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Mostrando entradas con la etiqueta Para Principiantes. Mostrar todas las entradas
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martes, 11 de agosto de 2015

CARA COMO UN TOMATE... CREMA FRÍA DE TOMATE



Pues hete aquí que el otro día me dice mi pareja (que es muy rollo deportista, ex-futbolista y madrugador)... "Mañana, aprovechando que estás ya de vacaciones, por qué no te levantas temprano conmigo y nos vamos a dar un paseo por la playa, a andar un poco?". Y yo, que me conozco el percal y sé perfectamente cómo son sus "paseos por la playa", pues me hice la dormida profunda. Que estoy de vacaciones, jolín!!
Pero al día siguiente me lo volvió a decir y caí en la trampa mortal!

Ocho de la mañana, viernes. Sol. Bueno, solecito mañanero, pero calor tempranero también.
Quito el polvo a mis zapatillas de andar y con buen ánimo me dispongo a seguirle el ritmo. Pasoooo ligero! Ar!
Calor.... mucho calor.
Ocho y media de la mañana. Llegamos al final de la playa de la Albufereta. Parece que aguanto... incluso puedo hablar y comentar sobre la serie de especímenes raros que habitan la playa a esas horas de la mañana: un señor panzón sentado cual Buda en la arena, prismáticos en ristre oteando el horizonte (yo miré en la misma dirección que el señor de los prismáticos, pero no vi nada, nada de nada, cero... lo mismo por eso llevaba los prismáticos, para ver... y bueno, que yo tenía las pestañas llenas de gotas de sudor, lo mismo también era por eso que no veía nada...), un cuarentón en tanga corriendo como si le persiguiera el mismísimo Tiburón (en serio, en tanga. No consigo borrar la imagen de mi mente) y orgulloso, mucho, de su cuerpo serrano, algún que otro cañero aburrido (nunca he visto sacar un pez a ningún cañero, se deben de aburrir como almejas con sarampión), y una señora muy mayor caminando mucho más fresca que yo. En realidad la señora iba como una rosa y me miró y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa... Pero, cómo cuento esto?? A ver... que la señora no me había sonreído dulcemente, no. La señora se había reído "en toá mi cara"!!. Me di cuenta cuando "mi Sargento Foley" me miró y muy serio me dijo: "Desprendes luz... Tu cara es como un tomate." Seguidamente dejó de estar serio y pasó a deshuevarse haciéndose así cómplice de la dulce abuelita de la sonrisa.
A partir de ahí, todo el mundo me miraba y me sonreía... o eso me parecía a mi.

La verdad es que yo notaba mi cara ardiendo. Era como un radiador en pleno enero. Un ascua... Pena no haber tenido una sardina que arrimar, porque habría salido un espeto perfecto.

Ya ves qué necesidad tenía yo de eso... Llegar a casa con la cara como un tomate y no precisamente raf, tomate en rama, de los rojos rojos brillantes....

De ahora en adelante me haré la dormida profunda hasta por lo menos octubre, que digo yo que ya refrescará.

Supongo que por eso se me ocurrió hacer para comer esta SOPA FRIA DE TOMATE, aunque el color dista mucho de ser el que lucía mi cara por la mañana... Había que enfriar el tomate como fuera!!

Os paso la receta por si os apetece refrescaros...

INGREDIENTES (para 4 personas):

Dos Cebollas

Dos dientes de Ajo

Un kilo de Tomates en rama

Dos cucharadas soperas de Albahaca fresca picada

4 o 5 ramitas de Tomillo fresco

1 hoja de Laurel

Una cucharada de Orégano seco

250 cl de Caldo ligero de pollo (o 250 cl de agua y una pastilla de caldo)

Aceite de Oliva Virgen Extra "OH!Lío" Arbequina

Sal y Pimienta negra recién molida

Dos cucharadas soperas de Queso crema tipo Philadelphia

Picamos las cebollas y los ajos y los rehogamos en una cazuela con un chorro de Aceite de Oliva Virgen Extra. Cuando empiecen a tomar un poco de color, añadimos el laurel, la albahaca, el tomillo y el orégano, y dejamos dos minutos más rehogando.
Mientras lavamos y troceamos en cubos los tomates (no es necesario pelarlos, porque luego lo pasaremos todo por el chino).
Añadimos los tomates troceados a la cebolla y las hierbas. Damos unas vueltas para que se rehogue un poco el tomate durante unos tres o cuatro minutos.
Añadimos el caldo de pollo (o el agua y la pastilla), sal y pimienta.
Dejamos que hierva y bajamos el fuego para que cueza durante 10 minutos con la cacerola tapada.
Pasamos todo por el chino y añadimos dos cucharadas de queso crema. Removemos bien para que se funda el queso. (Si veis que quedan trocitos de queso, le pasáis la minipimer a potencia mínima y listo).

