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jueves, 4 de diciembre de 2014

HELADO DE TURRÓN DE JIJONA


No suelo hacer helado en casa, y la verdad es que no sé por qué, porque aunque no tengo heladera hacer helados es realmente sencillo. Lo normal es que haga helado de turrón, y además en invierno. Por qué?, pues no porque haga calor en invierno, claro (aunque todo podría ser por el camino que vamos en  Alicante…), sino porque es por estas fechas, cuando empiezo a pensar en las Navidades y las compras, cuando descubro al fondo de la alacena dos pastillas de turrón olvidadas desde el año pasado. Entonces me decido.
Después de hacerlo pienso que por qué no lo hago más a menudo con lo rico que está!! Además, si no lo como en Navidad… pues tendré que comerlo en otras fechas. No, en Navidad no como turrón, soy así de rarita. Pero es que es ver una bandeja llena de turrones y polvorones y me empacho. Y me encanta el turrón, pero en Navidad no… Manías...

El turrón es un dulce típico de Navidad, que se elabora en Jijona (Alicante). Es una masa que se obtiene moliendo varias veces almendras marcona y azúcar, y a la que en ocasiones se añade miel, canela u otros ingredientes, según elaboraciones y fórmulas. Básicamente es esto, pero ya escribiré algo más extenso en otra ocasión, pues en casa ha sido habitual hacer nuestro propio turrón cada año unas semanas antes de Navidad.

Yo hago el helado de turrón con tropezones, como Dios manda, porque es una delicia encontrar los trocitos de turrón en cada cucharada. Y aunque lo hago sin heladera, queda súper cremoso, pues la base grasa de la leche entera y de la nata, y el azúcar invertido, impiden la cristalización.


Os cuento.

Ingredientes:

600 ml de Leche entera
800 ml de Nata de montar con el 35% MG
6 cucharadas de Azúcar invertido (ver receta pinchando aquí)
3 cucharadas de Azúcar blanquilla
2 tabletas de Turrón de Jijona
4 Yemas de huevo
1 pellizco de Sal
2 ramas de Canela

Y lo hacemos así:

Picamos finamente una de las tabletas de turrón y reservamos. La otra tableta la reservamos para los tropezones.

Infusionamos la leche con la canela. Para ello, en un cazo vertemos la leche y lo ponemos a calentar junto con las ramas de canela. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y reservamos durante cinco minutos. Pasado este tiempo retiramos la canela y añadimos la nata. Volvemos a poner a calentar a fuego muy suave, pues no debe llegar a hervir.

Mientras toma calor la mezcla, en un bol mezclamos las yemas de huevo con el azúcar y batimos con unas varillas hasta que tomen un color blanquecino y cremoso.

Añadimos el turrón picado al cazo de la leche y la nata y removemos. Añadimos una pizca de sal (potenciará el sabor del helado). Ahora poco a poco y sin dejar de remover vamos incorporando la crema de yemas con azúcar. Batimos bien hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados.
Con el fuego suave y removiendo, dejamos que cueza la mezcla durante unos minutos, hasta que empiece a espesar. Es importante que no hierva o se cortará. 
Apartamos del fuego y esperamos hasta que esté frío para pasarlo a un tupper o un bol y meterlo en el frigorífico. En el frigorífico, no en el congelador. En el frigorífico lo dejamos enfriar durante tres horas y pasado este tiempo, lo pasamos al congelador para empezar a trabajarlo o mantecarlo (convertir la crema en una especie de mantequilla rompiendo los cristales de hielo mediante el movimiento de remover e introducir aire en la mezcla).

Cuando lleve una hora en el congelador, lo sacamos, removemos con unas varillas y volvemos a dejar en el congelador. A la media hora repetimos la operación y añadimos la otra pastilla de turrón cortada en daditos. Durante la dos hora siguiente vamos sacando el helado del congelador y removiendo cada 15 minutos. Y por último, esperamos media hora, removemos, media hora más y volvemos a remover.

Listo. Ya lo podemos dejar en el congelador definitivamente hasta el día siguiente, y disfrutarlo cuando queramos.

El helado de turrón es una forma excelente de tomar este dulce navideño durante todo el año!

Espero que os guste!

Rossella


martes, 23 de abril de 2013

GARBANZOS "RED HOT CHILI PEPPERS" y el cuento de Garbancito...




"Érase una vez un niño tan pequeño que cabía en la palma de la mano. Por ese motivo todos le llamaban Garbancito. Era tan pequeño, que cuando salía a la calle le gustaba cantar: - ¡Pachín, pachín, pachín! ¡Mucho cuidado con lo que hacéis! ¡Pachín, pachín, pachín! ¡A Garbancito no piséis! Sus padres le querían mucho, pues sabían que poco importa el tamaño cuando uno es listo.
Cierto día en que su padre iba al campo, Garbancito le pidió que le dejara acompañarle y guiar al caballo. - ¡Verás cómo puedo hacerlo! - Garbancito le pidió que le situara sobre la oreja del animal, desde donde le iba dando órdenes que éste obedecía a pesar de no saber de dónde venían. - ¿Ves, Papá? ¿Qué más dá ser pequeño si puedes pensar?
Caminando, caminando, llegaron al prado de coles y Garbancito saltó al suelo para estirar las piernas. Mientras su padre recogía las verduras para luego venderlas en el mercado, el diminuto muchacho jugaba entre las hileras de plantas. Jugando y saltando, Garbancito no cayó en la cuenta de que se alejaba cada vez más de su padre.
Tras uno de sus saltos, Garbancito fue a caer dentro de una col. El movimiento de Garbancito captó la atención de un enorme buey que pastaba a pocos pasos de allí. El gran animal de color pardo se dio la vuelta, se encaminó hacia donde estaba el minúsculo muchachito y se comió la col de un bocado con el niño dentro.
Cuando llegó la hora de volver a casa el padre buscó a Garbancito por todas partes, pero fue incapaz de encontrarlo. Tras mucho tiempo, avisó a su mujer y juntos recorrieron caminos y campos buscando a su hijo: - ¡Garbancito! ¿Dónde estás? - Gritaban al unísono. Pero cayó la noche, vino el día y Garbancito no aparecía.
Los padres apenas durmieron y después del desayuno siguieron buscando. Cayó la lluvía y después nevó, y los padres seguían buscando: - ¡Garbancito! ¿Dónde estás? - Llamaban a voz en grito. - ¡Aquí estoy! ¡En la tripita del buey, donde ni nieva, ni llueve, ni hace frío! - Escucharon a lo lejos.
Contentos por haberle encontrado, los padres del hicieron cosquillas en la nariz al enorme buey pardo. Con un gran estornudo del animal, Garbancito salió de la tripa y abrazó a sus padres con alegría. Mientras volvían a casa para celebrarlo, los tres cantaban alegres: - ¡Pachín, pachín, pachín! ¡Mucho cuidado con lo que hacéis! ¡Pachín, pachín, pachín! ¡A Garbancito no piséis!"


Uno de los mis cuentos favoritos de pequeña...

Pero ya no os voy a contar más cuentos, os voy a contar cómo he hecho estos garbanzos, que son un aperitivo o picoteo delicioso.

"Érase una vez un Bote de Garbanzos que estaba perdido en el fondo de una nevera. Estaba asustado porque no encontraba la salida de aquella cueva oscura y fría donde de vez en cuando una luz cegadora le despertaba de su letargo.

Los pequeños garbanzos se contaban historias entre ellos para aliviar su aburrimiento, historias de tiempos pasados en las que recordaban juegos felices con sus amigos el salmón, el arroz, o sus vecinas las verduras, o cuando viajaron a Tenerife y La India... y cómo se divirtieron cuando les metieron en una especie de noria y salieron hechos puré!!

Ahora las cosas ya no eran tan divertidas...Temían que se hubieran olvidado de ellos y que pronto podían empezar a tener que aguantar a los pesados y malolientes hongos. Tenían que hacer algo!! Llamar la atención de la dueña de la nevera no iba a ser fácil, debían estar atentos y en cuanto volviera la luz y todos juntos, empujar al bote de mayonesa que era bastante gordo y para colmo tenía como aliados a la tarrina de queso y a un yogur!

Pero lo consiguieron! y felices vieron cómo una mano se acercaba a ellos, los agarraba y unos ojos los miraban con cara de "Y qué hago yo ahora con estos??"


De pronto se vieron sobre un papel de cocina, en una fuente de horno.

Todavía temblaban un poco por el frío de la nevera, y estaban pálidos, así que a la dueña se le ocurrió primero escurrirlos bien y luego echarles por encima un poco de sal, pimienta, pimentón, chile en polvo y cúrcuma.

Ya no estaban pálidos, pero seguían estando fríos y temblorosos, así que los metió al horno, calentitos, a 200ºC hasta que vio que los pálidos y fríos garbanzos dejaban de parecer nórdicos y empezaban a tener un color más del sur.

Los garbanzos salieron del horno cantando y bailando! salsa, rock... Tan contentos estaban que invitaron a cervezas a todo aquel que se encontraron. Crujientes, sabrosos, picositos...

Y colorín colorado... este cuento se ha acabado.

Os ha gustado?"

Moraleja: si no habéis entendido nada, lo entenderé. Preguntad que os responderé.

Saludos

Rossella

martes, 5 de marzo de 2013

PIEL SECA DE BACALAO

Hoy he ido al mercado y en el puesto de salazones, mientras me despachaban un poco de hueva de atún*, me he puesto a echar un ojo por el puesto (os habéis enterado de algo?? qué manera de repetirme!!) y no he podido evitar fijarme en esto:




Se me han ido los ojos detrás! Se me han puesto "ojos de brótola" que diría mi tío Juan!! (osea, muy abiertos y redondos, como los tiene el pescado que así se llama... Juan no, brótola!) Y es que hacía siglos que no veía piel seca de bacalao.
Al preguntarle al chico de los salazones me confirmó que era lo que pensaba, y que lo traía porque 'Ahora se ha puesto de moda y en muchos restaurantes lo sirven como un aperitivo "puturrú de fuá" ... ya ves... si esto es más antiguo que mi abuela!!'

Y tiene razón el "salaurero". Los salazones son de la época que atacaron. Quienes? pues no sé... los primeros que atacaran! Vamos, que lo de salar el pescado por esta zona tiene más años que el hilo negro. Aunque en realidad lo de salar el bacalao no es un invento mediterráneo.

La historia del bacalao seco y salado tiene un pasado muy remoto. Ya desde el siglo IX los vikingos solían secar este pescado al aire frío de las Islas Lofoten, en el norte de Noruega. Era una excelente forma de asegurarse una nutritiva reserva de proteínas que pudiera llevarse durante los largos viajes rumbo a Groenlandia y América del Norte. 
Luego los vascos del golfo de Gascuña, entre España y Francia, avanzaron en el Atlántico septentrional en busca de ballenas. Allí encontraron los espesos bancos de bacalao y procedieron a conservar el pescado con sal, como hacían con la carne de ballena. Así fue como comenzó la difusión de este alimento en el sur de Europa. Los vikingos y sus descendientes aprendieron de los vascos este secreto gastronómico y llevaron el bacalao salado (y seco también) en sus comercios allende el océano. Su difusión en América Central y en América del Sur, sin embargo, se debe a los portugueses y a los españoles en la época de la colonización.

Si queréis saber algunas, muchas, cosas más sobre la conservación de los pescados, visitad  La Gastronomía de José Soler, donde tienen una página dedicada a esto muy completa.


En cuanto a cómo se come la piel de bacalao seca, pues... A mi me gusta mucho así, tal cual, con algo fresquito para beber (aunque pueda parecer lo contrario, está muy poco salada) tipo cerveza, vino blanco, sidra...
Hay quien la come con pimientos rojos asados y cortados en tiras, o con un majado de aceite de oliva virgen extra, ajo y perejil.
La verdad es que de cualquier forma es un bocado diferente y delicioso.

Animo a quienes no la hayáis probado nunca a que lo hagáis y me contéis.

Por cierto que, he encontrado un libro que ya tiene un tiempo: "La piel asada del bacalao", de Fernando Riquelme Lidón, que tiene muy buena pinta y que no conocía y que pienso comprarlo. Os dejo la reseña, por si os apetece.


Saludos

Rossella

* Por cierto que... tengo que hablar sobre los distintos tipos de hueva que tenemos por aquí, y de los salazones en general, que me encantan!

jueves, 17 de enero de 2013

IDEAS PRÁCTICAS

No sé si lo habréis notado, pero este año lo he empezado poniendo menos recetas. La cosa tiene una explicación más que razonable: La Navidad y sus pastorcillos, con sus zurrones llenos de queso, embutidos, dulces, turrones, panes y demás, y yo que me apunto a todo lo que sea comer rico... El caso es que hay que quitar las lorzas y, francamente, publicar "Pechuga de pollo a la plancha con aliño de limón y guarnición de ensalada verde con queso fresco", pues como que me parece una bobada monumental. Por ello me voy a estrujar las meninges e intentar poner entradas interesantes, curiosas, prácticas... Lo que sea menos poner recetas aburridas, sin sal, sosas... como las que estoy comiendo últimamente.
Por cierto! Os adelanto que a partir de mañana vuelvo con mis "Viernes con V de Vino". Creo que eran entradas que gustaban (bueno, no lo creo, lo sé, porque muchos de vosotros me habéis pedido que siga con ellas, y como soy una "mandá", pues a ello voy, y esta vez sin ayuda de amigos bodegueros, yo solita :)  ).

Pero vamos a lo que vamos. He encontrado por Pinterest algunas ideas que nos pueden venir bien en la cocina. Algunas de ellas son de esas ideas que cuando las ves dices... "Por qué no se me habrá ocurrido a mi antes con lo sencillo y lógico que es?????". Un poco como lo de poner palo a la fregona o palito al caramelo... Por ejemplo esta:

Nada! Un sencillo trocito de velcro pegado y se acabaron los líos de cables! Me encanta! A veces pienso que pienso poco... ains!















O esta otra... Se acabó hacer y deshacer nudos de las bolsas de plástico, que al final acaban arrugadas, feas, viejas, y lo que tienen dentro ni te apetece. Recortando el cuello de una botella de plástico podemos hacer un cierre perfecto y abrir y cerrar todas las veces que queramos. Me parece genial.


Las siguientes ideas puede que no sean tan prácticas... Son... cómo diría?... caprichosas? Jaja... no sé. A mi me parecen estupendas:

Me horrorizan los platos de cartón. Bueno, creo que a partir de ahora tendré que decir que Me Horrorizaban los platos de cartón. Cuatro cortes y una cinta adhesiva y... tachán!! los convertimos en cuencos monísimos! Si les ponemos un lazo o unos pompones tienen que ser ya la bomba! Y si dibujamos en el plato?? Las posibilidades son enormes!

Esta otra idea también es caprichosa, pero, como viene San Valentín, puede que alguien quiera hacer magdalenas (o cupcakes, vaaaale... voy a ser moderna, chic y actuaaaal....) con forma de corazón y no tenga molde apropiado. Bueno pues si ponéis una canica entre el molde y la cápsula de papel... ale hop! Cupcakes con forma de corazón!

Por último, otro caprichito (yo es que soy bastante caprichosa, no lo puedo evitar, cuanto mejor pueda presentar lo que sea que quiera presentar, mejor). En la foto se ve una tabla de quesos, pero puede servir para otras muchas cosas... patés, salsas (se pueden pintar por fuera unos cuencos..), e identificar cada uno de ellos. Sólo se necesita pintura de pizarra y unas tizas... Ideal.

Bueno, nos vemos mañana viernes (con V de Vino)!
Espero que os hayan gustado las ideas y que las mejoréis!!

Saludos a todos.

Rossella

jueves, 29 de noviembre de 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

INSPIRACIÓN CON PALETS

Un tesoro en la basura!!
Eso es lo que pensé cuando el otro día, al salir de casa, encontré en un contenedor cercano un palet...precioso.
Sí, precioso. De madera robusta y bastante bien conservada, con las medidas perfectas para lo que quería. No era un palet de chichinabo, flojo y astillado, de madera nueva, no. Este era...perfecto! Ni demasiado nuevo ni demasiado viejo...
Ni corta ni perezosa (aunque sí con ayuda... je), me lo llevé a casa, lo lavé bien, preparé la madera, lo barnicé, le atornillé unas ruedas y me fabriqué una mesa auxiliar. 
Ahora lo miro y pienso que seguramente pronto tendré que hacerle algo. Qué? Pues... pintarle algo en la parte superior, o transferirle alguna foto, o... No sé, algo, aunque tal cual está ya me gusta.

Con palets se pueden hacer muchas cosas, tantas como te de la imaginación. Normalmente, cuando pongo entradas sobre ideas, intento que todas estén relacionadas con la cocina o con alimentos. Esta vez también va a ser así, pero con alguna excepción que espero os guste tanto como a mi.

Reciclar objetos, reutilizar la madera, transformarla en otras cosas útiles, decorativas e incluso en arte es algo que me fascina tanto como me divierte.

Aquí dejo algunos ejemplos, estos relacionados con la cocina, con la decoración de la cocina:


 Puede que sea un poco grande para reloj de cocina, pero...depende el tamaño de la cocina, claro!

 Se puede transformar en un mini huerto en casa...


En platero...




 Mueble auxiliar...




 Mesas...


 Aquí hay puestas fotos, pero bien podría servir para dejar los libros de cocina.


 Incluso se pueden conseguir originales centros de mesa.




La mesa que yo me he hecho es casi igual a esta de Palettecnia:


Y parecida a estas:







Pero lo mismo hago algo así, pintándole algo...:



Y viendo estas mesas pintadas, me viene a la cabeza (salvando las distancias, claro) la obra de Teté Durá Pau, que es una pintora que conozco, y que hace cosas como esta, usando palets como lienzo:

Desconfianza, de Teté Durá Pau
Y si os gusta, no dejéis de visitar la página de Luis Agulló pinchando aquí, porque tiene cosas geniales con palets, y de las que no os pongo foto porque no se puede. Tengo un cuadro suyo en casa y aunque no está pintado en un palet, es muy bonito!

Pero no sólo se pueden conseguir estas "cosillas" con madera reciclada de palet. En la última edición de Arco, la arquitecta Teresa Sapey junto a Ikea, diseñó las zonas de descanso, la sala Vip Lounge y el restaurante utilizando este versátil elemento:

Mil cincuenta y tres metros cuadrados, tres mil ciento cincuenta metros de tejidos, mil seiscientos cincuenta y siete palets, cuarenta mesas y doscientas treinta lámparas Varmluft se usaron para crear este espacio.


Y por si todavía no es suficiente...:










.... En fin... Paro ya, que no quiero ponerme pesada! 
Ahora entenderéis por qué vi "Un Tesoro en la Basura"!!

No tiene que ver con palets, pero sí con reciclar madera...

Feliz semana!

Rossella

sábado, 29 de septiembre de 2012

CRUMBLE DE MANZANA




Nunca había probado el crumble hasta que este verano mi amiga Merche me pasó esta receta de su crumble de manzana. Me mandó la receta por mail junto con las dos fotos del corte, y cuando la vi sabía que tenía que hacerla y que me iba a gustar.
En efecto, la hice y... me encantó.

El crumble es una especie de pastel hecho con fruta, y harina mezclada con mantequilla y azúcar, originario de la cocina inglesa. Se supone que nació por el racionamiento de alimentos que hubo en Inglaterra durante la II Guerra Mundial.

La receta de Merche está elaborada con manzanas, aunque también se pueden utilizar uvas, moras, peras, fresas, ruibarbo... cualquier fruta o combinación de ellas, que preferentemente sean un poco ácidas, para aportar frescor a la masa.

Se suele servir caliente, como postre y acompañado de natillas, compota de fruta o helado.

La receta de Merche es riquísima, os la paso.

Los ingredientes son:

4 o 5 Manzanas, según el tamaño, del tipo que más te gusten (hemos utilizado golden)
250 gr de Harina de trigo
175 gr de Azúcar
70 gr de Mantequilla y un pellizco más para el molde
Canela

Primero precalentamos el horno a 160ºC.

Mientras el horno toma temperatura, pelamos las manzanas y las cortamos en dados de un centímetro de lado más o menos.

Engrasamos con mantequilla un molde rectangular (de unos 22 x 15 cm) y se colocan las manzanas en una capa uniforme. Las espolvoreamos con tres cucharadas soperas de azúcar y con canela.

Crumble de manzana de Merche
En un bol grande se coloca la harina, el azúcar restante y la mantequilla en trocitos y se mezcla frotando con las manos para formar migas ("crumble"). Las migas se dejan enfriar unos 15 minutos en el frigorífico, y después se vierten sobre las manzanas.
Si el molde mide 6 cm de alto, la capa de manzanas debe ocupar 4 cm y la masa 2 cm (es decir, 2/3 de manzanas y 1/3 de masa).

Crumble de manzana de Merche
Horneamos a 160ºC durante unos 30 minutos (depende del horno).

Servir frío o templado y acompañado de helado de vainilla.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella