jueves, 28 de febrero de 2013

PASTEL DE NARANJA SIN HARINA

En invierno suelo tener casi siempre naranjas de zumo en casa, primero porque no soporto los zumos de naranja envasados, porque me encanta el zumo de naranja, y segundo por aquello de que vienen muy bien para los resfriados.
Esta vez creo que me pasé comprando y además me regalaron 5 kilos más... Tengo que usarlas antes de que se estropeen!

Por cierto que sí hay un zumo de Mandarina, que no de naranja, que está bastante potable aunque sea envasado, el de Don Simón creo... no lo recuerdo bien porque hace siglos que no lo veo... Será que ya no lo hacen?? De cualquier forma, donde esté un zumo natural que se quiten todos los demás.

Este pastel lo vi en Citrus and Candy una web australiana que tiene cosas fantásticas. Me encantó, por eso no tuve más remedio que hacerlo, aunque un poco a mi manera. Si queréis ver la receta original la encontraréis aquí. En la receta original se hierven las naranjas tres veces y yo sólo las he hervido una vez, y allí usan harina de almendra y yo he preferido pulverizar almendras peladas y con piel. Como veréis he hecho algunos cambios más y este ha sido mi resultado.




Los ingredientes para 8 raciones son:

165 gr de Almendras crudas peladas
165 gr de Almendras crudas con piel
3 Naranjas de zumo
3 Huevos
120 gr de Azúcar glass
1/2 sobre de Levadura Royal (polvos de hornear)

Para el jarabe de naranja:

120 gr de Azúcar glass
1 Naranja
1 copita de Cointreau o Grand Marnier

Para la salsa de chocolate:

1/2 tableta de Chocolate Lindt postres 70%
1 cucharada de Mantequilla


Primero lavamos bien las naranjas y enteras las ponemos en un cazo con agua fría. Las ponemos al fuego y las dejamos hervir durante una hora. Dejamos que se enfríen un poco y las partimos en trozos para quitarles las semillas, si las tuvieran, y la parte blanca central (para que no amargue el pastel). Luego, con piel y todo, las trituramos hasta dejarlas como un puré.

Precalentamos el horno a 170ºC.

Trituramos las almendras hasta reducirlas casi a polvo (yo lo he hecho en la Thermomix, pero en cualquier otro procesador o triturador de alimentos se podría hacer). Si no podemos triturar las almendras en casa, compramos harina de almendras y Santas Pascuas!, que el resultado será muy parecido.

En un bol mezclamos con las varillas los huevos, el azúcar y la levadura. Añadimos el puré de naranja y mezclamos con cuidado. Luego poco a poco vamos incorporando las almendras trituradas.

Engrasamos y enharinamos un molde de unos 22 cm y vertemos la mezcla.

Horneamos durante unos 40 minutos (como siempre, depende de cada horno). Estará listo cuando al pincharlo con un palillo éste salga limpio.


Ahora hacemos el jarabe de naranja, y para ello sólo tenemos que rallar la naranja y poner la ralladura en un cazo junto con el zumo de la naranja y el azúcar. Llevamos al fuego y cocemos hasta que se disuelva el azúcar y la mezcla espese un poco. Fuera del fuego añadimos el licor y mezclamos.

Desmoldamos la tarta y una vez en la fuente de servir, la pinchamos por toda la superficie. Poco a poco vamos bañándola con el jarabe de naranja (con una cuchara, porque a chorro se desborda).

Para hacer la salsa de chocolate, derretimos al baño María o en el microondas a mínima potencia, el chocolate con la mantequilla. Con cuidado de que no se nos queme si lo hacemos en el micro!!

Servimos con un poco de salsa de chocolate.

Listo!!

Espero que os guste.

Rossella

lunes, 25 de febrero de 2013

CAZUELA DE PATATAS CON GAMBONES

Cómo lleváis el lunes? Yo con un poco de frío, por eso traigo hoy una receta de cuchara, calentita. Además, lleva un poco de picante, así que es doblemente "calentita".