Pasáis la sopa a un recipiente y dejáis enfriar antes de meterla en la nevera  para tomarla bien fresquita.

Al servirla se puede rociar con unas gotas de AOVE y albahaca picada por encima.

Espero que os guste...


Rossella

martes, 4 de agosto de 2015

SALSA DE ALBAHACA Y CACAHUETES




La última entrada que publiqué fue para San Valentín. Hoy es 4 de agosto y no sé que santo se celebra ni por qué he decidido volver a publicar entrada hoy... pero aquí estoy. Agradecedlo al Santo del día o echadle a él las culpas.

Y qué he estado haciendo estos meses? Pues... nada. Vamos... nada, nada tampoco. He hecho otras cosas, aparte de las normales quiero decir... no sé... aparte de trabajar (gracias a Dios!! que no todo el mundo puede decir lo mismo, porque en los tiempos que corren quien no trabaja no es precisamente por vaguería), intentar sin conseguirlo hacer algo de ejercicio (esto sí, esto sí es por vaguería, lo reconozco... siempre me quedo en el intento), mantener la casa limpia y ordenada, salir los fines de semana, aguantar las clases de dulzaina de mi vecino, leer algún que otro libro... Esas cosas y otras que no vienen a cuento, como pintar, cambiar cortinas, ahorrar para cambiar la cocina (cosa que por mucho que lo intento tampoco consigo!!), indignarme con algunas cosas que ya contaré otro día... Pues eso.

Por cierto, que aunque como he dicho, no venga a cuento, el último libro que he leído me ha encantado. Ha sido "La lengua de los secretos", de Martín Abrisketa. El primer libro de un periodista metido a escritor en el que cuenta la infancia de su padre y sus tíos durante la Guerra Civil. Al leerlo reía y lloraba al mismo tiempo... Mataría al niño Martín Abrisketa, que era un demonio de niño, y al mismo tiempo me enamoraba de él y me lo llevaría a casa para siempre, porque era un amor... En fin, que si tenéis oportunidad, ya sabéis.

Pero retomando el tema que nos ocupa, intentaré no marcharme tanto tiempo. Lo intentaré. Ni juro ni prometo. Lo intentaré con fuerza.

Tampoco es que venga con un recetón del copón. No. Mi reincorporación va a ser discreta, pero espero que la tengáis en cuenta para muchas cosas, porque va bien para carne, pescado, pasta, patatas... Es una salsa que hice el otro día para acompañar a un chuletón con patatas fritas. Fui poniendo en el mortero ingredientes y al final salió esta salsa, que no es porque me la haya inventado yo, pero estaba de rechu!


INGREDIENTES:

Un manojo de Albahaca fresca
1 diente de Ajo
1 pizca de Sal
1 pizca de Pimienta negra recién molida
1 cucharada sopera de Cacahuetes tostados (no fritos, tostados)
1 pizca de Cúrcuma
1 pizca de Cominos
1 Guindilla picante seca
Ralladura de Lima
10 o 12 gotas de reducción de Vinagre de Módena
Un buen chorro de AOVE "OH!Lío" Arbequina.

Y para hacerla se van poniendo en el mortero los ingredientes uno a uno, y dale que te pego a la mano del mortero hasta que quede con una textura de pasta. Se añade por último la ralladura, el vinagre y el Aceite de Oliva Virgen Extra, se remueve bien para que se ligue la salsa y listo.

Por supuesto, podéis poner más o menos cantidad de cada ingrediente según vuestro gusto.

Espero que os guste!

Saludos a tod@s!!

