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miércoles, 6 de junio de 2012

PASTA AL PESTO


El pesto es una de las salsas más típicas de la gastronomía italiana, de color verde claro y que se prepara en frío con hojas de albahaca fresca, aceite de oliva, piñones, ajo, queso parmesano (en ocasiones pecorino también), sal y pimienta.

La palabra "pesto" viene del genovés "pestare", que significa machacar o moler en el mortero, por eso lo más auténtico es hacer esta salsa en el mortero, aunque también se puede hacer en la batidora eléctrica. Personalmente me gusta mucho más hacerla en el mortero, porque al machacar los ingredientes en lugar de cortarlos con las aspas de la batidora, se le saca mucho más sabor y se emulsiona mejor.

Esta salsa genovesa es ideal para acompañar platos de pasta, y aunque la receta tradicional lleva los ingredientes que he enumerado antes, se pueden encontrar muchas variantes, como el pesto rojo, que lleva tomates secos, o el pesto siciliano, que en lugar de piñones lleva almendras y en lugar de albahaca carne de tomate fresco.

Yo os cuento cómo hago el mío, el Pesto Rossellini! jaja
En el mortero pongo, por este orden:

Una pizca de Sal y otra de Pimienta
Un diente de Ajo

Machaco bien, y cuando el ajo ya está hecho una pasta, añado:

4 cucharadas soperas de Piñones de pino

Machaco hasta que los piñones están aplastados en su gran mayoría (si queda algún trocito sin machacar no me importa, al revés, me gusta más). Luego añado:

60 gr de hojas de Albahaca fresca (más o menos, no es una cantidad exacta)

Y vuelvo a machacar las hojas junto a todo lo demás, hasta que están como una pasta. Echo entonces:

1/2 vaso aproximadamente de Aceite de oliva virgen

Y lo hago poco a poco, en hilo y removiendo continuamente. Al final rallo:

125 ó 150 gr de Queso Parmesano

sobre la mezcla y remuevo hasta emulsionarlo todo.

Las cantidades son aproximadas, se puede poner un poco más de esto y un poco menos de aquello. Hay que ir probando para llegar a hacerla a nuestro gusto.


Para hacer el plato, hervimos la pasta para que quede al dente, emplatamos y por encima ponemos unas cucharadas de pesto y más Parmesano recién rallado.

Listo!

Espero que os guste...

Rossella

martes, 5 de junio de 2012

PATÉ DE HÍGADO DE POLLO CON HERBERO




Hace un tiempo me dejaron un libro de cocina escandinava que contenía un montón de recetas con una pinta buenísima, y me copié unas cuantas que ya os iré contando, porque las que he probado están deliciosas.

Esta que publico ahora es una de ellas, pero adaptada a mi zona del Mediterráneo. La receta no dejaba de ser un paté de higadillos de pollo, pero su originalidad residía en que en los ingredientes se encontraba un licor de grano escandinavo, que tiene un sabor muy especial: el aquavit o akavit, y que es un tipo de aguardiente que se condimenta con varias hierbas aromáticas, entre ellas la alcaravea, y con un toque ligero de naranja.

Me gustan mucho los patés y decidí hacerlo. El problema es que me resultó imposible encontrar el aquavit, así que pensé en el herbero...
El herbero es un destilado tradicional de la zona de la Sierra de Mariola, pequeña estribación montañosa situada al norte de la provincia de Alicante, con una impresionante riqueza botánica, donde predominan las plantas medicinales propias del Mediterráneo. En los pueblos que rodean esta sierra hay mucha costumbre de "fer herbetes" (salir a la sierra a buscar hierbas), y de toda la vida se ha elaborado el herbero con ellas.


No hay una receta concreta, porque en cada pueblo y en cada casa de cada pueblo se elabora con hierbas distintas según recetas que pasan de padres a hijos, pero se ha llegado al acuerdo de que para que pueda denominarse herbero debe llevar al menos cuatro de estas dieciséis hierbas: salvia, manzanilla, poleo, hierba luisa, raíz de cardo santo, menta piperita, rabo de gato, hinojo, anís, melisa, agrimonia, ajedrea, zamarrilla, hierba de San Guillermo, tomillo y cantueso.  Las hierbas se tienen que recolectar obligatoriamente en la Sierra de Mariola y en su mayor momento de floración, lavarlas y secarlas al aire para a continuación proceder a la elaboración de la bebida. Este proceso puede ser por destilación o maceración.
El color del destilado puede variar mucho de unas recetas a otras,  puede además ser dulce o seco según si se le añade azúcar o no, y su graduación alcohólica puede ir desde los 22º a los 40º.
Por todo esto, el sabor de los licores puede diferir mucho de unos a otros, pero todos ellos comparten el ser bebidas anisadas, porque la base de anís está siempre presente.

El herbero que yo he utilizado en esta receta es el que veis en las fotos, y es del tipo seco, es decir, sin azúcar.

