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martes, 11 de agosto de 2015

CARA COMO UN TOMATE... CREMA FRÍA DE TOMATE



Pues hete aquí que el otro día me dice mi pareja (que es muy rollo deportista, ex-futbolista y madrugador)... "Mañana, aprovechando que estás ya de vacaciones, por qué no te levantas temprano conmigo y nos vamos a dar un paseo por la playa, a andar un poco?". Y yo, que me conozco el percal y sé perfectamente cómo son sus "paseos por la playa", pues me hice la dormida profunda. Que estoy de vacaciones, jolín!!
Pero al día siguiente me lo volvió a decir y caí en la trampa mortal!

Ocho de la mañana, viernes. Sol. Bueno, solecito mañanero, pero calor tempranero también.
Quito el polvo a mis zapatillas de andar y con buen ánimo me dispongo a seguirle el ritmo. Pasoooo ligero! Ar!
Calor.... mucho calor.
Ocho y media de la mañana. Llegamos al final de la playa de la Albufereta. Parece que aguanto... incluso puedo hablar y comentar sobre la serie de especímenes raros que habitan la playa a esas horas de la mañana: un señor panzón sentado cual Buda en la arena, prismáticos en ristre oteando el horizonte (yo miré en la misma dirección que el señor de los prismáticos, pero no vi nada, nada de nada, cero... lo mismo por eso llevaba los prismáticos, para ver... y bueno, que yo tenía las pestañas llenas de gotas de sudor, lo mismo también era por eso que no veía nada...), un cuarentón en tanga corriendo como si le persiguiera el mismísimo Tiburón (en serio, en tanga. No consigo borrar la imagen de mi mente) y orgulloso, mucho, de su cuerpo serrano, algún que otro cañero aburrido (nunca he visto sacar un pez a ningún cañero, se deben de aburrir como almejas con sarampión), y una señora muy mayor caminando mucho más fresca que yo. En realidad la señora iba como una rosa y me miró y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa... Pero, cómo cuento esto?? A ver... que la señora no me había sonreído dulcemente, no. La señora se había reído "en toá mi cara"!!. Me di cuenta cuando "mi Sargento Foley" me miró y muy serio me dijo: "Desprendes luz... Tu cara es como un tomate." Seguidamente dejó de estar serio y pasó a deshuevarse haciéndose así cómplice de la dulce abuelita de la sonrisa.
A partir de ahí, todo el mundo me miraba y me sonreía... o eso me parecía a mi.

La verdad es que yo notaba mi cara ardiendo. Era como un radiador en pleno enero. Un ascua... Pena no haber tenido una sardina que arrimar, porque habría salido un espeto perfecto.

Ya ves qué necesidad tenía yo de eso... Llegar a casa con la cara como un tomate y no precisamente raf, tomate en rama, de los rojos rojos brillantes....

De ahora en adelante me haré la dormida profunda hasta por lo menos octubre, que digo yo que ya refrescará.

Supongo que por eso se me ocurrió hacer para comer esta SOPA FRIA DE TOMATE, aunque el color dista mucho de ser el que lucía mi cara por la mañana... Había que enfriar el tomate como fuera!!

Os paso la receta por si os apetece refrescaros...

INGREDIENTES (para 4 personas):

Dos Cebollas

Dos dientes de Ajo

Un kilo de Tomates en rama

Dos cucharadas soperas de Albahaca fresca picada

4 o 5 ramitas de Tomillo fresco

1 hoja de Laurel

Una cucharada de Orégano seco

250 cl de Caldo ligero de pollo (o 250 cl de agua y una pastilla de caldo)