Os cuento. Los ingredientes para 4 raciones son:

4 Patatas medianas (yo he usado patatas rojas, pero cualquier tipo de patata para cocer servirá)
8 Gambones
2 Cebollas moradas
4 dientes de Ajo
1 Guindilla
2 pellizcos de Ñora picada
2 vasos grandes de Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Perejil 
Tío Pepe o un vino blanco que os guste

Primero pelamos los gambones y reservamos los cuerpos.
En una cazuela rehogamos las cabezas y las pieles de los gambones con 3 cucharadas de aceite de oliva hasta que estén dorados. Mientras se doran, ir aplastando las cabezas para que suelten el jugo. Cuando estén bien dorados añadimos un chorrito pequeño (la mitad de un vasito) de Tío Pepe o vino blanco y damos unas vueltas para que evapore el alcohol. Luego añadimos el agua y dejamos hervir durante unos 10 minutos.
Colamos y reservamos el caldo.

Mientras hierve el caldo de los gambones, pelamos y escachamos las patatas, picamos las cebollas, los ajos y la guindilla.
En la misma cazuela que hemos hecho el caldo y sin lavarla, añadimos 5 o 6 cucharadas de aceite de oliva y rehogamos las cebollas y los ajos. Antes de que se doren, cuando empiecen a estar transparentes, añadimos las patatas, la guindilla y la ñora, y rehogamos a fuego vivo durante 3 o 4 minutos. Vertemos el caldo de los gambones y dejamos cocer durante 20 minutos. Salamos.
Antes de terminar, cuando falten 3 o 4 minutos, incorporamos los cuerpos de los gambones y dejamos cocer todo junto.

A la hora de servir, picamos el perejil y se lo ponemos por encima.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella

viernes, 22 de febrero de 2013

Viernes con "V" de Vino: SHAYA 2011

Hoy vamos de blanco, no porque vayamos de boda, sino porque el vino que he descorchado esta semana es un verdejo de la D.O. Rueda, que me ha gustado mucho y por eso lo recomiendo hoy.


CARACTERÍSTICAS:
Vino blanco de Bodegas y Viñedos Shaya, de la D.O Rueda, elaborado 100% con la variedad Verdejo.
La bodega y los viñedos están situados en la zona más al suroeste de la denominación, en la provincia de Segovia.
Persiguiendo desde un principio el propósito de situar su marca en el segmento de calidad más exigente, las uvas para este vino proceden de 30,5 has de viñedos de Verdejo muy viejos, de bajo rendimiento (2,5 t/ha). Los viñedos tienen una capa superficial de grava fluvial de tamaño pequeño y una capa más profunda compuesta de arcilla. El vino “joven”, Shaya, fermenta parcialmente en barrica y está con las lías en su totalidad durante varios meses antes de ser embotellado.
Bajo las directrices técnicas de la enóloga australiana Belinda Thomson, de la bodega Crawford River.


NOTAS DE CATA:
Cata a la vista:
Amarillo pajizo pálido con reflejos verdosos propios de su juventud. Limpio y brillante.
Cata en nariz:
Nariz de alta intensidad donde destacan aromas a frutas blancas y amarillas, piña, manzana verde junto con notas herbáceas y vegetales y toques especiados y balsámicos. Fresco y sugerente.
Cata en boca:
Buena entrada de boca, amplia, de paso ágil y fresco, de excelente acidez y final largo y seco. Es un vino blanco joven, fresco, carnoso y elegante.

Grado de alcohol: 13.5 º 
Temperatura de servicio: 8 ºC
Maridaje:

Aperitivo, Arroces caldosos, Marisco crudo, Marisco a la plancha, Pescado blanco a la parrilla, Pescado blanco al horno, Boullabaise.



Rueda está situada al sur de la provincia de Valladolid, donde los inviernos son muy duros, secos y de elevada insolación, alcanzándose una perfecta maduración de las uvas y un alto contenido en aromas en sus hollejos. El viñedo se asienta sobre unas tierras muy llanas, a una altitud de 700 m. La escasa fertilidad de estos suelos junto con la escasa pluviometría de la zona origina un rendimiento muy bajo pero de excelente calidad. 


La cepa blanca Verdejo, característica de esta zona, es la que imprime la gran personalidad de los vinos. Rueda produce unos vinos blancos de fuerte personalidad, vinos de color pálido, de sutil y finísimo aroma, de paladar fresco, amplio, serio y equilibrado y con un elegante final de boca.

La verdejo está considerada como una de las uvas blancas de mayor calidad en las regiones vitivinícolas de España. La vid tiene su cepa vertical, de tronco vigoroso. El racimo es de tamaño mediano, con bayas redondas y de color amarillo traslúcido.

Para la elaboración de este contenido, no he recibido muestras del producto mencionado, ni he recibido incentivación o atención de ningún tipo, ni mantengo relación especial con los representantes de la marca.



BRIE CON TRUFA


Esta es una recetilla simple, sin ninguna complicación, pero que resulta un bocado muy rico, y que ahora que lo pienso, iría muy bien con el vino que recomiendo hoy, Shaya 2011.

La verdad es que la publico por eso, porque con el vino de hoy marida muy bien, aunque me lo he pensado bastante, porque otras veces he hecho este aperitivo con mucho mejor resultado, y es que creo (creo no, lo sé) que esta vez la chica del mostrador de quesos me ha "tangado". Le pedí que me cortase unas lonchas finas de queso Brie y me contestó que como este queso era muuuuuy tierno prefería cortarlo en un taco porque las lonchas se le chafarían mucho. Me lo creí. Me creí que estaba tan tierno como me decía. Pero no. Cuando llegué a casa estaba el queso más duro que una piedra! Vamos, que me salieron las lonchas que casi las tengo que cortar con martillo y cincel!! Así que... no fundió como debería, y yo en mi empeño en que fundiera (porque puedo ser muy caborra cuando quiero), me pasé de tiempo y... bueno, el resultado ya se ve.

En fin, que seguro que a vosotros os sale mejor...

Ingredientes:

Queso Brie en lonchas finas, de medio centímetro aproximadamente.
Trufa negra.
Aceite de Oliva Virgen Extra.
Una pizca de sal.

Se ponen las lonchas de queso en un plato que resista el calor y las gratinamos en el horno hasta que empiecen a fundir levemente. No hay que quitarles la corteza, se come.

Mientras tanto, en un mortero, chafamos bien la trufa con una pizca de sal hasta convertirla en un puré. Añadimos aceite de oliva y removemos hasta que quede como una salsita. Yo usé dos trufas y dos cucharadas soperas de aceite.

Sacamos el queso del horno y ponemos por encima la salsa de trufa.

Servimos inmediatamente.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella

miércoles, 20 de febrero de 2013

EGO ME ABSOLVO...

Hace poco os contaba mi experiencia "simpa" y ahora me dispongo a confesar otro vicio muy malo que tengo: en ocasiones...tengo la mano larga.
Ay madre! Que no es que tenga el vicio de hacer simpas, que como he dicho "otro vicio", pues pudiera parecerlo! No, no! Simpas sólo uno! De lo otro...más.


Tengo que explicarlo, porque esto, dicho así, de sopetón, parece algo muy feo. Pero aprovecho la amnistía fiscal y el vacío de poder Vaticano para confesar este pecadillo... sin importancia :)

Resulta que desde hace tiempo tengo una colección de tenedores y cucharillas que he ido afanando por algunos de los sitios especiales donde he tenido la suerte de ir a comer. Pero esos tenedores y cucharillas tienen que ser sacados del local con premeditación y alevosía y, por supuesto, en secreto.

No elijo las víctimas al tun-tun; no voy por ahí intentando componer una cubertería by the face, no!!. Tienen que ser de restaurantes especiales y tienen que tener una historia. Y tienen que ser tenedores o cucharillas, nada de cuchillos, no por nada, es sólo porque queda fatal llevar un cuchillo en el bolso (si te pillan o te caes y se te desparrama todo el contenido del bolso y te ven un cuchillo, seguro que te miran mal. Sin embargo un tenedor o una cucharilla queda de lo más normal como instrumental necesario en el bolso de una chica... o no?).

Al principio sólo los tenía guardados en un cajón, pero luego pensé que colgarlos cual trofeos de caza, a la vista de todo aquel que entre en mi cocina, le restaba importancia al acto vandálico, le daba como...naturalidad. Por eso se me ocurrió pegarlos a una pizarra y colgarla de la pared. Como una orla.