Rossella

PD. Os pongo la foto del aceite, que podéis usar si lo encontráis, y si no podéis poner otro AOVE, pero mínimo de la misma calidad que este (que es espectacular, no porque yo lo diga sino porque lo es! El aceite de oliva virgen extra es el lujo de esta receta!!)

viernes, 13 de febrero de 2015

BOMBONES DE AOVE PARA SAN VALENTÍN



Para hacer estos bombones necesitaremos:

Moldes para bombones
1 tableta de Chocolate Lindt 70% Cacao
10 cucharadas soperas de AOVE
Sal en escamas
Pimienta Rosa
Pimienta de Jamaica
Cardamomo
Azafrán
Curry...
Cacao amargo en polvo

Disponemos en cada hueco del molde para bombones unas escamas de sal y unos trocitos de pimienta o la especia que nos guste previamente machacada en un mortero. Yo los hice variados, rellenando cada hueco con sal y una especia diferente.

Fundimos el chocolate al baño maría y le añadimos el Aceite de Oliva Virgen Extra (yo lo he hecho con AOVE de la variedad Arbequina) y removemos bien hasta que esté integrado completamente.

Vertemos el chocolate en los moldes. Dejamos enfriar y solidificar en el refrigerador.

Sacamos de los moldes y rebozamos en cacao en polvo.

Listos!

Si los metemos en una cajita de cartón con un bonito lazo, será un estupendo regalo de San Valentín.

Podemos aromatizar el chocolate con otras especias que nos gusten...

Os dejo un video... :)





FELIZ SAN VALENTIN... 



Besos....
Rossella

miércoles, 14 de enero de 2015

GAMBONES EN SALSA DE OSTRAS


Feliz 2015!
Se acabó la Navidad! Los pastores han metido a las ovejas en los rediles, y las zambombas y panderetas en el altillo del armario hasta el próximo diciembre. Y yo debería sacar las zapatillas y echar a correr para bajar los turrones, pero me da pereza y además tampoco me gusta... así que ya se irán (los excesos), y si no, pues será que me quieren y quieren estar conmigo, y si alguien te quiere está bien que esté a tu lado. (Madremíaqueexcusamástonta!)

Y ahora debería publicar alguna receta ligera... pero paso de ensaladas, que hace frío, y de pechuguitas de pollo con lechuga, que son muy tristes. Mejor publico esta receta, que no es mía, que no lleva casi grasa y puede pasar por light.

Se trata de unos gambones que preparé como aperitivo para la noche de Fin de Año y que estaban deliciosos. Como he dicho, la receta no es mía, es de Directo al paladar, pero me apetece mucho tenerla en el blog, porque me ha encantado y seguro que la repetiré muchas veces, así que mejor tenerla a mano.

Los ingredientes son:

Una docena de Gambones
1 diente de Ajo
Salsa de Ostras
Salsa de Soja
Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra
Cebollino

Y se hace así de fácil:

Pelamos en crudo los gambones, reservando en un bol el contenido de las cabezas estrujándolas un poco con los dedos.
En una sartén con una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra, doramos las colas de los gambones y reservamos.
En la misma sartén doramos el diente de Ajo picado muy fino, y cuando esté dorado añadimos tres cucharadas de salsa de Ostras y el coral de las cabezas, removiendo bien para que todo se integre. Incorporamos dos cucharadas de salsa de Soja y medio vaso de agua. Removemos y dejamos reducir la salsa. 
Añadimos las colas de gambón a la salsa y dejamos un minuto todo junto.
Servimos decorado con cebollino picado.

Listo! Están buenísimos y si no encontráis gambones también se puede hacer con cigalas siguiendo el mismo proceso o sin pelarlas previamente (según el tamaño de las cigalas), rehogándolas con piel y haciendo la salsa aparte.

Vuelvo pronto!
Saludos

Rossella

lunes, 15 de diciembre de 2014

PASTEL DE COLIFLOR Y MASCARPONE



Se acerca ya la Navidad y hoy traigo una receta sencilla, muy sabrosa y además económica, que puede funcionar muy bien como un perfecto entrante en alguna de las comidas o cenas de estas fechas.
Es un pastel que se parece mucho a la conocida Quiche Lorraine, pero este lleva menos huevos y un poco más de queso. Para quien tenga cerca a alguien reacio a la coliflor, os diré que el sabor de la coliflor casi no se nota y la textura es súper agradable.