Aceite de Oliva Virgen Extra "OH!Lío" Arbequina

Sal y Pimienta negra recién molida

Dos cucharadas soperas de Queso crema tipo Philadelphia

Picamos las cebollas y los ajos y los rehogamos en una cazuela con un chorro de Aceite de Oliva Virgen Extra. Cuando empiecen a tomar un poco de color, añadimos el laurel, la albahaca, el tomillo y el orégano, y dejamos dos minutos más rehogando.
Mientras lavamos y troceamos en cubos los tomates (no es necesario pelarlos, porque luego lo pasaremos todo por el chino).
Añadimos los tomates troceados a la cebolla y las hierbas. Damos unas vueltas para que se rehogue un poco el tomate durante unos tres o cuatro minutos.
Añadimos el caldo de pollo (o el agua y la pastilla), sal y pimienta.
Dejamos que hierva y bajamos el fuego para que cueza durante 10 minutos con la cacerola tapada.
Pasamos todo por el chino y añadimos dos cucharadas de queso crema. Removemos bien para que se funda el queso. (Si veis que quedan trocitos de queso, le pasáis la minipimer a potencia mínima y listo).

Pasáis la sopa a un recipiente y dejáis enfriar antes de meterla en la nevera  para tomarla bien fresquita.

Al servirla se puede rociar con unas gotas de AOVE y albahaca picada por encima.

Espero que os guste...


Rossella

miércoles, 14 de enero de 2015

GAMBONES EN SALSA DE OSTRAS


Feliz 2015!
Se acabó la Navidad! Los pastores han metido a las ovejas en los rediles, y las zambombas y panderetas en el altillo del armario hasta el próximo diciembre. Y yo debería sacar las zapatillas y echar a correr para bajar los turrones, pero me da pereza y además tampoco me gusta... así que ya se irán (los excesos), y si no, pues será que me quieren y quieren estar conmigo, y si alguien te quiere está bien que esté a tu lado. (Madremíaqueexcusamástonta!)

Y ahora debería publicar alguna receta ligera... pero paso de ensaladas, que hace frío, y de pechuguitas de pollo con lechuga, que son muy tristes. Mejor publico esta receta, que no es mía, que no lleva casi grasa y puede pasar por light.

Se trata de unos gambones que preparé como aperitivo para la noche de Fin de Año y que estaban deliciosos. Como he dicho, la receta no es mía, es de Directo al paladar, pero me apetece mucho tenerla en el blog, porque me ha encantado y seguro que la repetiré muchas veces, así que mejor tenerla a mano.

Los ingredientes son:

Una docena de Gambones
1 diente de Ajo
Salsa de Ostras
Salsa de Soja
Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra
Cebollino

Y se hace así de fácil:

Pelamos en crudo los gambones, reservando en un bol el contenido de las cabezas estrujándolas un poco con los dedos.
En una sartén con una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra, doramos las colas de los gambones y reservamos.
En la misma sartén doramos el diente de Ajo picado muy fino, y cuando esté dorado añadimos tres cucharadas de salsa de Ostras y el coral de las cabezas, removiendo bien para que todo se integre. Incorporamos dos cucharadas de salsa de Soja y medio vaso de agua. Removemos y dejamos reducir la salsa. 
Añadimos las colas de gambón a la salsa y dejamos un minuto todo junto.
Servimos decorado con cebollino picado.

Listo! Están buenísimos y si no encontráis gambones también se puede hacer con cigalas siguiendo el mismo proceso o sin pelarlas previamente (según el tamaño de las cigalas), rehogándolas con piel y haciendo la salsa aparte.

Vuelvo pronto!
Saludos

Rossella

lunes, 15 de diciembre de 2014

PASTEL DE COLIFLOR Y MASCARPONE



Se acerca ya la Navidad y hoy traigo una receta sencilla, muy sabrosa y además económica, que puede funcionar muy bien como un perfecto entrante en alguna de las comidas o cenas de estas fechas.
Es un pastel que se parece mucho a la conocida Quiche Lorraine, pero este lleva menos huevos y un poco más de queso. Para quien tenga cerca a alguien reacio a la coliflor, os diré que el sabor de la coliflor casi no se nota y la textura es súper agradable.

Aunque la coliflor se puede encontrar en cualquier mes del año, ahora estamos en plena temporada de esta hortaliza, así que habrá que aprovechar sus múltiples propiedades pues está en su mejor momento.
Por cierto, que si le veis manchas oscuras en la masa (masa o pella es la parte comestible, la cabeza de color blanco), o los "arbolitos" que la componen están separados, o tiene partes blandas, significa que es una coliflor vieja, así que mejor elegir otra bien blanca, apretada y dura. Aunque no todas son blancas, pues según la variedad, la masa puede ser blanca, verde o violeta, pero en todos los casos su sabor es suave y un poco dulzón.
 Cuales son sus propiedades? Pues es diurética y no engorda, pues su principal componente es el agua y tiene bastante fibra, además de Vitaminas B5 y B6, ácido fólico, potasio y fósforo. Así que es buenísima para el organismo.
Pero como a quien no le gusta seguro que le busca los inconvenientes, me adelantaré y diré que aunque sea una hortaliza estupenda, también provoca flatulencia. Nada que no pueda solucionar una infusión de anís verde con manzanilla o de hierbabuena.

Así que voy con la receta.

Los ingredientes necesarios son:

1 base de Masa brisa o Quebrada 
1 Coliflor 
1 Cebolla 
250 gr. de queso Mascarpone 
3 Huevos 
30 gr. de queso Parmesano rallado 
100 gr. de Jamón serrano en daditos 
Sal
Pimienta 
2 cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra

Preparación:

Primero lavamos la coliflor y la preparamos separandola en ramitos con las manos. 
La cocinamos al vapor o la hervimos en agua con sal. No debe quedar muy tierna, así que a los 10 minutos sacamos uno de los ramitos y lo partimos con un tenedor, para comprobar que aunque se parte muestra un poco de resistencia. Si queda muy blandita se deshará y quedará como una papilla al mezclarla con los otros ingredientes, y es mucho más agradable notar la textura.

Mientras se cuece la coliflor, picamos la cebolla y la pochamos bien en una sartén con aceite. Cuando esté doradita, la salpimentamos un poco y le añadimos la coliflor. Rehogamos el conjunto para mezclar los ingredientes durante un par de minutos más. Reservamos.

En un bol grande batimos los huevos y los mezclamos bien con el mascarpone, el parmesano rallado y el jamón.

Cuando la coliflor se haya enfriado, la vertemos en el bol de la mezcla anterior y rectificamos de pimienta y sal.

Forramos un molde untado en aceite con la masa y la agujereamos con un tenedor para que no suba. Vertemos el relleno de coliflor y lo esparcimos bien. Cocinamos el pastel a 190 grados durante 25 minutos o hasta que esté dorado al gusto.

Listo!
Espero que os guste.
Volveré pronto!

Rossella

jueves, 2 de octubre de 2014

OLI GROGUET



La receta que traigo hoy es de esas viejunas y de pueblo. Es muy parecida a la Manteca Colorá que se hace por Andalucía, pero esta tiene menos ingredientes y en mi pueblo y alrededores la llamamos Oli Groguet (traducido al castellano literalmente sería Aceite Amarillito. Por el color, claro). Yo recuerdo comerlo desde siempre. Lo normal era verlo en las carnicerías, en recipientes grandes, y cuando la pedías te la servían a granel, a cucharadas, en un papel encerado o en una cajita de plástico.

También la vendían en "El Economato"… creo que se llamaba así… Yo era muy pequeña… Tan pequeña que de lo que más me acuerdo es del gran mostrador de aquella tienda, que me sobrepasaba la cabeza. Era alto y de madera oscura. Al entrar estaba a la derecha, haciendo ele… y sobre él la caja registradora antigua junto a un montón de papeles de estraza cortados en dos o tres tamaños, para envolver, y un tarro de caramelos... Tras el mostrador una gran estantería también en madera robusta oscura, llena de tarros, cajones, cajitas, latas, botellas… y Maruja, la señora rubia peinada siempre con moño, grandota y simpática que regentaba la tienda.
Siempre recuerdo ir de la mano de mi madre o mi abuela. Al llegar me sentaban sobre el mostrador y Maruja sacaba uno de aquellos caramelos de colores para dármelo. Mientras yo rechupeteaba aquel caramelo que casi no me cabía en la boca, mi madre o mi abuela hacían su pedido a Maruja. Harina, garbanzos, bacalao en salazón, arroz, oli groguet, almendras, conservas, aceitunas, vino, uva … pero también cuerdas, puntillas, pañuelos, alfileres, cedazos, semillas… Había de todo. Era como aquellas tiendas del Oeste, que lo mismo tenían un vestido, que un saco de trigo, que una azada….
Una vez me empeñé en ir yo sola a la tienda. Quedaba cerca de casa de mi abuela, y a finales de los 60 todavía podía ir sola por la calle una niña de 4 años sin miedo a que le pasara nada, y menos en un pueblo pequeño y por las calles del casco antiguo… Mi abuela me dio un papelito con lo que quería que le llevase apuntado… No recuerdo lo que era… Recuerdo intentar asomarme al borde del mostrador, haciendo puntillas, pero no me llegaba ni la nariz a la cima! Como pude dejé el papelito estirando mucho los brazos, hasta que vi el moño de Maruja asomando por encima. Salí de allí la mar de contenta, con mi caramelo en la boca y el paquetito de papel de estraza… pensando que ya era muy mayor!

Pero no me hagáis mucho caso… son sólo recuerdos muy vagos de una niña de 3 o 4 años….

En cuanto a la receta, como decía antes, los ingredientes son menos que para la manteca colorá, porque por aquí lo comemos untado en pan fresco o tostadas y, según apetezca, espolvoreado con azúcar o con un poco de sal, así que no lleva ajo ni orégano, ni otras especias.

Los ingredientes que yo uso son:

250 gr de Tocino fresco
250 gr de Manteca de cerdo ibérico
2 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra, arbequina
1 cucharada de Pimentón dulce, si es de la Vera mejor

Y lo único que hay que hacer es cortar el tocino en trozos y ponerlo junto con la manteca y el AOVE a calentar en una olla, a fuego medio, hasta que el tocino haya soltado toda la manteca. Hay que remover de vez en cuando.
Cuando esté todo convertido en un líquido de consistencia parecida a la miel caliente, se aparta del fuego y se cuela para eliminar cualquier impureza.
Esperamos dos o tres minutos hasta que temple un poco y añadimos el pimentón, removemos y vertemos la mezcla en un recipiente (que no sea muy feote, que luego se presenta ahí mismo!!).
Para acabar, lo metemos en el frigorífico para que solidifique y lo mantenemos ahí. Cuando vayamos a consumirlo, lo sacamos un ratito antes para que no esté tan duro (aunque es fácil de untar, porque no se pone tan duro como la mantequilla).

Se come, como ya he dicho, untado en pan fresco o en tostadas, y espolvoreado con azúcar o sal, al gusto.

Engorda? Nooooooooo (ni ná!!!, un montón, así que la capa sobre el pan, ligerita. O bueno… allá cada uno!) Pero está muy bueno!

En lugar de pimentón dulce se puede usar también mezcla de dulce y picante, si sabemos que nos gusta más con sal que con azúcar.

Espero que os guste.

Rossella


miércoles, 27 de agosto de 2014

YOGURT HELADO CON AOVE Y SAL MALDON



 Me-Mue-Ro-De-Ca-Lor!!!!!!
Vale, sólo estamos a 30 grados, pero la sensación es de 300 por lo menos!! (Y Olé!! Ozú!! que parezco andaluza por lo exagerada!!)

Necesitaba algo fresquito y he encontrado algo delicioso aunque parezca a primera vista una cosa un poco rara: Yogurt helado con Aceite de Oliva Virgen Extra y sal Maldon.
Lo he encontrado en Very Easy…Kitchen, y al verlo no he podido resistir la tentación de probarlo.


Es lo que parece, algo diferente, original y delicioso que no puede más. Una de esas recetas express, que no cuestan nada de hacer, que llevan muy pocos ingredientes y con las que puedes sorprender a todos.


Cuando la he probado lo primero que me he preguntado es: ¿Postre o aperitivo?. Pues francamente querida… me da igual. Perfecto para las dos opciones.

