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jueves, 27 de noviembre de 2014

CÓMO HACER AZÚCAR INVERTIDO EN CASA




Estoy haciendo Helado de Turrón, y para su elaboración necesito Azúcar Invertido, para que no cristalice y quede más cremoso, y como no tenía, pues ayer hice un poco, porque es muy fácil y sirve para muchas otras cosas aparte de para hacer helado.

Muchos sabréis qué es el azúcar invertido, pero para los que no lo sepáis, os cuento un poco de qué se trata y para qué sirve. Es que si lo buscáis en la Wiki os va a decir esto: "Es la disgregación por hidrolización de la sacarosa en glucosa y fructosa. Su nombre hace referencia a que el poder rotatorio de la solución frente a la luz polarizada es invertido por el proceso de hidrólisis que separa la sacarosa en sus dos subunidades." O sea… que no entendí nada, porque la Química y yo nunca fuimos grandes amigas.

En resumen, el azúcar invertido es lo que se obtiene de la reacción química que se produce al mezclar el azúcar de mesa (sacarosa) con agua, un ácido y bicarbonato sódico, y el resultado es un azúcar líquido con la consistencia de un jarabe o de miel.

Lo podemos encontrar en el mercado, pero como ya he dicho, hacerlo en casa es tan fácil que muchas veces lo habremos hecho sin darnos cuenta, porque haciendo algo de repostería que lleve líquido, azúcar y zumo de limón, ya estaríamos produciendo esa reacción química. También lo podemos encontrar en productos naturales como la miel o el jarabe de arce, por eso muchas veces sirve como sucedáneo de estos productos.

Para qué se usa:

Este tipo de azúcar tiene un 30% más de poder endulzante que el azúcar común o sacarosa, por eso se emplea mucho más en confitería y panadería o bollería.

Tiene un gran efecto anti-cristalizante, por lo que disminuye el punto de congelación de la mezcla de los preparados de heladería. Los helados resultan mucho más suaves y cremosos.

Aumenta la fermentación de las masas porque la levadura digiere mejor la glucosa y la fructosa por separado que la sacarosa. Además retrasa el resecamiento porque aumenta la retención de la humedad. Por ello al usar el azúcar invertido en bollería, repostería, confitería o panadería, los alimentos duran más tiempo blanditos y jugosos, y se consigue que estén más dulces sin necesidad de utilizar tanto azúcar. Se usa también para dar brillo a la superficie de la bollería.

Cómo hacerlo:

Para hacerlo, lo primero que vamos a necesitar es ponernos una bata blanca, unas gafas de bucear, y aprovisionarnos de probetas, un vaso de precipitados, un matraz y, muy importante, revolvernos el pelo mucho. Ya somos químicos locos, así que ya podemos empezar.
Jajajaja … es broma, pero sí que vamos a hacer química. Lo que os aseguro es que no explota.

Necesitaremos:
Gasificante de Repostería
350 gr de Azúcar común o de mesa.
1 sobre (el azul y el blanco) de Gasificante de Repostería (como los de la foto, o cualquier otra marca)
150 ml de Agua Mineral (agua embotellada)

En un cazo mezclamos el azúcar y el sobre blanco (el ácido), y añadimos el agua.
Ponemos al fuego y removemos hasta que se disuelva todo, y cuando rompa a hervir, apagamos el fuego y esperamos hasta que esté a una temperatura de 60ºC. Si no tenéis termómetro no pasa nada, tocáis el cazo y cuando esté caliente pero sin que queme, ya estará a buena temperatura. Entonces añadimos el sobre azul (el bicarbonato) y removemos bien hasta que esté completamente disuelto.
En este momento se producirá espuma, es normal, y poco a poco irá desapareciendo hasta quedar una mezcla cristalina de la consistencia de la miel o un jarabe.

Lo pasamos a un tarro de cristal que podamos tapar bien y aguantará hasta un año en perfectas condiciones sin necesidad de tenerlo en el frigorífico.

Es conveniente etiquetarlo para poner la fecha en la que lo hemos hecho.

Listo!!

Las proporciones a utilizar son más o menos las siguientes:

En heladería se recomienda sustituir un 25% del azúcar total por azúcar invertido.
En repostería entre el 10 y el 20%.
En panadería un 50%.

Saludos!

Rossella


lunes, 20 de enero de 2014

CEBICHE PERUANO

Lunes... En fin, dejémoslo, da igual...



