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martes, 11 de agosto de 2015

CARA COMO UN TOMATE... CREMA FRÍA DE TOMATE



Pues hete aquí que el otro día me dice mi pareja (que es muy rollo deportista, ex-futbolista y madrugador)... "Mañana, aprovechando que estás ya de vacaciones, por qué no te levantas temprano conmigo y nos vamos a dar un paseo por la playa, a andar un poco?". Y yo, que me conozco el percal y sé perfectamente cómo son sus "paseos por la playa", pues me hice la dormida profunda. Que estoy de vacaciones, jolín!!
Pero al día siguiente me lo volvió a decir y caí en la trampa mortal!

Ocho de la mañana, viernes. Sol. Bueno, solecito mañanero, pero calor tempranero también.
Quito el polvo a mis zapatillas de andar y con buen ánimo me dispongo a seguirle el ritmo. Pasoooo ligero! Ar!
Calor.... mucho calor.
Ocho y media de la mañana. Llegamos al final de la playa de la Albufereta. Parece que aguanto... incluso puedo hablar y comentar sobre la serie de especímenes raros que habitan la playa a esas horas de la mañana: un señor panzón sentado cual Buda en la arena, prismáticos en ristre oteando el horizonte (yo miré en la misma dirección que el señor de los prismáticos, pero no vi nada, nada de nada, cero... lo mismo por eso llevaba los prismáticos, para ver... y bueno, que yo tenía las pestañas llenas de gotas de sudor, lo mismo también era por eso que no veía nada...), un cuarentón en tanga corriendo como si le persiguiera el mismísimo Tiburón (en serio, en tanga. No consigo borrar la imagen de mi mente) y orgulloso, mucho, de su cuerpo serrano, algún que otro cañero aburrido (nunca he visto sacar un pez a ningún cañero, se deben de aburrir como almejas con sarampión), y una señora muy mayor caminando mucho más fresca que yo. En realidad la señora iba como una rosa y me miró y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa... Pero, cómo cuento esto?? A ver... que la señora no me había sonreído dulcemente, no. La señora se había reído "en toá mi cara"!!. Me di cuenta cuando "mi Sargento Foley" me miró y muy serio me dijo: "Desprendes luz... Tu cara es como un tomate." Seguidamente dejó de estar serio y pasó a deshuevarse haciéndose así cómplice de la dulce abuelita de la sonrisa.
A partir de ahí, todo el mundo me miraba y me sonreía... o eso me parecía a mi.

La verdad es que yo notaba mi cara ardiendo. Era como un radiador en pleno enero. Un ascua... Pena no haber tenido una sardina que arrimar, porque habría salido un espeto perfecto.

Ya ves qué necesidad tenía yo de eso... Llegar a casa con la cara como un tomate y no precisamente raf, tomate en rama, de los rojos rojos brillantes....

De ahora en adelante me haré la dormida profunda hasta por lo menos octubre, que digo yo que ya refrescará.

Supongo que por eso se me ocurrió hacer para comer esta SOPA FRIA DE TOMATE, aunque el color dista mucho de ser el que lucía mi cara por la mañana... Había que enfriar el tomate como fuera!!

Os paso la receta por si os apetece refrescaros...

INGREDIENTES (para 4 personas):

Dos Cebollas

Dos dientes de Ajo

Un kilo de Tomates en rama

Dos cucharadas soperas de Albahaca fresca picada

4 o 5 ramitas de Tomillo fresco

1 hoja de Laurel

Una cucharada de Orégano seco

250 cl de Caldo ligero de pollo (o 250 cl de agua y una pastilla de caldo)

Aceite de Oliva Virgen Extra "OH!Lío" Arbequina

Sal y Pimienta negra recién molida

Dos cucharadas soperas de Queso crema tipo Philadelphia

Picamos las cebollas y los ajos y los rehogamos en una cazuela con un chorro de Aceite de Oliva Virgen Extra. Cuando empiecen a tomar un poco de color, añadimos el laurel, la albahaca, el tomillo y el orégano, y dejamos dos minutos más rehogando.
Mientras lavamos y troceamos en cubos los tomates (no es necesario pelarlos, porque luego lo pasaremos todo por el chino).
Añadimos los tomates troceados a la cebolla y las hierbas. Damos unas vueltas para que se rehogue un poco el tomate durante unos tres o cuatro minutos.
Añadimos el caldo de pollo (o el agua y la pastilla), sal y pimienta.
Dejamos que hierva y bajamos el fuego para que cueza durante 10 minutos con la cacerola tapada.
Pasamos todo por el chino y añadimos dos cucharadas de queso crema. Removemos bien para que se funda el queso. (Si veis que quedan trocitos de queso, le pasáis la minipimer a potencia mínima y listo).

Pasáis la sopa a un recipiente y dejáis enfriar antes de meterla en la nevera  para tomarla bien fresquita.

Al servirla se puede rociar con unas gotas de AOVE y albahaca picada por encima.

Espero que os guste...


Rossella

lunes, 15 de diciembre de 2014

PASTEL DE COLIFLOR Y MASCARPONE



Se acerca ya la Navidad y hoy traigo una receta sencilla, muy sabrosa y además económica, que puede funcionar muy bien como un perfecto entrante en alguna de las comidas o cenas de estas fechas.
Es un pastel que se parece mucho a la conocida Quiche Lorraine, pero este lleva menos huevos y un poco más de queso. Para quien tenga cerca a alguien reacio a la coliflor, os diré que el sabor de la coliflor casi no se nota y la textura es súper agradable.

Aunque la coliflor se puede encontrar en cualquier mes del año, ahora estamos en plena temporada de esta hortaliza, así que habrá que aprovechar sus múltiples propiedades pues está en su mejor momento.
Por cierto, que si le veis manchas oscuras en la masa (masa o pella es la parte comestible, la cabeza de color blanco), o los "arbolitos" que la componen están separados, o tiene partes blandas, significa que es una coliflor vieja, así que mejor elegir otra bien blanca, apretada y dura. Aunque no todas son blancas, pues según la variedad, la masa puede ser blanca, verde o violeta, pero en todos los casos su sabor es suave y un poco dulzón.
 Cuales son sus propiedades? Pues es diurética y no engorda, pues su principal componente es el agua y tiene bastante fibra, además de Vitaminas B5 y B6, ácido fólico, potasio y fósforo. Así que es buenísima para el organismo.
Pero como a quien no le gusta seguro que le busca los inconvenientes, me adelantaré y diré que aunque sea una hortaliza estupenda, también provoca flatulencia. Nada que no pueda solucionar una infusión de anís verde con manzanilla o de hierbabuena.

Así que voy con la receta.

Los ingredientes necesarios son:

1 base de Masa brisa o Quebrada 
1 Coliflor 
1 Cebolla 
250 gr. de queso Mascarpone 
3 Huevos 
30 gr. de queso Parmesano rallado 
100 gr. de Jamón serrano en daditos 
Sal
Pimienta 
2 cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra

Preparación:

Primero lavamos la coliflor y la preparamos separandola en ramitos con las manos. 
La cocinamos al vapor o la hervimos en agua con sal. No debe quedar muy tierna, así que a los 10 minutos sacamos uno de los ramitos y lo partimos con un tenedor, para comprobar que aunque se parte muestra un poco de resistencia. Si queda muy blandita se deshará y quedará como una papilla al mezclarla con los otros ingredientes, y es mucho más agradable notar la textura.

Mientras se cuece la coliflor, picamos la cebolla y la pochamos bien en una sartén con aceite. Cuando esté doradita, la salpimentamos un poco y le añadimos la coliflor. Rehogamos el conjunto para mezclar los ingredientes durante un par de minutos más. Reservamos.