Los ingredientes para hacer este paté son:

30gr de Mantequilla
1 Cebolla picada
3 dientes de Ajo picados
800gr de higadillos de Pollo limpios
200gr de pechuga de pollo picada
Ramitas de Tomillo fresco
200ml de Herbero
250gr de Mantequilla fría en cubos
250ml de Nata de cocina o creme fraiche
Pimienta de colores en grano
Corteza de naranja
Sal y Pimienta

Calentamos los 30gr de mantequilla en una cacerola grande, agregamos la cebolla y el ajo picados y sofreímos hasta que estén blandos.
Añadimos los higadillos, la pechuga y el tomillo y dejamos cocer durante 10 minutos removiendo de vez en cuando.
Subimos el fuego, añadimos el herbero y un trozo de corteza de naranja, bajamos el fuego y cocinamos a fuego lento durante 4 o 5 minutos más.
Apagamos el fuego y dejamos reposar la mezcla en la cacerola durante 5 minutos.


Retiramos las ramitas de tomillo y la corteza de naranja, y pasamos la mezcla a un procesador de alimentos para triturarla (con la batidora, la Thermomix, la minipimmer...hasta el punto que os guste). Una vez triturada añadimos la mantequilla fría, la nata, la pimienta en grano y mezclamos bien hasta que esté suave.
Sazonamos al gusto con sal y pimienta recién molida.
Vertemos el paté en una tarrina y dejamos en el frigorífico hasta el día siguiente.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella

domingo, 3 de junio de 2012

ENSALADILLA RUSA


He estado pensando mucho tiempo si poner o no esta receta...
Cada maestrillo tiene su librillo para la ensaladilla rusa y mi librillo para esta receta es muy simple y muy básico. No tiene nada de especial, pero seguramente por eso es la ensaladilla que más me gusta, por ser muy simple y llevar muy pocos ingredientes. Pero bueno, ya que la he hecho este finde, pues tampoco se pierde nada si os cuento cómo la hago...

Sólo le pongo:

3 Patatas grandes
1 Zanahoria
Bonito en aceite
Aceitunas rellenas
3 Huevos duros
3 Pepinillos en vinagre
Mayonesa
Sal
Aceite del que lleva el bonito

Primero pelo la zanahoria y las patatas, las corto en 4 trozos y las pongo a hervir con agua y sal durante unos 20 minutos.
Hiervo también durante 10 minutos los huevos.

Cuando las patatas y la zanahoria están cocidas, las pongo en un bol, escurridas, y las aplasto un poco con un tenedor junto con dos cucharadas soperas del caldo de cocción. Esto es mejor hacerlo en caliente, porque si no se endurecen y luego cuesta mucho más aplastarlas.
Pelo los huevos y los pico, reservando una de las yemas para la decoración de después. Los añado a las patatas y remuevo.
Luego añado a la mezcla anterior bonito en aceite un poco desmigado, no mucho, porque me gusta encontrar trozos de bonito. Le pongo mucho bonito. No he puesto la cantidad porque suelo comprar frascos de cristal grandes, de los que llevan trozos muy grandes, y le pongo unos 4 trozos, que vendrá a ser más de cuatro latas normales. Remuevo y añado un chorro del aceite del frasco y un poco de sal.
Pico los pepinillos y 5 0 6 aceitunas rellenas y también las añado.
Sólo queda incorporar la mayonesa, unas 4 cucharadas soperas muy colmadas, y removerlo todo.

Vierto la mezcla en la fuente de servir, la igualo un poco con una espátula (o con un cuchilo), la cubro con una capa fina de mayonesa y le rallo por encima la yema de huevo que había reservado.

Listo!

Luego me encanta ponerla sobre una rosquilla grande, con una anchoa encima para hacer unas marineras que están de chuparse los dedos.
También suelo hornear una base de hojaldre y poner la ensaladilla por encima en una capa fina, porque cuando tienes invitados es una forma cómoda de comerla como aperitivo, antes de sentarse a la masa, con unas cervezas frías.

Veis? Nada del otro mundo, sencilla, pero me encanta!

Saludos

Rossella

jueves, 31 de mayo de 2012

BUNDT DE NUTELLA


Esta mañana he ido al banco, lugar al que ya me da pánico entrar, porque no sabes si los que te pueden atracar van a entrar o son los que ya están dentro... Pero no tenía más remedio que hacer unas gestiones, así que me he puesto mis vaqueros más zarrapastrosos y mis zapatillas más viejas (más que nada por protección... que no pensaran que yo podía tener más de 50 céntimos) y me he atrevido. Y esto no lo contaría si no me hubiese pasado algo relacionado con la comida (sí, estaba en un banco, del parque no, de los que tienen tu dinero... y les cuesta soltarlo).