Hace tiempo que mi hermano me pidió que pusiera en el blog la receta del Cebiche peruano (creo que en el fondo no sólo quería que la publicara en el blog, sino que lo que pretendía era que le invitara a comer cebiche, cosa que ha conseguido este fin de semana, y yo encantada! no vayáis a pensar...).

Pero vamos por partes.

Primero, el nombre del plato:
Se llama Cebiche, Ceviche, Seviche o Sebiche, pues todas estas formas están recogidas y aceptadas por la RAE. Podéis encontrarlo escrito de cualquiera de estas formas.

Segundo, su origen:
Hay diferentes interpretaciones en cuanto al origen de este plato, pues el cebiche se prepara en casi toda Sudamérica, pero parece ser que debido a que su principal ingrediente es el pescado, hay hipótesis más que fiables que lo sitúan en la gastronomía de los pueblos indígenas de las costas pacíficas de Sudamérica, en la zona del actual Perú, y según fuentes históricas peruanas el cebiche se habría originado en primer lugar en la cultura Moche, en el litoral de Perú, hace más de dos mil años.
En Perú el cebiche es considerado parte de la identidad nacional y es venerado como elemento central de su gastronomía, habiendo sido declarado formalmente Patrimonio Cultural de la Nación. Además desde septiembre de 2008 y por una Resolución Ministerial del Ministerio de la Producción de la República del Perú, el día 28 de junio fue declarado como "Día del cebiche" a nivel nacional.
Por todo ello espero que si algún peruano lee esta receta no se eche las manos a la cabeza y se acuerde de todos mis antepasados hasta antes de Colón. La he preparado con todo el cariño y procurando seguir la receta tradicional lo más fielmente que he podido y con los ingredientes de que disponemos en este otro lado de "el charco".


Tercero, los ingredientes:
Como ya he comentado, el cebiche se elabora en casi toda Sudamérica, así que los ingredientes utilizados varían de un país a otro. En todas recetas el ingrediente principal es el pescado y dependiendo del país se usa una variedad u otra y en ocasiones combinaciones de varios tipos de pescado y marisco.
El pescado se acompaña con otros ingredientes como tomate, pepino, cebolla, pimientos, según el país y el cocinero que lo elabore, pero yo voy a seguir la receta clásica del cebiche peruano, y los ingredientes que he utilizado son muy pocos: pescado, cebolla, ají, cilantro, zumo de limón, sal y pimienta. Os hablo de ellos.

El pescado debe ser de carne blanca y a poder ser sacado del mar con anzuelo, no con red, para evitar que su carne sufra. Mi pescado ya estaba pescado, así que prefiero pensar que lo sacaron con anzuelo (aunque en realidad, segura y sinceramente, no podría distinguirlo).

Dicen los entendidos que el mejor pescado para preparar cebiche es el lenguado, pero yo no encontré ese día en la pescadería y usé corvina, que después del lenguado es uno de los mejores pescados que se pueden utilizar. Pero si tampoco encontráis corvina, se puede hacer con mero.

Corvina

Y hablando de corvina...
Sabíais que la corvina tiene unos huesecillos en la cabeza llamados otolitos (del griego "orejas de piedra")?. Pues sí. En realidad todos los peces los tienen, lo que pasa es que dependiendo de la variedad unos los tienen mayores que otros y en algunos casos son tan pequeños que casi no se ven. Pero en la corvina se ven, y mucho. Están el centro del cogote, en la parte de atrás de los ojos y son de color blanco, parecidos al nácar o al marfil.

Ubicación de los otolitos

Los gaditanos los conocen muy bien...
Estos huesecitos les sirven a las corvinas para orientarse, regulando su equilibrio y por eso se llaman otolitos ("orejas de piedra"). Ya se sabe, el día en que se aprende algo nuevo no es un día perdido...
Y digo que los gaditanos conocen muy bien los otolitos porque en la bahía de Cádiz, sobre todo en el Puerto de Santa María, hay una tradición marinera que viene desde la Prehistoria (se han encontrado otolitos en muchas excavaciones arqueológicas de la zona), consistente en una vez extraídos los otolitos de la corvina, usarlos como amuleto para la buena fortuna. Incluso se dice que alivia los dolores reumáticos y el dolor de cabeza, pero esto no está demostrado. Por ello actualmente es frecuente ver estos huesos engarzados y usados como colgantes, aunque ya desde la antigüedad los marineros lo guardaban como algo muy preciado y solían llevarlo en pequeñas bolsas de tela o sueltos en sus bolsillos.
De hecho yo tengo uno desde hace mucho tiempo y no sabía esto!