En un bol grande batimos los huevos y los mezclamos bien con el mascarpone, el parmesano rallado y el jamón.

Cuando la coliflor se haya enfriado, la vertemos en el bol de la mezcla anterior y rectificamos de pimienta y sal.

Forramos un molde untado en aceite con la masa y la agujereamos con un tenedor para que no suba. Vertemos el relleno de coliflor y lo esparcimos bien. Cocinamos el pastel a 190 grados durante 25 minutos o hasta que esté dorado al gusto.

Listo!
Espero que os guste.
Volveré pronto!

Rossella

jueves, 4 de septiembre de 2014

CREMA DE CACAO LIGHT



Si juntásemos toda la Nocilla que mi hermano y yo nos hemos comido de pequeños podríamos llenar un camión cisterna.

Éramos Niños Nocilla total. Éramos "los hombres fuertes de Nocilla", fuertes, alegres y deportistas, llenos de vida y de energiaaaaaa. Leche, cacao, avellanas y azúcar, No-ci-lla! Vamos, que yo soy el presidente de Nocilla y nos pongo un monumento en la entrada. 

Así estábamos de rollizos y sanotes… aunque yo de "hombre fuerte" tenía más bien poco, sobre todo porque era una niña, ejem… Niña, chica fuerte en todo caso… ejem… Y ahora podría decir que me dieron un premio por publicidad no sexista, pero eso fue hace tiempo, pero lo digo porque es cierto y por tirarme el moco un poco, que nunca lo hago y conste que me repatea eso de "médico y médica, oyente y oyenta o … etcétera y etcétero!"… pues eso, que me lo dieron, y que me ha venido a la cabeza por lo de los Hombres Fuertes, claro que a mi eso me importaba un pito de pequeña… a mi lo que me gustaba eran los bocatas de Nocilla después del cole viendo Marco (que mi hermano no podía tragar el bocado porque "se me hace una bolita aquí", tocándose la garganta, al ver a Marco sufrir por su madre, por Amedio, por el barco, por los Apeninos y por los Andes, y se pasó toda la serie moqueando y comiendo bocatas, mi hermano digo, Marco sólo moqueando).

Tanta comimos que mi madre estuvo años sin tener que comprar vasos para la casa del campo, porque además los vasos eran igual de fuertes que los hombres de Nocilla. Como dirían en mi pueblo, duraban más que un culo de mortero en un bancal (nótese la expresión fina).

Bueno pues como la tierna edad de la infancia en la que todo lo quemas, porque lo normal es ir como una moto todo el día, ya se me pasó hace mucho tiempo, he pensado que para matar el gusanillo de la dichosa cremita de chocolate sin sentir unos remordimientos terribles, estaría bien una crema de cacao light. Eso sí, negra, que yo era más de la negra que de la blanca. Y hete aquí que se me ha ocurrido lo siguiente, y… no está nada mal el invento.
Ah! como catadores y críticos gastronómicos he usado a mis sobrinos Jaime y Lucía, que me han dicho que estaba muy rica. De Jaime me fío más, que es un experto chocolatero. DeLucía no es que no me fíe, es que me temo que soy su tía favorita (porque no tiene más, todo hay que decirlo).


Y a lo que vamos, estos son los ingredientes:

1 terrina de Queso tipo Philadelphia Light
2 cucharadas soperas de Cacao en polvo sin azúcar
1 cucharada de sacarina o edulcorante al gusto
Avellanas picadas para espolvorear

Es mejor esperar a que el queso esté a temperatura ambiente para que se puedan mezclar todos los ingredientes (excepto las avellanas picadas) con más facilidad, porque sólo hay que hacer eso, mezclar el queso, el cacao y el edulcorante hasta obtener una crema uniforme.
Luego lo untamos en pan y espolvoreamos con las avellanas picadas.


Hombre! Nocilla no es, pero se puede comer sin remordimientos y sin tener que subir andando el Turmalet para bajar las calorías (esas desagradecidas que quien las inventó se quedó a gusto!! Jumm!)

Saludos!

Rossella

jueves, 21 de agosto de 2014

TÊTE DE MOINE, EL QUESO QUE SE SIRVE EN FORMA DE FLOR


Conocí este queso en Benidorm, en la "zona de los Vascos", un conjunto de calles en el casco antiguo de la ciudad (creo que la más conocida de estas calles es la de Santo Domingo, pero para quien no conozca mucho Benidorm, es la zona que va desde la Playa de Levante hasta el Ayuntamiento), repletas de bares, restaurantes, y locales de tapeo donde pasar un rato muy agradable comiendo y bebiendo, rodeados de muy buen ambiente.
Pues en uno de estos locales, uno muy pequeñito en el que se sirven ostras riquísimas, fue donde probé por primera vez estas flores de queso acompañadas de una guindilla roja muy picante, y un vino blanco helado (ahora no recuerdo cual era). 

El Tête de Moine es un queso semi duro, suizo, elaborado por primera vez hacia el S.XII por los monjes benedictinos de la Abadía de Bellelay, en el Jura bernés, el cantón francófono de Berna, para aprovechar la abundancia de leche de vaca del verano para los meses de invierno. Su aroma y sabor son intensos, su masa compacta y tiene una original forma cilíndrica más alto que ancho, que lo hacen diferente a los quesos suizos más conocidos o populares.

Esta variedad de queso se conoció en un principio con el nombre de Bellelay, y en el año 1570 es de cuando data la primera referencia. Pero fue más tarde, durante la Revolución Francesa, cuando se desmanteló la abadía, el queso se fabricó en las queserías de la zona, y se empezó a conocer como Tête de Moine, que significa cabeza de monje en francés. Parece ser que el nombre de este queso se debe a los monjes que lo inventaron, que siempre tenían en su mente este manjar, aparte de por el parecido entre la forma del queso y la tonsura de los monjes, así que podríamos decir que debe su nombre a un corte de pelo.


LA GIROLLE

Este queso no se corta con cuchillo sino que se raspa, sirviéndose en forma de flores. Esto de raspar el queso lo descubrieron los monjes más pícaros de la abadía, según dicen, que para que no se notase que por las noches hacían excursiones a la despensa, raspaban el queso en lugar de cortarlo así se notaba menos la mengua. Y así, disimulando su pecadillo, se dieron cuenta de que cuanto mayor era el contacto del queso con el aire, mejor era su sabor.


Los monjes de Bellelay raspaban el queso con una navaja (suiza, claro), o con un cuchillo, como si estuvieran pelando una manzana, y así se hizo durante siglos hasta que en 1982 Nicolas Crevoisier inventó la Girolle, un pequeño utensilio que permite cortar el queso con mucha facilidad y obteniendo las flores o rosetas que recuerdan mucho a la flor del clavel.
Crevoisier era un mecánico de precisión que trabajaba en la industria relojera y cuando ésta entró en crisis, se dedicó a inventar un utensilio que facilitara el raspado del cabeza de monje, pues se requería cierta habilidad para hacerlo. Así se le ocurrió la poco respetuosa idea de clavar la cabeza del monje sobre un eje…. y funcionó! Tanto que se multiplicaron por diez las ventas del queso…

La girolle está compuesta por una base redonda de madera y una cuchilla unida a un eje en su parte superior. La pieza de queso se clava en el eje de forma que con los giros de la cuchilla van apareciendo las rosetas.
Para que el corte sea limpio y las flores queden perfectas, es muy importante que el queso esté recién sacado del frigorífico.

El Tête de Moine obtuvo su Denominación de Origen en el año 2001 y tanto ésta como el raspado en flor están protegidas de imitaciones por la ley (pero… aunque me metan en Chirona… como tengo una girolle, he probado a hacer flores con otros quesos y salen con muchos de ellos… Eso sí, prometo palabrita del Niño Jesús que sólo lo he hecho para consumo propio y en la intimidad de mi hogar!!! Que me veo con el pijama de rallas y la bola en el tobillo!!)