Serían las once de la mañana más o menos, y cuando he entrado sólo había una chica delante de mi y un señor al que estaban atendiendo. Como lo del señor parecía que iba para largo, me he sentado en una de esas sillas incómodas de esperar. La empleada del banco hablaba por los codos y se levantaba a la impresora unas 20 veces por minuto. Y digo yo que ya les podían poner una impresora para cada dos mesas, porque el recorrido de la mesa a la impresora era como para llevarse la merienda para el camino!!
En uno de esos viajes, veo que la empleada, que por cierto iba muy arregladita con su lazo y todo en la cabeza a modo de Ratita Presumida, desaparece por una puerta y a los diez segundos vuelve a salir. En ese viaje a mi me tocaba fijarme en sus zapatos, de plataforma de madera, demasiado altos para tanto kilómetro como se debe hacer al día, y sobre todo demasiado ruidosos... Al estar yo fijándome en sus zapatos, no la he mirado la cara, claro, hasta que se ha sentado en su mesa, y ha sido entonces cuando lo he visto.... Tenía una mancha de chocolate bastante grande justo al lado de su boca, casi en la mejilla!!! El señor al que atendía no le decía nada y yo no podía decírselo con la mirada ni con gestos porque ella estaba muy concentrada a lo suyo... Y yo sufriendo!
Pero lo peor ha sido que la chica que estaba delante de mi esperando, cuando le ha tocado el turno... tampoco se lo ha dicho!! y no creo que por educación, porque al acabar con sus gestiones y darse la vuelta para irse su cara de a punto de explotar de la risa era todo un poema!... Y yo sufriendo!
Así que me ha tocado la embarazosa situación de tener que decírselo yo... 
Era Nutella y tenía dos sandwiches detrás de la puerta por donde había desaparecido, y como se los había comido tan rápido... (que debían estar a rebosar de Nutella, porque la mancha de su mejilla era bastante considerable...)

Por eso pongo hoy esta receta que ya casi tenía olvidada y que he recordado en el banco.


Los ingredientes que se necesitan son:

330 gr de Harina
30 gr de Harina de Maíz
1 sobre de Levadura tipo Royal
1 cucharadita de Sal
200 gr de Mantequilla en pomada
200 gr de Nutella
160 gr de Azúcar
4 Huevos
225 ml de Leche

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

Mezclamos los dos tipos de harina y los tamizamos juntos tres veces. Reservamos.

En un bol grande hacemos una crema con la mantequilla y el azúcar, mezclándolos bien y batiendo hasta que quede suave. Cuando tengamos la crema, le añadimos los huevos uno a uno, es decir, añadimos un huevo y hasta que no esté bien integrado no añadiremos el otro.
Luego incorporamos la Nutella y mezclamos bien.
Ahora vertemos la mitad de la mezcla de harinas, removemos hasta integrarla, añadimos la mitad de la leche y seguimos batiendo. Cuando esté cremoso repetimos la operación, primero con la mitad restante de las harinas y luego con la mitad restante de la leche.

Vertemos la mezcla en un molde para bundt y horneamos durante unos 45 minutos, o hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio.

Cuando lo saquemos del horno, lo dejamos reposar 10 minutos en el molde, luego lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Listo!

Espero que os guste.

Yo la próxima vez que haga, le llevo a la del banco!! jaja

Saludos

Rossella

martes, 29 de mayo de 2012

LA SALSA DE CERVEZA DE "RECETAS 16"

Por fin "Recetas 16" se ha decidido a publicar otro de sus platos. Yo pensé que se cansaría a la tercera receta y... ya lleva cuatro!!. Espero que siga con sus experimentos en la cocina... y espero no arrepentirme de lo que acabo de decir!!
Esta vez se trata de una salsa para pasta. Os dejo con ella tal cual me la ha pasado:


Salsa de Cerveza para situaciones de emergencia.

Pues detrás de esta salsa hay una historia… Estábamos mis amigos y yo (6 en total) en una especie de finca de una amiga, y bueno, la patrulla encargada del aprovisionamiento había sido… cómo decirlo..... rácana!. Habían comprado cervezas como para parar un tren, unas cuatro hamburguesas más o menos, tomate triturado y unos cuantos macarrones. El objetivo era sobrevivir durante un día entero. Difícil ¿eh? Menos mal que conseguimos encontrar en la casa unas cuantas longanizas, unas doce más o menos y unas cuantas bolsas de patatas y la cosa se arregló bastante. Pero claro… Somos unos gordos y en una primera barbacoa nos comimos todas las longanizas, dos hamburguesas bien divididas -más o menos-, las bolsas de patatas y cómo no la mitad de las cervezas. Así que para la cena nos quedaban dos hamburguesas, latas de tomate triturado, algo de aceite de Dios sabe cuándo y macarrones en cantidades industriales. Así que ni cortos ni perezosos mi amigo Mel y yo entramos en la cocina y vimos qué cocinábamos con esas “cosas”. Por cierto, la cerveza sabía a gloria.



La receta d’esta cosa es la siguiente;

Receta (Para 6 personas comilonas)

Para esta receta vamos a necesitar: 

- 3 Latas de tomate triturado (Que no frito).
- 1 Botellín de cerveza, un quinto creo que se llaman.
- 1 Paquete grande de macarrones. 
- Agua
- Aceite
- 2 Hamburguesas que te sobren de la barbacoa
- Sal
- Los dedos y mucho, mucho humor. 