Los ingredientes son tan sencillos como:
1 Yogurt griego
2 cucharadas rasas de Azúcar glas (si usáis un yogurt edulcorado o azucarado esto no se pone)
1 cucharada sopera de AOVE, aceite de oliva virgen extra del mejor que podáis encontrar. Yo he usado Olivares del Derramador variedad Koroneiki, por aquello del yogurt griego y que las aceitunas Koroneiki son de procedencia griega.
Un pellizco de escamas de Sal Maldon.

Se mezcla el yogurt con el azúcar (si usáis azucarado o edulcorado os saltáis esto).

Se mete el yogurt en el congelador unas dos horas, hasta que esté casi congelado pero se pueda remover y quede como nieve.

Se pone en un bol pequeño, vasito o copa de helado. Se rocía con el AOVE y se salpica de escamas de sal.

Se sirve de inmediato.


Os aseguro que está riquísimo!! Ya me diréis…

Os dejo, voy a meterme un rato en el congelador!!

Rossella

jueves, 21 de agosto de 2014

TÊTE DE MOINE, EL QUESO QUE SE SIRVE EN FORMA DE FLOR


Conocí este queso en Benidorm, en la "zona de los Vascos", un conjunto de calles en el casco antiguo de la ciudad (creo que la más conocida de estas calles es la de Santo Domingo, pero para quien no conozca mucho Benidorm, es la zona que va desde la Playa de Levante hasta el Ayuntamiento), repletas de bares, restaurantes, y locales de tapeo donde pasar un rato muy agradable comiendo y bebiendo, rodeados de muy buen ambiente.
Pues en uno de estos locales, uno muy pequeñito en el que se sirven ostras riquísimas, fue donde probé por primera vez estas flores de queso acompañadas de una guindilla roja muy picante, y un vino blanco helado (ahora no recuerdo cual era). 

El Tête de Moine es un queso semi duro, suizo, elaborado por primera vez hacia el S.XII por los monjes benedictinos de la Abadía de Bellelay, en el Jura bernés, el cantón francófono de Berna, para aprovechar la abundancia de leche de vaca del verano para los meses de invierno. Su aroma y sabor son intensos, su masa compacta y tiene una original forma cilíndrica más alto que ancho, que lo hacen diferente a los quesos suizos más conocidos o populares.

Esta variedad de queso se conoció en un principio con el nombre de Bellelay, y en el año 1570 es de cuando data la primera referencia. Pero fue más tarde, durante la Revolución Francesa, cuando se desmanteló la abadía, el queso se fabricó en las queserías de la zona, y se empezó a conocer como Tête de Moine, que significa cabeza de monje en francés. Parece ser que el nombre de este queso se debe a los monjes que lo inventaron, que siempre tenían en su mente este manjar, aparte de por el parecido entre la forma del queso y la tonsura de los monjes, así que podríamos decir que debe su nombre a un corte de pelo.


LA GIROLLE

Este queso no se corta con cuchillo sino que se raspa, sirviéndose en forma de flores. Esto de raspar el queso lo descubrieron los monjes más pícaros de la abadía, según dicen, que para que no se notase que por las noches hacían excursiones a la despensa, raspaban el queso en lugar de cortarlo así se notaba menos la mengua. Y así, disimulando su pecadillo, se dieron cuenta de que cuanto mayor era el contacto del queso con el aire, mejor era su sabor.


Los monjes de Bellelay raspaban el queso con una navaja (suiza, claro), o con un cuchillo, como si estuvieran pelando una manzana, y así se hizo durante siglos hasta que en 1982 Nicolas Crevoisier inventó la Girolle, un pequeño utensilio que permite cortar el queso con mucha facilidad y obteniendo las flores o rosetas que recuerdan mucho a la flor del clavel.
Crevoisier era un mecánico de precisión que trabajaba en la industria relojera y cuando ésta entró en crisis, se dedicó a inventar un utensilio que facilitara el raspado del cabeza de monje, pues se requería cierta habilidad para hacerlo. Así se le ocurrió la poco respetuosa idea de clavar la cabeza del monje sobre un eje…. y funcionó! Tanto que se multiplicaron por diez las ventas del queso…

La girolle está compuesta por una base redonda de madera y una cuchilla unida a un eje en su parte superior. La pieza de queso se clava en el eje de forma que con los giros de la cuchilla van apareciendo las rosetas.
Para que el corte sea limpio y las flores queden perfectas, es muy importante que el queso esté recién sacado del frigorífico.