Aunque la coliflor se puede encontrar en cualquier mes del año, ahora estamos en plena temporada de esta hortaliza, así que habrá que aprovechar sus múltiples propiedades pues está en su mejor momento.
Por cierto, que si le veis manchas oscuras en la masa (masa o pella es la parte comestible, la cabeza de color blanco), o los "arbolitos" que la componen están separados, o tiene partes blandas, significa que es una coliflor vieja, así que mejor elegir otra bien blanca, apretada y dura. Aunque no todas son blancas, pues según la variedad, la masa puede ser blanca, verde o violeta, pero en todos los casos su sabor es suave y un poco dulzón.
 Cuales son sus propiedades? Pues es diurética y no engorda, pues su principal componente es el agua y tiene bastante fibra, además de Vitaminas B5 y B6, ácido fólico, potasio y fósforo. Así que es buenísima para el organismo.
Pero como a quien no le gusta seguro que le busca los inconvenientes, me adelantaré y diré que aunque sea una hortaliza estupenda, también provoca flatulencia. Nada que no pueda solucionar una infusión de anís verde con manzanilla o de hierbabuena.

Así que voy con la receta.

Los ingredientes necesarios son:

1 base de Masa brisa o Quebrada 
1 Coliflor 
1 Cebolla 
250 gr. de queso Mascarpone 
3 Huevos 
30 gr. de queso Parmesano rallado 
100 gr. de Jamón serrano en daditos 
Sal
Pimienta 
2 cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra

Preparación:

Primero lavamos la coliflor y la preparamos separandola en ramitos con las manos. 
La cocinamos al vapor o la hervimos en agua con sal. No debe quedar muy tierna, así que a los 10 minutos sacamos uno de los ramitos y lo partimos con un tenedor, para comprobar que aunque se parte muestra un poco de resistencia. Si queda muy blandita se deshará y quedará como una papilla al mezclarla con los otros ingredientes, y es mucho más agradable notar la textura.

Mientras se cuece la coliflor, picamos la cebolla y la pochamos bien en una sartén con aceite. Cuando esté doradita, la salpimentamos un poco y le añadimos la coliflor. Rehogamos el conjunto para mezclar los ingredientes durante un par de minutos más. Reservamos.

En un bol grande batimos los huevos y los mezclamos bien con el mascarpone, el parmesano rallado y el jamón.

Cuando la coliflor se haya enfriado, la vertemos en el bol de la mezcla anterior y rectificamos de pimienta y sal.

Forramos un molde untado en aceite con la masa y la agujereamos con un tenedor para que no suba. Vertemos el relleno de coliflor y lo esparcimos bien. Cocinamos el pastel a 190 grados durante 25 minutos o hasta que esté dorado al gusto.

Listo!
Espero que os guste.
Volveré pronto!

Rossella

jueves, 4 de diciembre de 2014

HELADO DE TURRÓN DE JIJONA


No suelo hacer helado en casa, y la verdad es que no sé por qué, porque aunque no tengo heladera hacer helados es realmente sencillo. Lo normal es que haga helado de turrón, y además en invierno. Por qué?, pues no porque haga calor en invierno, claro (aunque todo podría ser por el camino que vamos en  Alicante…), sino porque es por estas fechas, cuando empiezo a pensar en las Navidades y las compras, cuando descubro al fondo de la alacena dos pastillas de turrón olvidadas desde el año pasado. Entonces me decido.
Después de hacerlo pienso que por qué no lo hago más a menudo con lo rico que está!! Además, si no lo como en Navidad… pues tendré que comerlo en otras fechas. No, en Navidad no como turrón, soy así de rarita. Pero es que es ver una bandeja llena de turrones y polvorones y me empacho. Y me encanta el turrón, pero en Navidad no… Manías...

El turrón es un dulce típico de Navidad, que se elabora en Jijona (Alicante). Es una masa que se obtiene moliendo varias veces almendras marcona y azúcar, y a la que en ocasiones se añade miel, canela u otros ingredientes, según elaboraciones y fórmulas. Básicamente es esto, pero ya escribiré algo más extenso en otra ocasión, pues en casa ha sido habitual hacer nuestro propio turrón cada año unas semanas antes de Navidad.

Yo hago el helado de turrón con tropezones, como Dios manda, porque es una delicia encontrar los trocitos de turrón en cada cucharada. Y aunque lo hago sin heladera, queda súper cremoso, pues la base grasa de la leche entera y de la nata, y el azúcar invertido, impiden la cristalización.


Os cuento.

Ingredientes:

600 ml de Leche entera
800 ml de Nata de montar con el 35% MG
6 cucharadas de Azúcar invertido (ver receta pinchando aquí)
3 cucharadas de Azúcar blanquilla
2 tabletas de Turrón de Jijona
4 Yemas de huevo
1 pellizco de Sal
2 ramas de Canela

Y lo hacemos así:

Picamos finamente una de las tabletas de turrón y reservamos. La otra tableta la reservamos para los tropezones.

Infusionamos la leche con la canela. Para ello, en un cazo vertemos la leche y lo ponemos a calentar junto con las ramas de canela. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y reservamos durante cinco minutos. Pasado este tiempo retiramos la canela y añadimos la nata. Volvemos a poner a calentar a fuego muy suave, pues no debe llegar a hervir.

Mientras toma calor la mezcla, en un bol mezclamos las yemas de huevo con el azúcar y batimos con unas varillas hasta que tomen un color blanquecino y cremoso.

Añadimos el turrón picado al cazo de la leche y la nata y removemos. Añadimos una pizca de sal (potenciará el sabor del helado). Ahora poco a poco y sin dejar de remover vamos incorporando la crema de yemas con azúcar. Batimos bien hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados.
Con el fuego suave y removiendo, dejamos que cueza la mezcla durante unos minutos, hasta que empiece a espesar. Es importante que no hierva o se cortará. 
Apartamos del fuego y esperamos hasta que esté frío para pasarlo a un tupper o un bol y meterlo en el frigorífico. En el frigorífico, no en el congelador. En el frigorífico lo dejamos enfriar durante tres horas y pasado este tiempo, lo pasamos al congelador para empezar a trabajarlo o mantecarlo (convertir la crema en una especie de mantequilla rompiendo los cristales de hielo mediante el movimiento de remover e introducir aire en la mezcla).

Cuando lleve una hora en el congelador, lo sacamos, removemos con unas varillas y volvemos a dejar en el congelador. A la media hora repetimos la operación y añadimos la otra pastilla de turrón cortada en daditos. Durante la dos hora siguiente vamos sacando el helado del congelador y removiendo cada 15 minutos. Y por último, esperamos media hora, removemos, media hora más y volvemos a remover.

Listo. Ya lo podemos dejar en el congelador definitivamente hasta el día siguiente, y disfrutarlo cuando queramos.

El helado de turrón es una forma excelente de tomar este dulce navideño durante todo el año!

Espero que os guste!

Rossella


jueves, 27 de noviembre de 2014

CÓMO HACER AZÚCAR INVERTIDO EN CASA




Estoy haciendo Helado de Turrón, y para su elaboración necesito Azúcar Invertido, para que no cristalice y quede más cremoso, y como no tenía, pues ayer hice un poco, porque es muy fácil y sirve para muchas otras cosas aparte de para hacer helado.

Muchos sabréis qué es el azúcar invertido, pero para los que no lo sepáis, os cuento un poco de qué se trata y para qué sirve. Es que si lo buscáis en la Wiki os va a decir esto: "Es la disgregación por hidrolización de la sacarosa en glucosa y fructosa. Su nombre hace referencia a que el poder rotatorio de la solución frente a la luz polarizada es invertido por el proceso de hidrólisis que separa la sacarosa en sus dos subunidades." O sea… que no entendí nada, porque la Química y yo nunca fuimos grandes amigas.

En resumen, el azúcar invertido es lo que se obtiene de la reacción química que se produce al mezclar el azúcar de mesa (sacarosa) con agua, un ácido y bicarbonato sódico, y el resultado es un azúcar líquido con la consistencia de un jarabe o de miel.

Lo podemos encontrar en el mercado, pero como ya he dicho, hacerlo en casa es tan fácil que muchas veces lo habremos hecho sin darnos cuenta, porque haciendo algo de repostería que lleve líquido, azúcar y zumo de limón, ya estaríamos produciendo esa reacción química. También lo podemos encontrar en productos naturales como la miel o el jarabe de arce, por eso muchas veces sirve como sucedáneo de estos productos.