Elaboración: 

Lo importante es la salsa, hacer macarrones voy a dar por obvio que todos sabemos hacer ¿No?

Abrimos los botes de tomate como podamos, si hace falta con los dientes, ponemos un poco de aceite en la sartén, nada exagerado, un par de gotas para “lubricar” esta, echamos las tres latas de tomate y las sofreímos como podamos. Troceamos las hamburguesas y echamos los trocitos dentro de la salsa, la agitamos y procuramos que se quedasen bien hechas (igual demasiado, pero estaba rico igual). A continuación echamos medio quinto y lo removemos bien dejando que se empape todo bien de cerveza, repetimos el proceso con la otra mitad. Nos maravillamos con el aroma de la cerveza en plena cocción. Claro que ahora queda lo importante, echamos la sal para darle un toquecito y apretamos bien los trozos de hamburguesa contra la sartén para que cojan algo del sabor de la cerveza y el tomate y tengan jugo. Y LISTO, esta salsa como podéis ver es tremendamente fácil de usar, ya os digo que es de emergencia y la verdad es que está muy rica. La cerveza potencia el sabor de la carne y le da un suave sabor a malta y cebada que está acojonantemente bueno. Deberíais probarlo, supongo que si se hace de un modo algo menos chapucero que las veces que la hemos hecho mis amigos y yo quedará todavía mas buena.

Con solo deciros que cuando se acabaron los macarrones hicimos más salsa y nos la comimos con los dedos… Sin carne ni nada, sólo tomate con cerveza, está espectacular.

Recetas 16.                       

lunes, 28 de mayo de 2012

TORTILLA DE PARMESANO Y RICOTTA CON SALMÓN


Este fin de semana me ha dedicado a las plantas, que las pobres estaban fatal. Algunas tenían una cara de susto... como si hubieran estado a la intemperie todo el invierno y no les hubiera hecho demasiado caso!! (ejem...), y otras habían pasado a mejor vida directamente (pobres...).

Es que como ya está aquí el buen tiempo, pues ya va apeteciendo comer en la terraza, y si es rodeado de verde, pues mejor.
Me fui al vivero y compré un montón de plantas aromáticas, que además de venirme bien "pa lo mío", ahora cuando entras y sales de casa, se nota un olor buenísimo a romero, tomillo, albahaca, orégano, salvia, hierbabuena, menta... mmmm me encanta! Eso sí... 200 kilitos de tierra que me moví y repartí yo solita, a mediodía, con un sol de justicia, que acabe más allá que acá! Tenía que reponer fuerzas, así que hice estas tortillas para comer, que con una sangría blanca y una ensalada, nos quedamos más a gusto que los arbustos que acababa de plantar. Algo rápido y rico.

Para hacer una tortilla necesitamos:

2 Huevos grandes
Un buen puñado de Parmesano recién rallado
1 cucharada de Ricotta
Albahaca fresca picada
2 lonchas de Salmón ahumado
Sal
Pimienta recién molida

Y se hace como cualquier tortilla normal. Se baten los huevos, se les añaden los quesos y la albahaca y se remueve. Salpimentamos, pero con muy poca sal, porque el parmesano ya lleva bastante, y cuajamos la tortilla, procurando que quede melosa por dentro.

Colocamos el salmón cubriendo el plato y encima servimos la tortilla. Listo!

Menú de verano en la terraza.

Feliz semana a tod@s!

Rossella

PD. Ups, acabo de ver, al enlazar la receta de la sangría blanca, que todavía no he puesto la foto!! Pues nada.... tendré que volver a hacer sangría, qué disgusto!! je!

domingo, 27 de mayo de 2012

MAGDALENAS (CUPCAKES) TRES CHOCOLATES



Hace poco estuve a punto de hacer cupcakes y al final me decidí por algo más ligero, pero cuando yo me empeño en algo.... cuando algo se me mete entre ceja y ceja.... pues, o lo hago o exploto! Y como eso de explotar no es algo que me apetezca mucho hacer ahora, con el calor que hace, pues el viernes, aprovechando un café con amigas como excusa, me puse manos a la obra.

Iban a ser cupcakes, pero cuando me disponía a hacer el frosting me encontré con la "agradable" sorpresa de que no tenía suficiente azúcar impalpable... Bueno, no pasa nada pensé, lo hago en la Thermomix moliendo azúcar normal y lo añado, no es lo mismo, pero tampoco se notará mucho... Así que pasé al Plan B. Y es que hay días en los que si la cosa está de Dios que no, pues es que no, por mucho que nos empeñemos. Tampoco me quedaba azúcar normal!!! Pero... cooooooomo????? pensé. Cómo puedo no tener azúcar???? Vamos, que vienes de dejarte un pastoncio en el supermercado y no has comprado más que tonterías y azúcar no???? Bueno, bueno... el acabose! Tenía que pensar en un Plan U de Urgencia!: Es mu triste de pidir, pero más triste es de robar... Y fui a pedir. JA! Que la vecina no estaba!!!
Y seguro que os preguntaréis, y... por qué no fuiste al súper de Paco, que te pilla al lado???? Pues porque no. Porque estaba yo como para poner un pie en la calle!! Con ropa de trapillo, pelos de loca y sin pintar ni el colorete. Vamos, que salgo así a la calle y con ansias de azúcar y me llevan a Urgencias!