Como os digo, cada uno de ellos tiene su pequeña historia: mi hijo empezó a caminar en uno de esos restaurantes (en el del Parador de Bayona), pasé una Nochevieja en un París precioso (Monsieur Depardieu, si me lee, que lo siento, aunque hubiera sido peor llevarme la guitarra!), pasé unas vacaciones estupendas en Las Negras... En fin, que no me los llevo por llevármelos, me los llevo por algo, porque el restaurante es especial, porque la situación era especial...
Sólo hay una excepción: una servilleta del restaurante italiano de Jamie Oliver en Londres (Jamie, lo siento!! pero fue taaaan divertido llevárnosla!! y seguro que tienes un montón!)

Espero que ahora no me pongan un vigilante de seguridad pegado a mi nuca cada vez que entre a un restaurante!

Señoras y señores restauradores: NO lo hago siempre! debería ser un honor para ustedes que me llevase un tenedor de su restaurante, porque eso significa que he comido fabulosamente bien o que lo he pasado genial, así que si quieren aparecer en mi Colección, esmérense!

Rossella

lunes, 18 de febrero de 2013

GUISO CON ALBÓNDIGAS

El sábado pasado estuvimos comiendo en el campo en casa de mis padres y mi madre nos hizo este guiso con albóndigas ("Guisao de mondonguilles"). Hacía siglos que no lo comía y estaba buenísimo...
La verdad es que no suelo hacerlo porque lleva un poco de trabajo y no tengo mucho tiempo entre semana para ponerme a ello, y los fines de semana...pues no me acuerdo! 


Es un plato de los de cuchara, de casa, de siempre, de esos que alimentan mucho y reconfortan.

Me cuenta mi madre que esta vez lo hizo con alcachofas porque no tenía pencas, pero que las pencas son "la gracia" del plato. De todas formas, las alcachofas y las pencas le dan un sabor parecido, así que podéis hacerlo con cualquiera de las dos cosas (o con las dos).

Los ingredientes necesarios para unas cuatro raciones son:

Para las albóndigas:

150 gr de Carne picada de cerdo y ternera
1 panecillo de Pan blanco remojado en Leche
2 dientes de Ajo
Piñones
Perejil
Pimienta
Sal
1 Huevo
Leche
Levadura Royal

Para el guiso:

Aceite de oliva virgen extra
10 Almendras crudas peladas
2 lonchas (de unos dos dedos de grosor) de pierna de Cordero
1 Cebolla grande
Pencas o 3 Alcachofas
4 Patatas
Colorante alimentario
Perejil
Sal
Pimienta
Agua
2 dientes de Ajo

Primero hacemos la masa de las albóndigas:

En un bol ponemos un dedo de leche y una cucharadita colmada de Levadura Royal. Escurrimos bien el pan que teníamos a remojo y lo mezclamos bien con la leche y la levadura. Añadimos el resto de los ingredientes de las albóndigas (los ajos los machaca con el prensador de ajos o los pica mucho mucho mucho), y amasamos todo hasta que esté bien mezclado. Reservamos.

Ahora empezamos con el guiso:

En una sartén y con aceite en frío, echamos las almendras y las freímos hasta que doren. (Las ponemos partiendo del aceite en frío para que se hagan por dentro y por fuera, porque si las ponemos en el aceite caliente, se dorarán mucho por fuera muy rápido y por dentro se quedarán crudas). Las reservamos en un mortero, escurridas.

En ese mismo aceite sofreímos la carne de cordero cortada en taquitos. Cuando esté dorada la ponemos en una olla.

Seguimos con el mismo aceite y en la misma sartén vamos friendo las albóndigas, sin pasarlas por harina ni nada, (las hacemos con las manos un poco mojadas para que no se nos pegue la masa a las manos), y pasándolas a la olla.
Luego sofreímos la cebolla cortada en trozos (no se pica mucho, los trocitos deben ser de un centímetro cuadrado más o menos). Cuando esté dorada la echamos también a la olla junto con el aceite que nos haya quedado en la sartén.

Pelamos las alcachofas (o limpiamos las pencas), y las cortamos en trozos. Las echamos en crudo a la olla.

Pelamos las patatas y las añadimos en trocitos, escachadas, al resto de los ingredientes.
Sazonamos con sal, pimienta, perejil picado y colorante, y lo cubrimos todo con agua hasta que sólo se vean las puntitas de las patatas.

En el mortero, picamos las almendras y dos ajos crudos. Con dos cucharadas del caldo del guiso repelamos bien el mortero y añadimos el majado a la olla.

Ponemos a hervir a fuego fuerte durante unos 10 minutos y luego bajamos a fuego muy suave durante 45 minutos.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella

miércoles, 13 de febrero de 2013

BOCADITOS CARIÑOSOS...FELIZ SAN VALENTÍN!



Adorados todos...
Aprovecho San Valentín para deciros a todos que os quiero muchísimo... Quiero a todo el mundo! (Como Nati Abascal, igual).
Y aprovecho San Valentín para daros unos Bocaditos Cariñosos que os van a enamorar seguro.



Los ingredientes son:

2 Yogures naturales azucarados
1 taza de Harina de trigo
2 Huevos
1 pizca de sal
1 cucharadita de Levadura en polvo
Azúcar glass para espolvorear
Chololate negro 70% cacao
Cacao en polvo
Aceite de girasol (o vegetal) para freír


Batimos los huevos con la sal. Añadimos los yogures y mezclamos bien con las varillas.
Vamos añadiendo a la mezcla la harina tamizada con la levadura, poco a poco y sin dejar de remover.

Calentamos el aceite en una sartén y cuando esté caliente (no mucho), vamos echando cucharaditas de masa (con una cucharita de café mojada en aceite para que no se le pegue la masa), y vamos friendo los bocaditos hasta terminar con la masa.

Los sacamos a una fuente con papel absorbente para eliminar el aceite sobrante y espolvoreamos con azúcar glass unos y con un poco de chocolate fundido y cacao en polvo otros.

Listos!!

Feliz San Valentín!

Besos

Rossella

PD. Mucho mejor comerlos recién hechos, aunque de todas formas desaparecen muy pronto y nunca da tiempo a que se enfríen!

lunes, 11 de febrero de 2013

BROWNIE DE LIMÓN

Por si acaso hay alguien a quien no le guste el chocolate (cosa a mi parecer improbable del todo), voy a dejar hoy la receta del brownie de limón, mucho más refrescante y ligero que el de choco, y por lo tanto, un poco más peligroso, porque cansa menos...

Es una receta muy sencilla y fácil de hacer y que resulta riquísima. Os cuento.

Con las cantidades que os doy sale un brownie pequeño, para 6 raciones como mucho.

Ingredientes:

115 gr de Harina de trigo todo uso
150 gr de Azúcar
1/2 cucharadita de Sal
2 Huevos
110 gr de Mantequilla
1 Limón (ralladura y zumo)
3 cucharadas de Azúcar glass

Precalentamos el horno a 180ºC .

En un bol mezclamos la harina, el azúcar, la sal y la mantequilla derretida (y la derrito en el microondas en modo descongelación, un minuto y listo).

En otro bol batimos los huevos con el zumo de medio limón y la ralladura de medio limón.

Juntamos las dos mezclas y removemos bien hasta que tengamos una masa ligera.

Ponemos la mezcla en un molde untado de mantequilla y horneamos durante 25 minutos, más o menos (como siempre digo, depende de cada horno). Debe quedar un poco tostadito por fuera y jugoso por dentro.
(El molde... pues de unos 22 cm de lado, porque el brownie debe quedar de unos 2 cm de alto. Yo no tenía molde de esa medida y lo tuve que improvisar recortando y doblando uno de esos de usar y tirar, que oye... de un apuro te sacan!)

Hacemos la mezcla para la cubierta mezclando el azúcar glas con el resto del zumo de limón y el resto de la ralladura.

Al sacar del horno ponemos por encima la cubierta de limón, y...
Listo!
Para servir lo partimos en cuadrados del tamaño deseado y acompañamos, por ejemplo, de un poco de helado de chocolate o fresa.

Espero que os guste, a mi me encanta!

Rossella

viernes, 8 de febrero de 2013

Viernes con "V" de Vino: TAPONES

Corcho, sintéticos, rosca? 


Hoy quiero plantear un tema que se está discutiendo desde hace tiempo: cual es el mejor tapón para un vino, el de corcho, los sintéticos, los de rosca? 

Parece ser que algunas bodegas españolas están empezando a introducir el tapón de rosca en sus vinos jóvenes, pues consideran que este tapón es el que mejores condiciones ofrece para este tipo de vinos. 

Todavía no es demasiado habitual encontrar en España botellas con tapón de rosca, pero bodegas como Artadi, en las últimas cosechas, han acabado por desechar el tapón sintético por motivos cualitativos en cuanto a la conservación del vino se refiere, y según el crítico de vino Robert Parker, en el 2015 la mayor parte de los vinos del mundo utilizarán tapón de rosca, no sólo por su facilidad y comodidad de uso, sino fundamentalmente por razones cualitativas. 

Tradicionalmente ha sido el corcho el material utilizado para la elaboración de los tapones para vinos y cavas, pero en los últimos años la aparición de los tapones sintéticos, de plástico y de aluminio ha amenazado al sector, que trata de combatir esta competencia mediante un proyecto elaborado por el Instituto del Corcho de Extremadura, en el que participan unas 25 entidades relacionadas con el sector del corcho procedentes de España, Portugal y Francia y que empezará a desarrollarse a principios de este año. 

Este proyecto está estableciendo una tipología de tapones de corcho adecuada para cada tipo de vino y tratará de impulsar el uso del corcho natural. 

Hasta ahora, la clasificación que se ha hecho de los tapones de corcho se basaba exclusivamente en la mayor o menor porosidad de los mismos, pero ahora la idea es medir los parámetros que van a influir en la conservación del vino con el uso del tapón de corcho, ver las tasas de transferencia de oxígeno e intentar demostrar objetivamente si existe un aporte natural de determinados compuestos del corcho al vino (como vainillina, sustancias antioxidantes, etc). El proyecto también intentará aplicar mejoras en el proceso de producción, y creará un portal en Internet de oferta y demanda del sector. 

Según Manuel Martínez Cañas, responsable del proyecto y enólogo, el uso de los tapones de corcho ha disminuido a nivel mundial por motivos principalmente económicos, y según afirma, por la campaña de desprestigio que algunas empresas multinacionales del tapón de plástico han emprendido contra el corcho, atribuyendo al corcho la responsabilidad exclusiva de la contaminación del vino por TCA (el “olor a corcho” en los vinos). 


En España, Portugal y Francia se concentra el 61% de la superficie de alcornocal a nivel mundial, más del 85% de la producción de corcho y el 98,5% de la producción de tapones de este material. El sector en estos países lo forman más de 1.000 empresas que dan trabajo a unas 100.000 personas. 

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) aprobó en su última asamblea general celebrada a finales de octubre de 2012 una resolución en la que se contempla que el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero de los tapones de corcho natural debe tener en cuenta la capacidad de absorción de CO2 de los alcornocales, por lo que se reconoce que “su uso tiene un impacto importante en la sostenibilidad de los bosques”. 

Si se tiene en cuenta, como establece la OIV, la capacidad de secuestro de CO2 de los alcornocales, la diferencia de emisiones de gases entre tapones naturales y sintéticos aumenta exponencialmente. Las emisiones de un tapón de rosca de aluminio son 24 veces mayores (37 kilos de CO2 por cada 1000 unidades) que las de un tapón de corcho (1,5 kilos de CO2 por cada 1000 unidades), mientras que las de los tapones de plástico son 10 veces superiores (15 kilos de CO2 por cada 1.000 unidades) a las del producto natural. Si además se tiene en cuenta el efecto sumidero de los alcornocales, los tapones de corcho natural arrojan una cifra de emisiones negativa, equivalente a -112 kilos de CO2 por cada 1.000 unidades. 


La importancia que tiene el corcho en el vino es un tema complicado, no es blanco o negro, hay muchos matices de gris. Cada enólogo busca unos matices en su vino y cada uno tiene su opinión y preferencias, y el consumidor también tiene su opinión. 

La ventaja de un tapón de corcho es que proporciona distintas opciones en el aspecto visual, también de estanqueidad, de compromiso con la imagen del márketing y es un producto muy conocido y que permite una conservación del vino en botella con la calidad necesaria, además de que proviene de una fuente sostenible, natural y muy controlado a través de una estricta normativa internacional sobre la calidad del corcho. La cierta permeabilidad al oxígeno permite que el vino madure con pequeñas aportaciones de este elemento en su crianza en botella. 

Pero también tiene inconvenientes… 

Aunque aporte beneficios al vino, como he dicho antes, pudiera ser el responsable del defecto “olor a corcho”. 

Al ser un producto natural, necesita un largo proceso para su obtención. El alcornoque está sujeto a múltiples peligros: hongos, culebrilla, incendios… Durante el proceso de transformación del corcho tienen vital importancia los tratamientos suministrados a los bosques o el agua (con cloro, porque así la suministran municipalmente) con la que se lava el corcho durante su transformación. Y también influye la manipulación en bodegas, que no deben rociar con agua frecuentemente las paredes y suelos, para no crear un ambiente propicio para la aparición de hongos, deben aislar de la humedad los palés y otros sistemas de almacenamiento, mantener el suelo seco en las zonas de envejecimiento, aislar la zona de lavado de barricas, mantener herméticamente cerrados los sacos que contienen los tapones, mantener la línea de embotellado limpia y en perfecto estado… 


Existe una marca italiana, Korked, que fabrica tapones sintéticos con microoxigenación controlada. En la vida de cualquier alimento, un factor decisivo es su exposición al oxígeno. Evitar la oxidación es fundamental para la conservación, y por ello la mayoría de envases están encaminados a evitar que el alimento entre en contacto con el oxígeno. 

Respecto al vino esto no puede ser de otra forma. En los tapones de corcho es muy difícil controlar la permeabilidad al oxígeno. En otro tipo de tapones, como la rosca, los tapones de vidrio, silicona u otro material sintético, la impermeabilidad es absoluta y son realmente útiles para determinados vinos en los que no se desee el contacto con el oxígeno, porque su consumo es a corto plazo, pero en vinos con mayor tiempo de guardado son de dudosa utilidad. 

Los tapones con microoxigenación mediante una menbrana estarían en medio, pues contarían con las ventajas de la permeabilidad del corcho, pero con control. 


El uso de tapones sintéticos, fabricados tanto por inyección como por co-extrusión, de dimensiones semejantes a las del corcho tradicional, tienen un comportamiento más predecible y fácil de controlar. El corcho tradicional no permite saber cómo ha evolucionado hasta el momento en el que el consumidor abre la botella. El material inorgánico no permite el crecimiento microbiológico, ni la formación de TCA. 
El tapón sintético resulta más limpio, no se quiebra y no genera polvo, lo que es favorable para el consumidor, pero también para el mantenimiento de las máquinas embotelladoras que, por cierto, son las mismas que ponen los corchos tradicionales, con sólo algunos ajustes de tamaño y fuerza. Además, los corchos sintéticos pueden ser de diferentes colores, se extraen con cualquier descorchador y se pueden volver a poner en la botella fácilmente. Con el tapón sintético se rompe además el requisito de guardar el vino en posición horizontal. Si el corcho tradicional necesita humedad para permanecer expandido y así evitar el paso de demasiado oxigeno a interior de la botella, el corcho sintético no la necesita. Esto le permite al vino embotellado ser guardado, trasladado y expuesto en el lugar de venta de pie. La recomendación es que la guarda no sea por muchos años.


En cuanto al tapón de rosca usado en vinos jóvenes, se ha demostrado que es un cierre hermético, evitando cualquier intercambio de oxígeno con el exterior y conservando las peculiaridades aromáticas y la frescura de un vino joven, elimina el riesgo de olor y sabor a corcho que puede provenir de un tapón natural contaminado, resulta la opción más cómoda de almacenamiento, ya que las botellas pueden guardarse en posición vertical, y es que, al contrario de lo que ocurre con el corcho natural, no es necesario el contacto directo con el vino para mantener sus propiedades.


Podría escribir mucho más acerca del tema, pero creo que ya me he extendido lo suficiente para que nos hagamos una idea.
No sé vosotros qué opináis, pero yo… me quedo con los de corcho. Me gusta el sonido del corcho al salir del cuello de la botella, me gusta el tacto del corcho, me gusta la incógnita, la sorpresa, lo inesperado, la magia de abrir una botella de vino… 


Puede que los demás cierres sean más cómodos, más neutros, pero, y esto que voy a decir es muy poco científico, sinceramente, abrir una buena botella de vino como si de una litrona de birra se tratara… no me parece nada elegante, y para mi beber una copa de vino no es sólo descorchar una botella… es mucho más.

Rossella