Mi colgante

Pero aparte de esto, también se dice que en la escama de una gran corvina, si se ve al trasluz, se puede observar el manto de la Virgen del Rocío... En fin... no sé....
(Ya decía yo.... por qué el pescadero pretendía quedarse con MIS huesecillos de corvina??? Se los pedí, claro! jaja)

La cebolla que se utiliza es la morada y el ají el ají limo o ají mochero, que es una variedad muy picante y aromática de la especie Capsicum chinense. Tampoco encontré ají limo y usé el ají rojo:

Ají limo
Ají rojo



En cuanto al limón, parece ser que en un principio el pescado se maceraba con naranja agria, pero actualmente se hace con limón peruano, que tampoco encontré, así que usé una mezcla de limón y lima.

Y creo que ya está todo, así que voy con la receta.


INGREDIENTES para 4 raciones:

1 kg de lomos de Corvina
1 Cebolla morada grande
8 Limones amarillos
14 Limas
2-3 Ajís rojos
Un ramillete de Cilantro
Sal
Pimienta blanca

Importantísimo: El pescado tiene que estar siempre frío!! (y por supuesto fresquísimo).

Primero cortamos la cebolla en pluma, es decir, la pelamos, la partimos por la mitad a lo largo y la fileteamos en rodajas muy finas de forma que queden medios aros. La dejamos en remojo en agua fría para quitar un poco la fuerza mientras cortamos el pescado.

Restregamos con un trozo de ají toda la superficie del bol donde vayamos a dejar el pescado cortado.

Quitamos con cuidado la piel del pescado pasando el cuchillo bien afilado entre la piel y la carne (con la parte de la piel sobre la tabla de cortar). Luego lo cortamos en cuadraditos de unos 2 x 2 centímetros aproximadamente. Lo dejamos en un bol de vidrio o cerámica y le añadimos la cebolla escurrida. Mezclamos suavemente con las manos o con una cuchara.

Para preparar el ají sólo hay que cortar las dos puntas y desecharlas. Lo partimos por la mitad a lo largo y vaciamos de semillas. Lo cortamos en rodajitas finas y lo añadimos al pescado.

Ahora cortamos los limones y las limas por la mitad y los vamos escurriendo sobre el pescado con cuidado de que no nos caigan las semillas y sin pretender dejarlos secos, porque si los escurrimos demasiado lo que conseguiremos es que la parte astringente salga y fastidie el cebiche. Como son muchos los cítricos a exprimir, esto nos llevará unos minutos y el pescado ya habrá empezado a cocerse en el zumo y comenzará a tomar color.
Cuando terminemos de exprimir puede que el pescado ya tenga el punto de cocción deseado, pero si lo encontramos demasiado crudo podemos dejarlo unos minutos más. Yo lo dejé en total, desde que empecé a exprimir, 10 minutos. El punto de cocción va al gusto, hay quien le gusta más crudo y con 5 o 6 minutos lo tiene listo y quien le gusta más macerado.

Sazonamos con sal y pimienta blanca.

Picamos el cilantro y lo añadimos también. Removemos un poco y servimos.

Listo! A disfrutar de esta delicia de plato!!

Como veis, las fotos del plato no son NADA estudiadas, y no lo son porque este plato se hace y se come, porque de lo contrario, como el limón sigue cociendo el pescado, corremos el riesgo de que se haga demasiado y se arruine el plato. Y eso es pecado mortal de necesidad!!

Espero que os guste!
Y gracias a Perú por esta maravilla gastronómica!.

Rossella

miércoles, 17 de abril de 2013

ALUBIAS CON SETAS Y "NEGRETS"



Ya estamos a miércoles... Me encantan los miércoles, porque mañana ya es jueves y... llega el finde! Jajaja (el que no se consuela es porque no quiere). Aunque mi día favorito es el sábado, por la mañana, porque siempre hace buen tiempo, y si hace malo da igual, es sábado!
Y después de esta tontería que no sé a cuento de qué ha venido... (a veces me preocupa la facilidad que tengo para pensar en tonterías), voy a explicar la receta de hoy.