Rápido! Piensa!
Y así fue como pensé en el Plan ARE de Aprovechamiento de los Recursos Existentes. Tenía nata para montar en la nevera y tenía unas cucharadas de chocolate con azúcar del intento de hacer el frosting antes de darme cuenta de que no tenía suficiente azúcar. Hice nata trufada. Y así los terminé. Pero claro, ya no eran los cupcakes que yo quería hacer. Por eso los ha llamado Magdalenas.

Vaya rollazo terapia que os he soltado, pero a alguien le tengo que contar mis problemas, y esto me sale mucho más a cuenta que un psicólogo... Vamos con la receta.

Ingredientes para las magdalenas (salen unas 17):

225 gr de Harina
80 gr de Azúcar moreno
90 gr de Azúcar blanco
1 pizca de Sal
3/4 de cucharadita de Bicarbonato
90 gr de Mantequilla
60 gr de Chocolate 70% cacao troceado
20 gr de Cacao amargo en polvo
1/2 taza de Agua muy caliente
125 ml de Crema agria
2 Huevos grandes
1 pizca de Vainilla

Ingredientes para el relleno:

125 ml de Nata
120 gr de Chocolate con leche troceado

Ingredientes para el frosting:

90 gr de Mantequilla en pomada
80 ml de Nata
1 pizca de Sal
40 gr de Cacao amargo en polvo
1 cucharadita de Vainilla
450 gr de Azúcar impalpable

Empezamos haciendo las magdalenas, y para ello, tamizamos juntos la harina, el azúcar (moreno y blanco), la sal y el bicarbonato. Reservamos.

En un bol ponemos la mantequilla, el chocolate troceado y el cacao en polvo, y vertemos por encima el agua caliente. Dejamos reposar un minuto y removemos bien hasta formar una crema. A esta crema añadimos la crema agria, los huevos y la vainilla y mezclamos hasta que todo esté bien integrado.
A esta masa, le añadimos los ingredientes secos que habíamos reservado, y batimos hasta que quede una masa suave.

Vertemos la mezcla en los moldes y horneamos a 180ºC durante unos 15 minutos (o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio).

Ahora hacemos el relleno. Sólo hay que calentar un poco la nata y el chocolate troceado y remover hasta que se deshaga el chocolate en la nata. Se puede hacer en el microondas, con cuidado (yo lo hago con el microondas a baja potencia y calentando de 10 en 10 segundos, para vigilarlo y que no se queme). Reservamos.


Para hacer el frosting (que es lo que yo no pude hacer, y que luego os explico lo que hice), mezclamos hasta que quede bien cremoso la mantequilla en pomada, la nata, la sal y el cacao. Añadimos la vainilla y seguimos batiendo, y añadimos el azúcar y batimos (yo lo hago en un bol y con un tenedor, porque así de paso hago bíceps....), batimos y batimos durante por lo menos 8 minutos, hasta que quede cremoso y esponjoso.

Bien. Ya lo tenemos todo. Ahora sólo queda montar los pastelitos.
Con un descorazonador de manzanas, vaciamos un poco del centro de cada una de las magdalenas, y rellenamos con la crema de chocolate con leche. Luego, con una manga pastelera, los decoramos con el frosting.
Por encima podemos espolvorearlas con cacao en polvo o con trocitos de chocolate.

Como ya os he dicho, yo no tenía azúcar de ningún tipo, pero ya había comenzado a hacer el frosting con el poco azúcar impalpable que tenía (unos 100 gr), así que añadí dos cucharadas de esa crema a la nata que monté, y me quedó como una nata trufada que estaba bien rica y suave.

En fin... cosas que pasan por no apuntar AZÚCAR en la lista de la compra...

Saludos a todos y espero que os guste la receta.

Rossella




jueves, 24 de mayo de 2012

LA FARMACIA

Estoy dándome cuenta de que hace mucho tiempo que no cuento una de mis historias relacionadas con el comer, con la comida o con algún ingrediente, y no puede ser... con lo que me gusta!!

En esta historia hay dos protagonistas, bueno, tres, pero una de ellas no es persona, es, como de costumbre, algo de comer.
La primera protagonista es mi Tía Carmiña, el papel secundario lo defiendo yo (muy dignamente, por cierto), y las terceras protagonistas son las cerezas "aliñadas".