El Tête de Moine obtuvo su Denominación de Origen en el año 2001 y tanto ésta como el raspado en flor están protegidas de imitaciones por la ley (pero… aunque me metan en Chirona… como tengo una girolle, he probado a hacer flores con otros quesos y salen con muchos de ellos… Eso sí, prometo palabrita del Niño Jesús que sólo lo he hecho para consumo propio y en la intimidad de mi hogar!!! Que me veo con el pijama de rallas y la bola en el tobillo!!)

Es un queso para disfrutar con todos los sentidos: Sabroso, intenso y ligeramente picante. Extremadamente oloroso, muy intenso y tradicional. De forma cilíndrica y color amarillento-anaranjado. Duro al tacto, compacto, untuoso y denso. De pasta blanda, fácil de raspar y con pocos ojos.

CÓMO Y CON QUÉ SE COME?

Pues sólo, recogiendo la flor directamente de la girolle con los dedos, disfrutando de su fragancia, es una manera perfecta de degustarlo. Pero se puede pasar ligeramente el final de la flor por encima de un plato con pimentón dulce y darle así un toque muy especial.
Se puede acompañar, como suelo hacerlo yo, de piparras, pero si se prefiere servirlo como postre, resulta perfecto con frutas como uvas o higos.
Marida especialmente bien con vinos blancos. Perfecto con el Chasellas suizo, pero también con verdejos, gallegos como el albariño y tintos jóvenes o con poca crianza.


Es un queso que me encanta, es delicioso, original y bonita su forma de servirlo. Lo tiene casi todo… sólo le falta… ser español! jaja Aunque en España no nos podemos quejar precisamente de falta de quesos espectaculares y de los que ya me iré ocupando poco a poco.

Espero que comprobéis por vosotros mismos lo riquísimo que está este queso…

Saludos

Rossella

jueves, 7 de agosto de 2014

TOMATES AL HORNO


Tomates, redondos como ruedas…. Sí, y no estoy de broma, que no tiene ninguna gracia!
Es que estoy obsesionada.
Hoy para mi la cuadratura del círculo no existe. Todo son círculos, redondos, como tomates, como los balones de Nivea que no sé por qué ya no tiran desde avionetas, como sandías (las redondas, no las cuadradas que fabrican los chinos, o eran los japoneses?? bueno, da igual, las redondas), como la cara de Alice (qué Alice? da igual, una que conozco), como…. las ruedas de un coche y más exactamente, las de mi coche!
Llevo quince días esperando las malditas ruedas!
Que voy a pasar la revisión del coche hace 15 días y me dicen que tengo la ITV para pasar desde enero.
Como??? Perdona??? Desde enero??? Y por qué nadie me ha avisado???
Pues porque ahora ya no avisan… sólo a veces.
Vale, pues me pillo la oferta y me la pasáis vosotros.
Sí señorita, pero con estas ruedas… no la pasas.
Vale, pues las cambio.
Te doy presupuesto?.
Claro!.
Cling!! (Whatsapp) Que me digas lo que te dicen! Que tengo que cambiar las ruedas. Todas??? No, las de atrás. Pues que te den presupuesto. Ya, ya.
A ver, las más caras 480€, las más baratas 350.
Juer! entre el pastón de la revisión y las puñeteras ruedas este mes ni fumo! Bueno… ponga las baratas.
Cling!! (Whatsapp) Que qué te dicen?? Que 350€. Cómo??? Pasa!! que yo te las saco más baratas!! Es que no paso la ITV! Da igual, la pasas pasado mañana, mañana tienes aquí las ruedas. Bueeeeno.
Oiga, que no ponga las ruedas, que ya me las busco yo.
Pues no pasas la ITV…
Ya, ya… sólo revisión.
Cling!! (Whatsapp) Qué? se lo has dicho? Siiiii…. Bien, esta tarde las pedimos por internet y en 24 horas las tienes. Bueeeeno.
Mamá, me estoy mareando…
Pues espera a que salgamos del taller!!
Le pido un taxi?
Si por favor.
Mamá…. me mareo.

Cataplúm!
En fin….

Hoy es la bendita hora que ni tengo las ruedas, ni he pasado la ITV. Cada vez que lo pienso mi cara se pone del color de los tomates y me sale humo por las orejas. Total, por ahorrarme 50€, aquí estoy sin poder moverme. Porque a ver a quién hago caso yo ahora… Uno me dice que puedo circular, que las ruedas un poco gastadas en verano no es como en invierno que llueve y si no me han pillado en 8 meses, no me van a pillar ahora en 15 días sin la ITV… Y el otro me dice que ni se me ocurra!!! vamos, que ni a por el pan con ese coche!!
Y digo yo…. Tengo que hacer caso??? Si lo que me ha pasado es por hacer caso!! La próxima vez voy a hacer lo que me salga de los tomates!!
Que me enciendo….

Bueno, tomates.
Esto es mucho más sencillo que lo de las ruedas, y mucho más viejuno que ir en carro (ojalá, ves?? entonces ni se fijaban en el desgaste los guardiaciviles…)

Ingredientes:

Tomates grandes carnosos y maduros
Ajos
Sal
Pimienta
Pimentón dulce
Perejil picado
Aceite de Oliva Virgen Extra

Precalentamos el horno a 220ºC.

Antes de asarlos

Se cortan los tomates a la mitad y se colocan en una fuente de horno.
Se pelan los ajos (1 por cada mitad de tomate) y se cortan en 4 rodajas.
Se introducen los ajos en la parte de los tomates que están las semillas.
Se salpimentan.
Se espolvorean con pimentón y perejil.
Se rocían con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Se hornean hasta que estén bien dorados, casi casi pasados de dorados.
Se sirven tibios o fríos.

Riquísimos como acompañamiento en barbacoas, sobre pan tostado o solos.

Espero que os gusten,

Feliz verano!

Rossella

jueves, 13 de marzo de 2014

ENSALADA DE MELÓN CON MORAS Y QUESO FETA




Estoy emocionada con esta ensalada!
Es sabrosa y resalada
y de hacer, no cuesta nada!


Ale! Momento Gloria Fuertes. Mis más sinceras disculpas. Este ataque poético me debe haber dado porque estoy intentando poner mi cuerpo en movimiento y, como no está muy acostumbrado, las neuronas debo tenerlas a ralentí, para no abusar y que algo permanezca aletargado y a salvo. La Naturaleza, que es sabia. Estoy caminando unos doce kilómetros día sí y día no. No pretendo llegar a Santiago ni nada de eso, en realidad todavía no habría llegado a Albacete. Tampoco me estoy entrenando para los próximos JJOO, simplemente me lo propuso mi hermano porque él lo hace habitualmente y acepté (en qué hora!! porque el primer día pensé que nunca más recuperaría los dedos… Vaya ampollas!! :S )

La verdad es que el recorrido es bonito y una vez te acostumbras no cuesta tanto (aunque tengo que confesar que todavía hay días que llego que parezco un Gusiluz). 

Parte de mi recorrido

Pero volvamos a la ensalada.
No voy a hablar del melón, porque todo el mundo sabe que es muy sano, ligero, refrescante, vitaminado y mineralizado, antioxidante, diurético… y bastantes cosas más, todas buenas. Por eso, y porque no tenía lechuga, hoy me he hecho la ensalada con melón, de dos colores, del blanco (verde) y del amarillo, y reconozco que ha sido un acierto. Estaba muy buenísisisisisisima!


Lleva, cada ración:

1 loncha grande de Melón verde
1 loncha grande de Melón Amarillo
10 o 12 Moras
Queso feta
3 cucharadas soperas de AOVE "Olivares del Derramador" variedad Arbequina
2 cucharadas soperas de zumo de Limón
Ralladura de Limón
1 Chalota pequeña
1/2 Guindilla 
Cebollino
Sal
Pimienta

Cortamos el melón con un pelador para conseguir lonchas muy finas, lo colocamos en el plato y añadimos las moras partidas por la mitad y el queso feta desmenuzado.

En un bol hacemos una vinagreta con el aceite, el limón, la chalota en rodajitas finas, la ralladura de limón, el trozo de guindilla picado, sal y pimienta. Removemos bien y lo vertemos por encima de la ensalada.

Picamos un poco de cebollino y lo espolvoreamos sobre la ensalada.

Listo.

Espero que os guste.

Rossella

PD. Por cierto, este fin de semana se celebra el 27º Festival del Melón y la Sandía en Costa de Araujo (Lavalle), Argentina. 
Saludos.
Va por vosotros!

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA ENSALADA DEL PASTOR




A veces no es fácil escribir una introducción interesante, amena,  ni tan siquiera al menos un poco graciosa que acompañe a las recetas que publico.
Esta receta no tiene historia detrás, tampoco tiene un por qué... Si por lo menos no hubiera pasado la Navidad tendría sentido al menos el nombre (aunque habría sido más correcto llamarla entonces "Ensalada de los pastorcillos").
Simplemente vi la uva en el mercado y ... se me antojó uva!

La verdad es que si se busca en San Google "Ensalada de pastor", aparecen un millón ciento veinte mil resultados, literal, y si vemos las imágenes... yo por lo menos llego a la conclusión de que los pastores comen de todo. Así que, por qué mi ensalada no iba a ser de pastor? Los ingredientes son... muy camperos, y como no me refiero a los pastores de almas sino a los de campo (con rebaño de cabras a ser posible), pues se queda con el nombre y Santas Pascuas!.

Los ingredientes son:

Uva tinta (se puede poner blanca también, o una mezcla de las dos)
Queso de cabra en rulo
Una cucharada sopera de Piñones ibéricos
1/2 Guindilla roja
El zumo de medio Limón
Sal
Pimienta recién molida
Una pizca de Orégano, si es fresco mejor.
Aceite de Oliva Virgen Extra variedad Koroneiki de Olivares del Derramador

Primero tostamos los piñones en una sartén, sin aceite y sin dejar de vigilar y remover, porque se queman con facilidad. Reservamos.

Partimos los granos de uva por la mitad y quitamos las semillas.
Partimos el queso con las manos a trocitos y lo añadimos a las uvas.
Cortamos unos aros de guindilla y los añadimos también.
Añadimos los piñones, que ya se habrán enfriado.
Salpimentamos, sazonamos con orégano y regamos con el zumo de limón. Si el orégano es fresco lo añadimos directamente y si es del seco lo pulverizamos un poco frotándolo entre las palmas de las manos.
Añadimos un chorro de aceite de oliva virgen extra y removemos todo.
Servimos y listo.

Puede parecer una mezcla un poco rara... Queda una ensalada agridulce y picante a la vez, refrescante y acogedora (he dicho "acogedora"?? Una ensalada puede ser acogedora?? Pues.... sí, eso me parece). El caso es que está muy rica y es diferente.

Espero que os guste!

Ah! Una cosa antes de irme... Lo de los piñones ibéricos es importante. Están los ibéricos y los chinos. No tengo nada en contra de los chinos, pero los piñones chinos no me gustan. Son más baratos, pero casi no saben a nada y tienen un brote o germen muy grande, con una textura diferente, que a mi no me resulta agradable. Se distinguen, aparte de por ser la mitad de caros que los mediterráneos o ibéricos, porque son más redondos y cortos. Si no podéis usar piñones ibéricos, es preferible que los sustituyáis por cualquier otro fruto seco, como nueces, almendras o avellanas.


Rossella