Es un queso para disfrutar con todos los sentidos: Sabroso, intenso y ligeramente picante. Extremadamente oloroso, muy intenso y tradicional. De forma cilíndrica y color amarillento-anaranjado. Duro al tacto, compacto, untuoso y denso. De pasta blanda, fácil de raspar y con pocos ojos.

CÓMO Y CON QUÉ SE COME?

Pues sólo, recogiendo la flor directamente de la girolle con los dedos, disfrutando de su fragancia, es una manera perfecta de degustarlo. Pero se puede pasar ligeramente el final de la flor por encima de un plato con pimentón dulce y darle así un toque muy especial.
Se puede acompañar, como suelo hacerlo yo, de piparras, pero si se prefiere servirlo como postre, resulta perfecto con frutas como uvas o higos.
Marida especialmente bien con vinos blancos. Perfecto con el Chasellas suizo, pero también con verdejos, gallegos como el albariño y tintos jóvenes o con poca crianza.


Es un queso que me encanta, es delicioso, original y bonita su forma de servirlo. Lo tiene casi todo… sólo le falta… ser español! jaja Aunque en España no nos podemos quejar precisamente de falta de quesos espectaculares y de los que ya me iré ocupando poco a poco.

Espero que comprobéis por vosotros mismos lo riquísimo que está este queso…

Saludos

Rossella

lunes, 29 de abril de 2013

BRIE EN HOJALDRE



Hoooolaaaa luuuuneeesssss...... Uf!

Me acaban de llamar de una compañía eléctrica, que no me acuerdo cómo se llama, pero que como estoy más que harta de que me llamen de todas partes para cambiar contratos, por promociones fantásticas varias, promesas estupendas y regalos más que sospechosos, he decidido vengarme y le he contado mi vida a la simpática teleoperadora. Je.... Ella no ha tenido más remedio que aguantar estoicamente mi rollazo telefónico... es su trabajo. JE! La he tenido pendiente de mí más de 20 minutos, concretamente 30. Le he contado mis problemas, los de mis amigos y vecinos y cuando he visto que el arroz que tenía en el fuego ya estaba listo, la he despachado educadamente. Pagan ellos la llamada, no? JE!! Pues que llamen A HORAS NORMALES!!, no cuando estás haciendo la comida, la cena o durmiendo la siesta. Hoooombre! Lo único malo es que he acabado con un poco de tortícolis, porque he hecho toda la comida de hoy aguantando el teléfono entre el hombro y la oreja...

Me ha dado por ahí... Otras veces soy bastante más rápida y cuando me preguntan "Es usted la señora de la casa?", hago lo que mi tía Carmiña y digo aquello de "Uyyy no. La señora se ha muerto!". Y no vuelven a llamar. Os lo recomiendo para aquellos casos en los que el "No, gracias, no necesito nada" no funciona. Un poco drástico, sí, pero efectivo.

Hoy la receta va en plan rápido, pero tranquilos que nadie va a morir!! (Bueno, de gusto a lo mejor sí).


Necesitamos muy pocos ingredientes para hacer la receta de hoy:



Masa de Hojaldre, de la lista para usar.
1 Queso Brie
Mermelada de Naranja dulce
1 Huevo 

Podéis hacer la masa de hojaldre, pero en ese caso la receta deja de ser rápida. La receta del hojaldre la tenéis aquí: Hojaldre. Yo he usado de la que venden el el supermercado, porque el resultado es muy bueno.

Se coloca el queso entero sobre la masa de hojaldre, en el centro, y por encima ponemos unas cucharadas de mermelada de naranja. Cerramos la masa formando un paquete con el queso, pintamos con huevo y horneamos a 200ºC hasta que el hojaldre esté dorado.


