslo correspondía a la pata que el faisán replegaba para dormirse o a la otra..." J.Camba 1929

Hoy os hablaré del libro de Julio Camba "La casa de Lúculo".

Es un libro excelente, el otro día leyéndolo, leí un artículo acerca de las sardinas, pescado que por cierto me encanta, al igual que al autor del libro, y os cuento lo que habla de ellas, resumido, claro.

Él va hablando de anécdotas que ha vivido, y va citando lo siguiente: " Una Sardina, una sola, es todo el mar, a pesar de lo cual yo le recomendaré al lector que no se coma nunca menos de una docena;" y que razón tiene... recuerdo en una ocasión en que mi amigo Fernando y yo casi competíamos por ver quién de los dos comía más, y llegué a comerme diecinueve!... él sugiere, "Pero vea cómo las come, dónde las come, y con quien las come. No se trata precisamente de un manjar << De buena compañía>>, sino más bien de eso que los franceses llaman un petit plat canaille." Jajaja, creo que lo que quiere decir con esto, es que no es un plato de "elite".... pero es una delicia y que en realidad en su "miseria" esconde una gran grandeza!

Y continúa diciendo: " No es para tomar en el hogar con la madre virtuosa de nuestros hijos, sino fuera, con una amiga golfa y escandalosa", jajaja." Las personas que se hayan unido alguna vez en el acto de comer sardinas, ya no podrán respetarse nunca mutuamente, y cuando usted, querido lector, quiera organizar una sardinada, procure bien elegir a sus cómplices"

"Considero inútil advertir que las sardinas asadas no se deben comerse con tenedor." A pesar de las reglas de educación y lo mal educado que sería para algunas personas ver cómo te las llevas a la boca con los dedos, sería el mismo espanto para un aficionado de las sardinas ver que se las comen con el tenedor y cuchillo. Así que él dice, " El tenedor dislacera de un modo brutal las carnes de la sardina, y aunque sea de plata, altera sus preciosas esencias" Dicho lo cual, ya sabéis, dejaros de buenos modales, y cuando comáis sardinas, nada de tenedores y disfrutad de este rico pescado, como Dios manda, con la mano!

También nos cuenta que "después de habernos comido una buena docena de Sardinas, y concluir que las Sardinas asadas saben muy bien; pero saben demasiado tiempo. Después de comerlas uno tiene la sensación de haberse envilecido para toda la vida. El remordimiento y la vergüenza no nos abandonaran ya ni un momento y todos los perfumes de la Arabia serán insuficientes para purificar nuestras manos" jajaja

A los que nos gustan las sardinas nos resulta chistoso lo que dice, porque realmente lleva razón, es todo un arte.

Él habla solo de comer sardinas asadas, y sí, es como mejor resultan y da gusto comerlas así cuando están frescas, casi recién pescadas, realmente es como comerse el mar entero..... Pero para mi gusto también saben buenas fritas, hechas al horno, escabeches, marinadas etc.

Julio Camba nace el 16 de diciembre de 1882 en Vilanova de Arousa, Pontevedra. En 1987 embarca como polizón hacia Buenos Aires. Dos años después es deportado a España por anarquista. En 1901 publica algunos versos. Comienza a colaborar en Diario de Pontevedra y viaja a Madrid en 1903. Escribe para El País, España Nueva o Lunes de El Imparcial. En 1905 informa en Constantinopla para La Correspondencia de España. Como redactor de El Mundo viaja a París, Londres y Munich. Desde entonces trabaja para ABC y se instala en Berlín hasta el comienzo de la I Guerra Mundial. En 1916 realiza su primer viaje a Estados Unidos donde volverá tras el crack del 29. En los años veinte viaja por Europa y escribe "La casa de Lúculo"...
En 1949 se retira a la habitación 383 del hotel Palace de Madrid. Muere un 28 de febrero de 1962.

A Julio Camba se le podría definir como humorista, anarquista, viajero y gastrónomo. Las cuatro características juntas, nos dan el retrato perfecto de un epicúreo, un bon vivant. Alguien para quien la vida es demasiado corta para tomarla en serio y para no gozar en ella de todo lo que la pueda hacer atractiva. Aunque amante de todos los placeres de la vida, fue el de la cocina el que más le atrajo y al que dedicó esta obra encantadora : La casa de Lúculo.

No es fácil reír con un libro de gastronomía, pero en el caso de Camba, el humor puede convertirse en sarcástico, irónico, premonitorio, mordaz, directo, meditativo, sutil, entrañable, visionario, canalla e incluso pareciera a veces políticamente incorrecto.

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