Esta receta se la vi hacer a Julius en Canal Cocina este fin de semana pasado. Me pareció que debía estar muy rica y me he decidido a hacerla, aunque con algunos cambios, primero porque no apunté nada cuando se la vi cocinar y la he hecho tal como me acordaba y segundo porque creo que añadiendo a la receta un poco de embutido, en este caso "negret", se le podía dar un toque que funcionaría bien.

El Negret es un embutido elaborado a base de carne de cerdo hervida y tocino de cerdo. En casi todas partes se le llama Blanquet, porque es de color blanco, pero en mi pueblo lo llamamos Negret y la verdad es que no sé por qué, porque de "negrito" no tiene nada.
Es un embutido típico de la cocina tradicional de la Comunidad Valenciana, y también se usa en algunas zonas de Murcia y Baleares.
Como en su elaboración no se utiliza sangre, queda de color blanquecino, de ahí su nombre, aunque ya os digo que en Onil lo llamamos al revés (así somos... je).
Se parece a la butifarra blanca, pero su sabor es más suave y a la vez especiado... no sé cómo explicar. Pero si no lo encontráis lo podéis sustituir por butifarra blanca.

Los ingredientes para 4 raciones son:

2 Cebollas tiernas (cebolletas)
1 Pimiento verde
2 tarros de Alubias cocidas (de 400 gr c/u)
2 tarros de setas variadas en conserva (de unos 170 gr c/u)
4 Negrets
1 pastilla de caldo
Pimienta negra, una pizca
1 cucharada de Pimentón dulce
1/2 cucharada de Cominos
Perejil picado para espolvorear al final
1 vasito de Vino Blanco (yo usé uno de Rueda)
1/2 L de Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra

En una olla rehogamos las cebollas y el pimiento troceados finamente. Cuando la cebolla empiece a dorar, añadimos la pastilla de caldo y las setas escurridas. Dejamos dos minutos que se haga todo junto y vertemos el vino. Damos unas vueltas para que evapore el alcohol y añadimos las especias, las alubias  (escurridas y enjuagadas) y un poco de agua.
Cuando comience a hervir, troceamos el negret y lo añadimos a la olla.
Ahora hay que dejarlo cocer todo junto unos 15 minutos (no necesita más porque las alubias ya están cocidas).
Servimos con un poco de perejil espolvoreado por encima.

Listo!
Espero que os guste.

Rossella

lunes, 11 de marzo de 2013

FLORES EN LA COCINA

Dentro de poco llegará la primavera y con ella las flores.

Las flores no sólo sirven para embellecer parques, jardines o nuestras casas, sino que se pueden comer. La gran mayoría de las flores que no contengan toxinas naturales se pueden consumir, aunque no siempre podemos comerlas porque al cultivarlas normalmente no se tiene en cuenta la posibilidad de incluirlas en un menú, pues lo más frecuente es su cultivo con fines ornamentales y por ello se emplean fertilizantes, pesticidas e insecticidas que, evidentemente, no son buenos para nuestro organismo. Por ello las flores destinadas al consumo humano deben cultivarse orgánicamente, de forma que no contengan tóxicos que pudieran ser perjudiciales.


Comemos flores desde tiempos inmemoriales. Han formado parte de la dieta humana desde siempre como condimento, como aliño o aromatizante. Ya en los recetarios de la cocina andalusí aparecen muchísimas alusiones a flores tales como el jazmín, la flor del naranjo, la rosa o el hibisco, como ingredientes de sus platos. Culturas como la griega, la romana o la hindú siempre han tenido presentes las flores en su gastronomía, porque las flores además de hacer más atractivos los platos, los licores y los vinos, aportan frescura y sabores tan poco comunes que sorprenden,  además sus colores y olores estimulan los sentidos. Los romanos usaban rosas y violetas para aromatizar sus vinos, que una vez mezclados con miel recibían el nombre de "néctar", y era habitual que comieran flores de granada y malvas en sus ensaladas.


En Japón se celebra a principio de primavera la fiesta del Hanami, durante la cual se veneran los cerezos por su efímera delicadeza, y sus hojas son consumidas como una delicatessen. La flor del calabacín, la del nopal y la del maguey se consumen en Mexico desde tiempos de Moctezuma.

Comer flores o cocinar con ellas está empezando a dejar de verse como una excentricidad. Aunque su uso no haya llegado todavía al día a día de las cocinas de nuestros hogares, su empleo por parte de los cocineros y chefs profesionales es ya algo habitual. Aunque, si lo pensamos bien, las alcachofas, por ejemplo, qué son sino flores? y las consumimos habitualmente... igual que el brócoli, la coliflor y el azafrán.

Antes de ponernos a cocinar y comer flores debemos tener en cuenta, aparte de asegurarnos de que son comestibles y no tóxicas (las de floristería no sirven para uso culinario), que han sido recogidas en el día, con el sol en alto y con el tiempo seco, que se han recogido las que están en perfecto estado y las de mejor aroma, que han sido lavadas con agua fresca y secadas con sumo cuidado, y eliminados estambres, pistilos, tallos y base blanca de los pétalos (para que no den un sabor un poco amargo). Una vez realizadas estas acciones, las podemos utilizar o conservar en la nevera (durarán frescas una semana más o menos).

Algunas flores pueden secarse para poderlas usar fuera de temporada, como la lavanda, las rosas o el brezo. Los pétalos secos sirven para elaborar infusiones y aromatizar jarabes y licores.

Las flores que podrían llegar a ser muy perjudiciales si las comiésemos son:
Adelfa
Aconitum
Arveja dulce (Lathyrus)
Azalea
Azafrán de Otoño (Colchicum)
Dedalera (Digitalis)
Dicentra
Flor del tabaco (Nicotiana)
Glisina
Hiedra inglesa (Hedera helix)
Iris
Lantana
Lirio o Azucena del valle (Convallaria majalis)
Consumir flores tóxicas nos puede provocar desde un simple dolor de cabeza hasta fallos cardiacos y renales en los casos más graves.

Estos son algunos de los usos que podemos dar a las flores en nuestra cocina:

- Pétalos de rosa: Para acompañar ensaladas de frutas. En los pasteles se usan confitados. Como ingrediente en salsas de marisco. Se pueden escarchar dorándolos en la sartén (sin nada de aceite) y espolvoreados con azúcar. Para perfumar platos de cus-cus y guisos de cordero... Cuanto más perfumados sean los pétalos, más sabor y aromas dejarán en el plato.
Podemos hacer jarabe de rosas: Se cuecen 125 gr de pétalos de rosa en 250 ml de agua con 400 gr de azúcar. Primero se disuelve bien el azúcar y a continuación se cuece junto con las rosas durante 10 minutos y se cuela. También se puede hacer hirviendo la mitad del agua y dejando los pétalos en infusión durante dos horas, luego con el resto del agua y el azúcar hacemos un almíbar que mezclaremos con la infusión anterior colada. Este jarabe lo podemos usar en repostería, postres, helados, cremas, bizcochos, frutas...
Helado de pétalos de Rosa, de Mexicodesconocido.com
Para hacer mermeladas, jaleas y confituras...
Se puede aromatizar el azúcar: Mezclamos los pétalos de rosa con azúcar blanco (dos tazas de azúcar y una de pétalos de rosa o violeta, apretándolos un poco), y si se quiere un sabor más intenso se pueden triturar los pétalos. Luego se extiende la mezcla en una bandeja de horno y se hornea a 50ºC hasta que este todo bien seco y se cuela para eliminar las flores. Sirve para todo tipo de repostería o para endulzar infusiones.
Podemos hacer agua de rosas casera: En un cazo ponemos 2 partes de pétalos de rosa por 3 de agua y se cuece a fuego lento una hora. Se cuela y se añade de nuevo la misma cantidad de pétalos. Se cuece otra hora y se vuelve a colar. Se puede hacer con otras flores, como el azahar.

- Pétalos de crisantemo o de magnolia, de capuchina, borraja, petunias, pensamientos, tagetes o violetas: son muy apreciadas para aromatizar y decorar ensaladas.
Violetas
- Las flores de calabacín rellenas, rebozadas y fritas están exquisitas.

- Las flores de jazmín y de hibisco quedan estupendas como guarnición de aves y pescado.

- Con flores de naranjo, limonero o jazmín se condimentan algunas mantequillas compuestas.

- La flor de menta, cebollino o de tomillo van muy bien con el pescado.
Flor de menta

- Las violetas con endibias están muy ricas, y se pueden elaborar relleno para tortillas con ellas.

- La flor de lavanda puede sazonar al pollo y al conejo, así como al arroz, y usarla para la elaboración de helados y dulces.