El resultado es un hojaldre con queso fundido y mermelada que está verdaderamente rico.

A mi me gusta acompañarlo con piparras o algún chile que no pique demasiado.

Espero que os guste.

Saludos

Rossella




miércoles, 27 de marzo de 2013

COQUETA DE LA UELI ACOMPAÑADA DE MI ULTIMO VICIO

Buenos días!
Hoy vengo con un asunto peliagudo, bueno, en realidad, dos. Pero vamos por partes y aclararé primero eso de "mi último vicio", porque dicho así queda un poco raro.


Reconozco que soy un poco "viciosa", y quiero decir con esto que cuando me gusta algo voy a muerte hasta que me canso o lo aborrezco, entonces dejo pasar un tiempo y si me apetece, me vuelvo a enganchar. Porque no es que las cosas me dejen de gustar cuando me saturo, es que...todo tiene un límite, y antes de alcanzarlo prefiero descansar un poco para luego volverlo a retomar con ganas.
Esto me pasa tanto con las cosas de comer como con cualquier otra cosa que haga (esmaltes, pintar...). Me da el subidón, baja un poco el nivel, y antes de que la cosa llegue a mínimos la aparco hasta nueva orden. Temporadas...

Es lo que me ha pasado con el queso Pecorino con trufa. Este queso es mi último vicio. Lo probé en una cena en casa de una amiga y desde entonces que tengo que comerlo cada día. Está de vicio!! Así que suelo cenar un poco de pan con aceite y un trozo de Pecorino con trufa, acompañados de una copita de vino, y me quedo más a gusto que nadie!

Foto de Photos to go
El Pecorino es un queso italiano que se elabora con leche de oveja (pecora significa oveja en italiano, y digo yo que esa expresión nuestra de "mala pécora"... significará oveja mala??? Bueno... que me voy del tema!).
Existen cuatro variedades de Pecorino: El Pecorino Romano, que se produce fundamentalmente en Cerdeña y también en el Lacio y en la provincia toscana de Grosseto, el Pecorino Sardo de Cerdeña, el Pecorino Toscano y el Pecorino Siciliano. Todas ellas con Denominación de Origen Protegida por la Unión Europea.
Los cuatro se pueden encontrar en diferentes estilos según su grado de maduración. Los stagionato (curado, madurado), son más duros, tiene una textura quebradiza y un sabor a mantequilla y nuez. Los otros dos tipos semi-estagionato y fresco tienen texturas más tiernas y sabores más suaves a nata y leche.
En el sur es tradicional añadir granos de pimienta negra o escamas de pimiento rojo al Pecorino, aunque actualmente se añaden muchos otros ingredientes, como por ejemplo nueces, rúcula o trozos diminutos de trufa blanca o negra. En Cerdeña se introducen intencionadamente larvas de la mosca del queso al Pecorino Sardo para obtener la delicia local llamada casu marzu.

Un buen Pecorino stagionato es a menudo el postre de una comida, servido con peras y nueces o rociado con miel de castaño fuerte. El Pecorino también se usa a menudo en platos de pasta, y solía ser la opción natural en la mayoría de las regiones italianas, desde Umbría a Sicilia, en lugar del más caro Parmigiano Reggiano. Sigue prefiriéndose en la actualidad para recetas de pasta de Roma y el Lacio, como por ejemplo pasta con sugo all'amatriciana, pasta cacio e pepe y pasta alla gricia.

Y aclarado el asunto del vicio, paso a explicar el otro asunto peliagudo de hoy: La Coqueta de la Ueli.