Para qué se usa:

Este tipo de azúcar tiene un 30% más de poder endulzante que el azúcar común o sacarosa, por eso se emplea mucho más en confitería y panadería o bollería.

Tiene un gran efecto anti-cristalizante, por lo que disminuye el punto de congelación de la mezcla de los preparados de heladería. Los helados resultan mucho más suaves y cremosos.

Aumenta la fermentación de las masas porque la levadura digiere mejor la glucosa y la fructosa por separado que la sacarosa. Además retrasa el resecamiento porque aumenta la retención de la humedad. Por ello al usar el azúcar invertido en bollería, repostería, confitería o panadería, los alimentos duran más tiempo blanditos y jugosos, y se consigue que estén más dulces sin necesidad de utilizar tanto azúcar. Se usa también para dar brillo a la superficie de la bollería.

Cómo hacerlo:

Para hacerlo, lo primero que vamos a necesitar es ponernos una bata blanca, unas gafas de bucear, y aprovisionarnos de probetas, un vaso de precipitados, un matraz y, muy importante, revolvernos el pelo mucho. Ya somos químicos locos, así que ya podemos empezar.
Jajajaja … es broma, pero sí que vamos a hacer química. Lo que os aseguro es que no explota.

Necesitaremos:
Gasificante de Repostería
350 gr de Azúcar común o de mesa.
1 sobre (el azul y el blanco) de Gasificante de Repostería (como los de la foto, o cualquier otra marca)
150 ml de Agua Mineral (agua embotellada)

En un cazo mezclamos el azúcar y el sobre blanco (el ácido), y añadimos el agua.
Ponemos al fuego y removemos hasta que se disuelva todo, y cuando rompa a hervir, apagamos el fuego y esperamos hasta que esté a una temperatura de 60ºC. Si no tenéis termómetro no pasa nada, tocáis el cazo y cuando esté caliente pero sin que queme, ya estará a buena temperatura. Entonces añadimos el sobre azul (el bicarbonato) y removemos bien hasta que esté completamente disuelto.
En este momento se producirá espuma, es normal, y poco a poco irá desapareciendo hasta quedar una mezcla cristalina de la consistencia de la miel o un jarabe.

Lo pasamos a un tarro de cristal que podamos tapar bien y aguantará hasta un año en perfectas condiciones sin necesidad de tenerlo en el frigorífico.

Es conveniente etiquetarlo para poner la fecha en la que lo hemos hecho.

Listo!!

Las proporciones a utilizar son más o menos las siguientes:

En heladería se recomienda sustituir un 25% del azúcar total por azúcar invertido.
En repostería entre el 10 y el 20%.
En panadería un 50%.

Saludos!

Rossella


lunes, 27 de octubre de 2014

PULPO AL HORNO AL ESTILO MURCIANO (ACTUALIZACIÓN Y RECETA DEFINITIVA)

Actualizo la receta. He encontrado la receta buena, la definitiva, la que sale tal cual lo he comido siempre en los bares, tascas y restaurantes murcianos.
Me la ha pasado mi hermano, que tras muchos ensayos y errores, ha dado con ella. Gracias Pedro!! :)
Yo estudié en Murcia, y recuerdo aquellas tardes y noches por las tascas, tomando vinos y cañas acompañados de marineras, reclutas, tigres, tostadas de sobrasada, y.... pulpo. Un pulpo exquisito, hecho al horno y con unas gotas de limón, que es uno de los mejores bocados que he probado en mi vida (en serio... no exagero).
Qué tiempos aquellos!! En fin....
Luego he buscado la receta de ese pulpo, y he encontrado varias, pero la que mejor sale, y la que más se parece es la siguiente:
Se coge un pulpo grande, muy grande, el mayor que podáis encontrar (porque encoge, y lo bueno de este pulpo es que los tacos sean lo más gordos posible), le quitáis la cabeza, lo laváis bien y lo metéis en una fuente de horno honda untada con aceite de oliva virgen extra. Por encima le echáis una lata y media de cerveza, una copita de coñac, unas hojas de laurel y el zumo de una naranja. Añadís un poco de sal, muy poca.
Se mete al horno medio hasta que al pincharlo con un palillo este entre sin problemas. 
Para que os hagais una idea, el pulpo que yo cociné pesaba 6,5Kg., y lo tuve 45 minutos en el horno.
Se sirve tibio, cortado en tacos de unos tres centímetros, sin más acompañamientos que un chorro de limón.

NOTA: Es mucho mejor que el pulpo haya sido congelado durante 24 horas por lo menos antes de hacerlo, porque así se rompen las fibras y está blandito. Así que ya sabéis, congeláis y descongeláis el pulpo antes de hacerlo. 

jueves, 2 de octubre de 2014

OLI GROGUET



La receta que traigo hoy es de esas viejunas y de pueblo. Es muy parecida a la Manteca Colorá que se hace por Andalucía, pero esta tiene menos ingredientes y en mi pueblo y alrededores la llamamos Oli Groguet (traducido al castellano literalmente sería Aceite Amarillito. Por el color, claro). Yo recuerdo comerlo desde siempre. Lo normal era verlo en las carnicerías, en recipientes grandes, y cuando la pedías te la servían a granel, a cucharadas, en un papel encerado o en una cajita de plástico.

También la vendían en "El Economato"… creo que se llamaba así… Yo era muy pequeña… Tan pequeña que de lo que más me acuerdo es del gran mostrador de aquella tienda, que me sobrepasaba la cabeza. Era alto y de madera oscura. Al entrar estaba a la derecha, haciendo ele… y sobre él la caja registradora antigua junto a un montón de papeles de estraza cortados en dos o tres tamaños, para envolver, y un tarro de caramelos... Tras el mostrador una gran estantería también en madera robusta oscura, llena de tarros, cajones, cajitas, latas, botellas… y Maruja, la señora rubia peinada siempre con moño, grandota y simpática que regentaba la tienda.
Siempre recuerdo ir de la mano de mi madre o mi abuela. Al llegar me sentaban sobre el mostrador y Maruja sacaba uno de aquellos caramelos de colores para dármelo. Mientras yo rechupeteaba aquel caramelo que casi no me cabía en la boca, mi madre o mi abuela hacían su pedido a Maruja. Harina, garbanzos, bacalao en salazón, arroz, oli groguet, almendras, conservas, aceitunas, vino, uva … pero también cuerdas, puntillas, pañuelos, alfileres, cedazos, semillas… Había de todo. Era como aquellas tiendas del Oeste, que lo mismo tenían un vestido, que un saco de trigo, que una azada….
Una vez me empeñé en ir yo sola a la tienda. Quedaba cerca de casa de mi abuela, y a finales de los 60 todavía podía ir sola por la calle una niña de 4 años sin miedo a que le pasara nada, y menos en un pueblo pequeño y por las calles del casco antiguo… Mi abuela me dio un papelito con lo que quería que le llevase apuntado… No recuerdo lo que era… Recuerdo intentar asomarme al borde del mostrador, haciendo puntillas, pero no me llegaba ni la nariz a la cima! Como pude dejé el papelito estirando mucho los brazos, hasta que vi el moño de Maruja asomando por encima. Salí de allí la mar de contenta, con mi caramelo en la boca y el paquetito de papel de estraza… pensando que ya era muy mayor!

Pero no me hagáis mucho caso… son sólo recuerdos muy vagos de una niña de 3 o 4 años….

En cuanto a la receta, como decía antes, los ingredientes son menos que para la manteca colorá, porque por aquí lo comemos untado en pan fresco o tostadas y, según apetezca, espolvoreado con azúcar o con un poco de sal, así que no lleva ajo ni orégano, ni otras especias.

Los ingredientes que yo uso son:

250 gr de Tocino fresco
250 gr de Manteca de cerdo ibérico
2 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra, arbequina
1 cucharada de Pimentón dulce, si es de la Vera mejor

Y lo único que hay que hacer es cortar el tocino en trozos y ponerlo junto con la manteca y el AOVE a calentar en una olla, a fuego medio, hasta que el tocino haya soltado toda la manteca. Hay que remover de vez en cuando.
Cuando esté todo convertido en un líquido de consistencia parecida a la miel caliente, se aparta del fuego y se cuela para eliminar cualquier impureza.
Esperamos dos o tres minutos hasta que temple un poco y añadimos el pimentón, removemos y vertemos la mezcla en un recipiente (que no sea muy feote, que luego se presenta ahí mismo!!).
Para acabar, lo metemos en el frigorífico para que solidifique y lo mantenemos ahí. Cuando vayamos a consumirlo, lo sacamos un ratito antes para que no esté tan duro (aunque es fácil de untar, porque no se pone tan duro como la mantequilla).

Se come, como ya he dicho, untado en pan fresco o en tostadas, y espolvoreado con azúcar o sal, al gusto.

Engorda? Nooooooooo (ni ná!!!, un montón, así que la capa sobre el pan, ligerita. O bueno… allá cada uno!) Pero está muy bueno!

En lugar de pimentón dulce se puede usar también mezcla de dulce y picante, si sabemos que nos gusta más con sal que con azúcar.

Espero que os guste.

Rossella


jueves, 4 de septiembre de 2014

CREMA DE CACAO LIGHT



Si juntásemos toda la Nocilla que mi hermano y yo nos hemos comido de pequeños podríamos llenar un camión cisterna.

Éramos Niños Nocilla total. Éramos "los hombres fuertes de Nocilla", fuertes, alegres y deportistas, llenos de vida y de energiaaaaaa. Leche, cacao, avellanas y azúcar, No-ci-lla! Vamos, que yo soy el presidente de Nocilla y nos pongo un monumento en la entrada. 

Así estábamos de rollizos y sanotes… aunque yo de "hombre fuerte" tenía más bien poco, sobre todo porque era una niña, ejem… Niña, chica fuerte en todo caso… ejem… Y ahora podría decir que me dieron un premio por publicidad no sexista, pero eso fue hace tiempo, pero lo digo porque es cierto y por tirarme el moco un poco, que nunca lo hago y conste que me repatea eso de "médico y médica, oyente y oyenta o … etcétera y etcétero!"… pues eso, que me lo dieron, y que me ha venido a la cabeza por lo de los Hombres Fuertes, claro que a mi eso me importaba un pito de pequeña… a mi lo que me gustaba eran los bocatas de Nocilla después del cole viendo Marco (que mi hermano no podía tragar el bocado porque "se me hace una bolita aquí", tocándose la garganta, al ver a Marco sufrir por su madre, por Amedio, por el barco, por los Apeninos y por los Andes, y se pasó toda la serie moqueando y comiendo bocatas, mi hermano digo, Marco sólo moqueando).

Tanta comimos que mi madre estuvo años sin tener que comprar vasos para la casa del campo, porque además los vasos eran igual de fuertes que los hombres de Nocilla. Como dirían en mi pueblo, duraban más que un culo de mortero en un bancal (nótese la expresión fina).

Bueno pues como la tierna edad de la infancia en la que todo lo quemas, porque lo normal es ir como una moto todo el día, ya se me pasó hace mucho tiempo, he pensado que para matar el gusanillo de la dichosa cremita de chocolate sin sentir unos remordimientos terribles, estaría bien una crema de cacao light. Eso sí, negra, que yo era más de la negra que de la blanca. Y hete aquí que se me ha ocurrido lo siguiente, y… no está nada mal el invento.
Ah! como catadores y críticos gastronómicos he usado a mis sobrinos Jaime y Lucía, que me han dicho que estaba muy rica. De Jaime me fío más, que es un experto chocolatero. DeLucía no es que no me fíe, es que me temo que soy su tía favorita (porque no tiene más, todo hay que decirlo).


Y a lo que vamos, estos son los ingredientes:

1 terrina de Queso tipo Philadelphia Light
2 cucharadas soperas de Cacao en polvo sin azúcar
1 cucharada de sacarina o edulcorante al gusto
Avellanas picadas para espolvorear

Es mejor esperar a que el queso esté a temperatura ambiente para que se puedan mezclar todos los ingredientes (excepto las avellanas picadas) con más facilidad, porque sólo hay que hacer eso, mezclar el queso, el cacao y el edulcorante hasta obtener una crema uniforme.
Luego lo untamos en pan y espolvoreamos con las avellanas picadas.


Hombre! Nocilla no es, pero se puede comer sin remordimientos y sin tener que subir andando el Turmalet para bajar las calorías (esas desagradecidas que quien las inventó se quedó a gusto!! Jumm!)

Saludos!

Rossella