- Los geranios aportan aromas a rosa, menta o manzana, dependiendo de la variedad, por lo que se emplean en repostería.

- Las fores de calabaza se usan en Italia como relleno de ravioli y en Mexico se utilizan en recetas tradicionales como los tamales, buñuelos y algunas sopas.

Y como curiosidad y para terminar, a mediados del siglo pasado Teodoro Bardají nos da la receta de la "Ensalada Marichu", que se hace con patatas cocidas, mayonesa, huevos duros y violetas frescas. Deliciosa, no? Y en el libro de Ignacio Doménech, Cocina de recursos, escrito en 1938, durante el racionamiento de alimentos en España, aparece una receta de Crisantemos rebozados y fritos, plato que en la actualidad lejos de parecernos una receta de recursos, nos parecería todo un manjar!!

En fin, que las flores no sólo aportan sabor, color y aroma a los platos, sino que también pueden presentar un aporte nutricional considerable, pues contienen proteínas, carbohidratos y vitaminas, así que... aprovechemos que llega la primavera!

Saludos a todos.

Rossella

martes, 5 de marzo de 2013

PIEL SECA DE BACALAO

Hoy he ido al mercado y en el puesto de salazones, mientras me despachaban un poco de hueva de atún*, me he puesto a echar un ojo por el puesto (os habéis enterado de algo?? qué manera de repetirme!!) y no he podido evitar fijarme en esto:




Se me han ido los ojos detrás! Se me han puesto "ojos de brótola" que diría mi tío Juan!! (osea, muy abiertos y redondos, como los tiene el pescado que así se llama... Juan no, brótola!) Y es que hacía siglos que no veía piel seca de bacalao.
Al preguntarle al chico de los salazones me confirmó que era lo que pensaba, y que lo traía porque 'Ahora se ha puesto de moda y en muchos restaurantes lo sirven como un aperitivo "puturrú de fuá" ... ya ves... si esto es más antiguo que mi abuela!!'

Y tiene razón el "salaurero". Los salazones son de la época que atacaron. Quienes? pues no sé... los primeros que atacaran! Vamos, que lo de salar el pescado por esta zona tiene más años que el hilo negro. Aunque en realidad lo de salar el bacalao no es un invento mediterráneo.

La historia del bacalao seco y salado tiene un pasado muy remoto. Ya desde el siglo IX los vikingos solían secar este pescado al aire frío de las Islas Lofoten, en el norte de Noruega. Era una excelente forma de asegurarse una nutritiva reserva de proteínas que pudiera llevarse durante los largos viajes rumbo a Groenlandia y América del Norte. 
Luego los vascos del golfo de Gascuña, entre España y Francia, avanzaron en el Atlántico septentrional en busca de ballenas. Allí encontraron los espesos bancos de bacalao y procedieron a conservar el pescado con sal, como hacían con la carne de ballena. Así fue como comenzó la difusión de este alimento en el sur de Europa. Los vikingos y sus descendientes aprendieron de los vascos este secreto gastronómico y llevaron el bacalao salado (y seco también) en sus comercios allende el océano. Su difusión en América Central y en América del Sur, sin embargo, se debe a los portugueses y a los españoles en la época de la colonización.

Si queréis saber algunas, muchas, cosas más sobre la conservación de los pescados, visitad  La Gastronomía de José Soler, donde tienen una página dedicada a esto muy completa.


En cuanto a cómo se come la piel de bacalao seca, pues... A mi me gusta mucho así, tal cual, con algo fresquito para beber (aunque pueda parecer lo contrario, está muy poco salada) tipo cerveza, vino blanco, sidra...
Hay quien la come con pimientos rojos asados y cortados en tiras, o con un majado de aceite de oliva virgen extra, ajo y perejil.
La verdad es que de cualquier forma es un bocado diferente y delicioso.

Animo a quienes no la hayáis probado nunca a que lo hagáis y me contéis.

Por cierto que, he encontrado un libro que ya tiene un tiempo: "La piel asada del bacalao", de Fernando Riquelme Lidón, que tiene muy buena pinta y que no conocía y que pienso comprarlo. Os dejo la reseña, por si os apetece.


Saludos

Rossella

* Por cierto que... tengo que hablar sobre los distintos tipos de hueva que tenemos por aquí, y de los salazones en general, que me encantan!