Es una coca tan sencilla que es dificilísimo que salga como le salía a ella. Ya lo decía hace un tiempo en una entrada de 2011:

"La Ueli no era una mujer de no revelar secretos de cocina, aunque no sé por qué, a nadie nos salen sus recetas como le salían a ella. Por ejemplo su Coqueta. A mi no me sale nunca!! Y mira que se la he visto hacer un millón de veces!! Siempre igual.... “Mira, atiende, pero si es muy fácil! Coges un vaso de agua, medio de aceite, un poco de sal, levadura y la harina que admita”.
Ahí!!! Ahí está el secreto seguro! En la harina que admita! Seguro.... Porque claro, admitir, puede admitir toda la que quieras hasta que no puedas amasarla...
Es mi frustración.
Cuando no me sale cruda por dentro y retostada por fuera, me sale dura como una piedra. Vamos! Que la tiras contra la pared y abres un boquete!! (Mi primo Paco dice que es muy posible que haya inventado el Frisby al horno....)
Incluso he intentado imitar la postura de su mano “mala” para amasar, por si pudiera ser eso... sin ningún éxito, claro. Con eso lo digo todo!!
Un día de estos pondré la receta, a ver si hay alguien con suerte y le sale “La Coqueta de la Ueli”. Por cierto que tiene dos variantes: la de Con Prisas y la de Sin prisas."


Pues creo que me empieza a salir!! No como a ella, pero se va pareciendo...

Esta vez he hecho la versión "Sin Prisas", es decir, con levadura fresca y dejándola levar dos veces.
Los ingredientes, que he pesado para evitar aquello de 'la harina que admita', son:

100 gr de Agua tibia (si puede ser mineral, mejor)
50 gr de Aceite de Oliva Virgen Extra (el mío Olivares del Derramador, arbequina)
15 gr de Levadura fresca
1 cucharadita de Sal
250 gr de Harina de repostería
1 cucharada de Manteca de cerdo
Sal Maldon (sal en escamas)


Se deshace la levadura en el agua tibia y se añade el aceite, la sal y la harina. Se amasa todo bien durante unos 10 minutos (si se pega a las manos, no añadir más harina, seguir amasando que se despegará al cabo de un rato), se hace una bola y se deja reposar en un bol cubierta con un paño húmedo durante una hora y media o hasta que doble su volumen.
Pasado este tiempo, trabajamos un poco la masa para desgasificarla y la extendemos sobre una superficie aceitada con la ayuda de un rodillo.
Por encima de la masa extendida vamos poniendo repartidos unos pellizcos de manteca (muy pequeños), doblamos la masa por la mitad y volvemos a estirarla con el rodillo.
Volvemos a poner unos pellizcos de manteca y repetimos la operación de plegado, como si estuviéramos haciendo hojaldre, así tres veces. Luego la ponemos en una fuente de horno aceitada, la "afeamos" un poco con los dedos para que quede con un aspecto más rústico y dejamos que vuelva a levar (durante 45 minutos más o menos).

Precalentamos el horno a 190ºC, espolvoreamos la coca con sal Maldon y horneamos durante unos 30 minutos o hasta que veamos que toma un ligero color dorado.

Si queremos hacer la versión "Con Prisas", los ingredientes son los mismos pero sustituyendo la levadura fresca por un sobre de levadura Royal (levadura química) y nos ahorramos los dos levados. Simplemente amasamos, plegamos con la manteca y horneamos igual. Y si no queremos hacer el proceso de plegado de la masa, simplemente la estiramos sobre una bandeja de horno, con las manos, y sobre la superficie ponemos unos pegotitos de manteca junto a la sal Maldon y horneamos.
El tema de plegarla se hace para que luego quede un pelín hojaldrada por dentro.

Con los ingredientes que he puesto sale una Coqueta pequeña (para no más de 4 personas).

Ya digo que igual igual igual no me sale. No sé si será por su horno, por la harina que ella usaba y que compraba en una panadería, o por qué, pero esta es la más parecida que he podido conseguir.