Ya estamos en tiempo de cerezas (caras, porque las primeras siempre lo son), y en la casa de campo de mis padres ya están empezando a recoger las del primer cerezo que da sus frutos (hay tres y dan cerezas durante todo el verano, primero uno, luego el otro dentro de unos 15 o 20 días y al final el último en florecer). Son cerezos grandes, que ya tienen sus añitos y dan unas cerezas muy buenas dos de ellos (las del tercero siempre son un poco ácidas y poco dulces), y por este motivo tenemos cerezas para dar y regalar.... algo hay que hacer! No las podemos dejar perder!

Recuerdo que hace unos años mis tíos Juan y Carmiña venían todos los veranos a pasar unos días al campo. Mi tía era feliz allí.... siempre trajinando, siempre ideando cosas. Recuerdo que cuando ella estaba por allí los centros de flores estaban por toda la casa, porque los hace como nadie. Con cualquier piedra, cuerda, 4 flores y dos ramas podía hacer una maravilla. Nunca los días del Santo de mi padre han estado tan decorados y con tanta gracia como cuando ella estaba "al mando". Porque al mando estaba ella, aunque diga que no.... (que ella es muy organizadora!! jaja). Mi madre en la cocina y ella en la decoración son dos fenómenas!! Y yo... de pinche de las dos.

Uno de aquellos veranos en los que recogíamos las cerezas, a mi madre se le ocurrió la feliz idea de poner unas cuantas en aguardiente. Bueno, unas cuantas.... por lo menos 3 kilos! Era un tarro enorme, de cristal. Quitamos los rabitos de las cerezas, las metimos en el tarro y las cubrimos con aguardiente... Sólo quedaba esperar. Esperar.... Esperar.... Un poco más.... Esperar...En unas 2-3 semanas ya podrían empezar a comerse, aunque cada día mi tía y yo hacíamos la cata pertinente, por si acaso se adelantaban...claro. Pero no, no se adelantaron y el tarro mermó un poco... en fin. Pero cuando estuvieron listas.... Qué buenas estaban!! Todo el día hacíamos viajes a la cocina!! jajaja Cerecita viene, cerecita va...

Un día me dice mi tía: "Ay Rosse! Tengo un dolor de cabeza que me muero! Creo que necesito una aspirina!!, me voy a la Farmacia..." Y la veo que se va directa al tarro de las cerezas!!! Recuerdo que pensé... "pues vaya!! así no se le va a pasar!" Hasta que me di cuenta de que al tarro le llamaba La Farmacia!! jaja... Decía que esas cerezas te quitaban todos los males! Qué risa! Ya estuvimos con "dolores" todo el verano!! jajaja
Desde entonces que siempre tengo una Farmacia en casa.... por si acaso!
Es una buena forma de conservar las cerezas, porque duran todo el año. Además, bañadas en chocolate están ricas, ricas y ya dejan de ser aspirinas para pasar a ser antibióticos....

Os dejo por aquí unas fotos de mi Farmacia... Podéis picar si os duele algo... 

Besos Tía Carmiña!

Rossella

PD. Qué difícil es hacer fotos de tarros de cristal!!!!

miércoles, 23 de mayo de 2012

HAMBURGUESA DE ESPINACAS



Tal y como os dije ayer, hoy os traigo la receta de las hamburguesas de espinacas. Para los reticentes, el sabor de las espinacas se nota poco, pues van muy bien acompañadas. Son suaves y nutritivas.

Se hacen con:
(para 4 hamburguesas)

1 bolsa de Espinacas de las que vienen limpias y cortadas
250 gr de Queso manchego semi curado
1 bote pequeño de Maíz dulce
1 Zanahoria
1 Huevo
4 cucharadas de Pan rallado (más un poco más para empanar)
Sal
Pimienta
1/2 diente de Ajo

Las espinacas las cocinamos como en la receta de la tortilla de espinacas y requesón, es decir, en una sartén sin aceite, para no aportarles agua ni restarles vitaminas. Cuando hayan reducido las reservamos y dejamos que templen un poco.

Una vez templadas, las ponemos en un bol y les añadimos el queso rallado, el maíz, la zanahoria rallada, un huevo y el pan rallado. Mezclamos bien y sazonamos con sal, pimienta y el medio diente de ajo prensado.

Dejamos reposar media hora y formamos las hamburguesas. Las pasamos por pan rallado y las asamos con un poco de aceite de oliva.


Listas!

Se pueden comer con panecillos de hamburguesa o sin. En casa las preferimos sin,  con unas patatas fritas y un poco de mayonesa o crema de nueces.

Espero que os gusten.

Rossella

martes, 22 de mayo de 2012

TORTILLA DE ESPINACAS Y REQUESÓN

Creo que ya conté en una entrada que las espinacas tienen mucho menos hierro del que pensábamos, que todo fue un error de baile de cifras a la hora de anotar la cantidad de hierro que tenían cuando las analizaron... y yo no sé si terminármelo de creer. Bueno, sí, me lo creo, pero prefiero seguir pensando que no, que las espinacas son buenísimas y tienen mucho hierro y muchas vitaminas del tipo "V" como me decía mi madre.

Mi hijo tiene 16 años y mide 1,95... no está mal, nunca ha estado enfermo de nada importante y ha crecido fuerte y sano. Cuento esto porque creo que se debe a que de pequeño lo que más le gustaba del mundo eran las hamburguesas de espinacas (mañana os paso la receta), el pescado al horno, las Natillas Danone (deberían ponerle un monumento en la puerta de la factoría Danone!!!), y el fuet. Cuando le daba algo de esto, generalmente para cenar, se le iluminaban los ojos y rebañaba el plato. Ahora le sigue gustando, pero ya no me da tantos besos y achuchones cuando se lo preparo!! jaja


Así que sí. Yo les tengo fe a las espinacas. Creo que son sanísimas, que se pueden preparar de muchas formas y que están muy buenas. Y como seguro que alguien habrá que diga que no son más que "cosas verdes y sosas", y que en cuanto asoman por el plato ya están cogiendo el tenedor y apartándolas como si les tuviesen alergia, pues voy a intentar hacerles recapacitar y convencerles de que las espinacas no son sólo un plato lleno de cosa verde de dudosa procedencia.

Hoy os dejo esta receta y mañana la de las hamburguesas, ya veréis qué ricas las dos!!

Para la tortilla de espinacas y requesón necesitamos:

1 bolsa de Espinacas, de las que ya vienen cortadas y lavadas
3 cucharadas de Requesón 0% de materia grasa
5 huevos
Sal
Pimienta recién molida
Ajo en polvo
Aceite de oliva virgen

Como veis, he puesto el requesón con 0% de materia grasa, porque así queda plato de dieta, pero si no estáis a dieta, poned requesón normal. (Por cierto, que el otro día en Cook & Spoon, Pilar dio la receta para hacer queso fresco casero y es muy fácil, así que lo haré y la próxima vez hago la tortilla con mi propio queso).

En una sartén caliente, sin aceite, echamos las espinacas y dejamos que se hagan poco a poco. Al principio abultan mucho, pero en pocos segundos van reduciendo de tamaño hasta quedar en muy poco. Las hago a la plancha porque hervidas cogen mucha agua y muchas de las vitaminas se quedan en el agua de cocción.
Si tenéis espinacas que os han sobrado de cualquier otra cosa, podemos aprovecharlas y saltarnos este paso.

Mientras se hacen las espinacas, batimos los huevos en un bol y los sazonamos con sal, pimienta y ajo en polvo al gusto. Cuando estén listas las espinacas (en unos 8 0 10 minutos estarán), las añadimos a los huevos batidos, junto con el requesón. Removemos todo un poco y reservamos.


En una sartén caliente, echamos dos cucharadas de aceite de oliva y cuando esté caliente vertemos la mezcla de la tortilla. Cuajamos por ambos lados y lista!

Realmente está muy buena. Espero que os guste.

Rossella

domingo, 20 de mayo de 2012

PARA TODOS LOS AMANTES DE LOS CUPCAKES...

Para todos los amantes de los cupcakes.... mi amiga Gaveta en su blog de crocheting ha hecho una entrada fantástica dedicada a estos dulces. Os recomiendo que la visitéis!!
Os dejo el enlace:



ALBÓNDIGAS LIGERAS DE POLLO Y PAVO

He estado todo el fin de semana pensando en hacer unos cupcakes... Los he recordado una y otra vez.... tan esponjosos... tan dulces... tan apetitosos.... con ese frosting..... Pero claro, luego miraba la receta y pensaba.... juer... la de mantequilla que lleva esto.... es un montón!... y azúcar, y la nata... jo.... pero... están tan buenos... Total, sólo salen una docenita!
Ya, sí, pero.... Quien se va a comer la docenita de cupcakes??? Yo me los tengo prohibidos y mi hijo dice que está echando barriguita (mentira cochina! parece un espárrago!, pero la adolescencia es así de crítica en algunos casos). A mis vecinas no se los puedo repartir, porque una está fuera de fin de semana y la otra ha decidido dejar de fumar, y para aplacar la ansiedad le ha dado por cocinar y está todo el día dale que te pego (quién la ha visto y quien la ve! ella que nos miraba a las otras dos cocinillas del grupo como a bichos medio raritos!).
Total, que después de luchar con la tentación, vencí.
Hice albóndigas ligeras de pollo y pavo, que no tienen nada que ver con los cupcakes, pero también estaban esponjosas y apetitosas, y no llevan nada de mantequilla. En realidad no llevan casi nada de grasa, así que podemos decir que son un buen plato de dieta y que no da ningún remordimiento comerlo (eso sí, sin mojar pan en la salsa, aunque la tentación sea enorme).



Bien, paso a contaros cómo y con qué las he hecho. 

Los ingredientes, para muchas albóndigas (pero que se pueden congelar) son:

800 gr de carne de Pavo y Pollo picadas
1 Huevo
1 rebanada de Pan de molde
2 cucharadas de pan rallado
1 diente de Ajo grande
Leche entera
1/2 sobre de Levadura en polvo (Royal) (truco para que las albóndigas queden más esponjosas)
Nuez moscada
Sal
Pimienta
Perejil fresco picado
1 cucharada de Piñones

Y para la salsa:

1 Cebolleta
1 Pimiento verde
1 bote de Tomate en conserva
1 diente de Ajo
Orégano 
1 Pastilla de caldo (opcional, si no, sustituir por sal y pimienta)
3/4 L de Agua
2 cucharadas de Aceite de oliva
1 Guindilla (opcional)

Primero ponemos a remojo en leche la rebanada de pan de molde, y mientras se empapa, en un bol mezclamos bien todos los ingredientes de las albóndigas. El ajo yo lo pongo prensado, para que no se noten los trozos y se reparta mejor. Cuando el pan esté bien empapado de leche, lo escurrimos un poco y lo añadimos a la mezcla. Reservamos.

Para hacer la salsa, en una olla ponemos dos cucharadas de aceite de oliva y cuando esté caliente echamos la cebolleta, el ajo y el pimiento picados. Dejamos que se doren bien y añadimos la pastilla de caldo, la guindilla y el tomate. Removemos durante dos o tres minutos, echamos un poquito de agua y lo trituramos todo con la batidora de mano. Añadimos el resto del agua y una cucharada sopera de orégano. Dejamos al fuego hasta que hierva.

Cuando empiece a hervir, vamos haciendo con las manos las albóndigas y echándolas en la salsa . Para que no se me pegue la masa a las manos yo tengo el siguiente truco: ir mojándomelas con agua cada 3 o 4  albóndigas. Dejamos cocer a fuego lento durante 40 o 45 minutos y listas. 

Espero que os guste la receta, y que hayáis pasado un buen fin de semana.

Rossella


jueves, 17 de mayo de 2012

ENSALADA DE PEPINO Y CEBOLLA

Hola!
Hoy vamos de receta ligera, ligera. Tan ligera que podría servir también como guarnición de otro plato principal.
Vamos con ella. Hoy no me enrollo mucho porque ya es la segunda entrada que pongo! y además, que esta ensalada es tan sencilla que si me pongo a contar algo más ocupa más que la receta en si.


Ingredientes:

2 Pepinos (españoles, claro)
1 Cebolla roja
1 cucharada sopera de Alcaparras
Vinagre de arroz
Aceite de oliva virgen
Eneldo fresco
Sal
Pimienta

Cortamos la cebolla en tiras y la dejamos en remojo durante una hora sumergida en agua con unas gotas de vinagre. Así le quitamos la fuerza y quedará dulce.

Lavamos y cortamos los pepinos, con piel, en rodajas muy finas (si tenéis mandolina mucho mejor, porque así salen muy finas y todas iguales).

Mezclamos todos los ingredientes y sazonamos con sal, pimienta, eneldo picado, vinagre de arroz y aceite de oliva.

TRUCO PARA LIMPIAR LOS QUEMADORES

Funciona!!

Seguro que muchos de vosotros tenéis cocinas de vitrocerámica, o de inducción, o cualquiera de los modelos modernos que hay en el mercado.
Yo no. Yo soy una antigua y prefiero el gas de toda la vida de Dios. A mi me gusta el fuego para cocinar, debo conservar algún gen prehistórico, que me hace alucinar mirando la llama...

Seguro que no, pero a mi me da la impresión de que los alimentos cocinados con fuego saben diferentes a los cocinados con vitro. Me pasa lo mismo con el microondas (aunque en esto creo que sí tengo razón).

Y entiendo que las placas de inducción y similares son mucho más cómodas y limpias que las cocinas de gas, porque cuando caliento leche y se desborda por el cazo p'abajo.... me llevan los demonios y pienso "la cambio, la cambio pero ya!!!". Además que, por mucho que los limpies cada vez que la usas, los quemadores terminan por ponerse muy feos, y, o le das al estropajo como si pensaras que el quemador es la Lámpara de Aladino que se te resiste, o los dejas en plan moreno achicharrao...

Pero ya no!!!
Tengo el truco!!
Lo he probado y funciona!!


Os cuento: Necesitaremos una bolsa tipo zip de las de congelación, dos cucharadas de amoníaco y el quemador sucio.

Metemos el quemador dentro de la bolsa junto al amoníaco y la cerramos hermética. Esperamos un mínimo de 12 horas y listo.
Sólo son necesarias dos cucharadas de amoníaco, porque como la bolsa está herméticamente cerrada, los vapores van haciendo su trabajo.
Yo lo preparé por la noche, y al día siguiente vi los resultados.
Pasado el tiempo necesario, lo sacamos de la bolsa y lo lavamos a mano con agua y lavavajillas. Sólo necesité limpiarlo como si estuviese fregando un vaso a mano, y... tacháaaaannnn!!! quedó requetelimpio!!

Aquí os dejo las pruebas....
Todos estaban como el pequeño!!

Espero que queden cocinillas con cocina de fuego como yo y no estar puesta a extinguir!!

Saludos

Rossella