Espero que os salga a vosotros! :)

Saludos

Rossella


miércoles, 13 de marzo de 2013

ENSALADA DE NARANJA CON FRUTOS SECOS


Esta es una ensalada muy sencilla pero que queda riquísima. La vi en una revista de recetas de cocina, pero en la revista la hacían sólo con ingredientes dulces, incluso aliñándola con almíbar, así que me parecía más un postre que una ensalada y yo la he querido hacer como ensalada, entrante o primer plato, y le he añadido ingredientes salados y le he quitado dulces.
El resultado me ha gustado muchísimo!

Uno de los ingredientes que le he añadido es el queso Arzúa-Ulloa. Este tradicional queso gallego está elaborado con leche de vaca y es de una calidad excepcional, por ello tiene Denominación de Origen que abarca una amplia zona de producción en las provincias de Lugo y A Coruña. Aunque hay tres tipos de Arzúa-Ulloa, yo he utilizado el de pasta blanda. Es muy suave y cremoso, perfecto para esta ensalada.

Ingredientes por persona:
2 Naranjas
50 gr de Nueces
1 cucharada sopera de Piñones
1 cucharada sopera de Arándanos secos
Azúcar
Reducción de Vinagre de Módena
1 pellizco de Nuez moscada
Queso Arzúa-Ulloa

Ponemos en remojo con agua los arándanos secos y los dejamos unos 15 minutos para que se hidraten un poco.

Tostamos los piñones y las nueces en una sartén (sin nada de aceite, sólo con la sartén caliente, y hay que estar atentos y moverlos a menudo, que se tuestan rápido). Reservamos.

Pelamos las naranjas y sacamos los gajos sin piel. Para ello, una vez peladas, sacamos con un cuchillo afilado los gajos cortando entre las telillas. Pero mejor os dejo un enlace AQUI que he encontrado en la red y así lo veis mejor.
Colocamos los gajos en la fuente de servir y los sazonamos con un pellizco pequeño de nuez moscada y un pellizco de azúcar (como si fuera sal para una ensalada normal).


Ahora ponemos los piñones y nueces tostados por encima, el queso cortado en daditos y los arándanos escurridos.
Acabamos con unas gotas de reducción de vinagre de Módena y... listo para comer!

Espero que os guste!

Rossella



viernes, 22 de febrero de 2013

BRIE CON TRUFA


Esta es una recetilla simple, sin ninguna complicación, pero que resulta un bocado muy rico, y que ahora que lo pienso, iría muy bien con el vino que recomiendo hoy, Shaya 2011.

La verdad es que la publico por eso, porque con el vino de hoy marida muy bien, aunque me lo he pensado bastante, porque otras veces he hecho este aperitivo con mucho mejor resultado, y es que creo (creo no, lo sé) que esta vez la chica del mostrador de quesos me ha "tangado". Le pedí que me cortase unas lonchas finas de queso Brie y me contestó que como este queso era muuuuuy tierno prefería cortarlo en un taco porque las lonchas se le chafarían mucho. Me lo creí. Me creí que estaba tan tierno como me decía. Pero no. Cuando llegué a casa estaba el queso más duro que una piedra! Vamos, que me salieron las lonchas que casi las tengo que cortar con martillo y cincel!! Así que... no fundió como debería, y yo en mi empeño en que fundiera (porque puedo ser muy caborra cuando quiero), me pasé de tiempo y... bueno, el resultado ya se ve.

En fin, que seguro que a vosotros os sale mejor...

Ingredientes:

Queso Brie en lonchas finas, de medio centímetro aproximadamente.
Trufa negra.
Aceite de Oliva Virgen Extra.
Una pizca de sal.

Se ponen las lonchas de queso en un plato que resista el calor y las gratinamos en el horno hasta que empiecen a fundir levemente. No hay que quitarles la corteza, se come.

Mientras tanto, en un mortero, chafamos bien la trufa con una pizca de sal hasta convertirla en un puré. Añadimos aceite de oliva y removemos hasta que quede como una salsita. Yo usé dos trufas y dos cucharadas soperas de aceite.

Sacamos el queso del horno y ponemos por encima la salsa de trufa.

Servimos inmediatamente.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella