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miércoles, 22 de enero de 2014

EL INQUIETANTE CASO DE LOS CANGREJOS INMORTALES


Me levanté con la sensación de haber descansado profundamente, con el ánimo renovado por un sueño reparador y la energía suficiente para empezar el día que comenzaba y que prometía tranquilo.


Era una apacible mañana de sábado de principios de la primavera de 2010.  El sol todavía no estaba en lo más alto y no había ni una sola nube en el horizonte que hiciera presagiar los acontecimientos que voy a relatar.

Los sábados por la mañana me gusta desayunar tranquilamente  mientras hago la lista de la compra, y apunto mentalmente los menús y nuevos platos que quiero preparar la semana siguiente. Miro libros de cocina, unto aceite en la tostada, anoto “patatas” en la lista, bebo un sorbo de café… miro el reloj, ve acabando que se te hace tarde, vuelvo a mirar otro libro…

Aproximadamente una hora después de haber empezado mi desayuno me puse una cazadora, me acabé de anudar mis viejas zapatillas, agarré el bolso, me puse mis inseparables gafas de sol, y subí al coche.
El camino al supermercado no fue tan soso como de costumbre, algo cambió. No podría decir si fueron señales de lo que se avecinaba, pero hubo algunos detalles que me llamaron la atención en el trayecto. Los mismos 21 semáforos de siempre, eso no hay manera de que cambie por mucho acontecimiento que vaya a vivir…  pero sí me fijé en que esa mañana los deportistas mañaneros que hacen footing iban agrupados en lugar de correr en solitario como de costumbre, además uno de los grupos que vi era de tres y los tres iban de rojo, rojo cangrejo…. En uno de los semáforos cruzó una abuela bastante fatigada llevando de la mano a 4 niños, enganchados unos a otros formando una cadena y corriendo y empujándose los unos a los otros. Los niños también iban de rojo. 20 de los 21 semáforos me pillaron en rojo, rojo cangrejo…


Una vez en el supermercado todo transcurrió sin incidentes. Ya tenía en el carro todo lo apuntado en la lista, excepto el pescado, que siempre lo dejo para el final. Supongo que a él le da igual estar fuera del hielo media hora más que menos, pero a mi no. Manías. Me dirigí al mostrador de “Pescadería” y… allí estaban. Los cangrejos de río. Apelotonados y luchando por escapar de la rejilla que los mantenía convenientemente encerrados en la caja de poliexpán. Algunos lo habían conseguido y correteaban entre las almejas y los mejillones como haciendo motocross, arriba y abajo, cayendo y revolcándose por el hielo. Uno incluso se cayó mostrador abajo y corría por el suelo del supermercado más despistado que James Bond en Disneylandia.
Me fijé en ellos irremediablemente porque siempre los vendían ya cocidos. El 56! Yo!. Ponme unos cangrejos…
Ahí empezó todo.
La pescadera me dijo que antes de cocinarlos debía tirar de la aleta central de su cola hasta arrancarla, porque así salía la tripa y no amargarían luego. “Cápalos!” dijo. Bien, lo entendí y, con cuidado de no tocar la bolsa porque se movía como endemoniada, metí los cangrejos en el carro y me dirigí a la Caja.

Estaba contenta. Me encantan los cangrejos en salsa americana y eso era lo que iba a hacer con ellos.
Al llegar a casa metí la nerviosa bolsa en el fregadero de la cocina y me empezaron a entrar las dudas. La aleta, se quitaba cuando? Vivos?? No, vivos no, no?? O sí?? “Cápalos! Quítales la aleta antes de cocinarlos”, eso dijo, así que tendría que ser… vivos!! Y estaban muy vivos!!
Me puse unos guantes y abrí la bolsa con dos dedos y los brazos estirados todo lo posible. Los cangrejos cayeron en tropel al fregadero y empezaron a corretear como locos intentando escapar. Intenté agarrar uno pero movía la cola desesperado y yo no acertaba a tirar de su aleta, además…. Me daba pena el pobre (y miedito, por qué no admitirlo), así que para no ver su carita de agobio le eché un paño de cocina por encima y lo agarré bien. Pero seguía sin acertar y para colmo una de las puntas del paño se metió en el fregadero y todos los cangrejos empezaron a trepar y a saltar del fregadero al suelo, a la encimera, a la cocina, a mis pies, a….. AAAARRRRRRGGGGGGG!!!! Como pude los volví a meter en el fregadero pero ellos ya sabían lo que era la Libertad y luchaban más que nunca por conseguirla!
Con la cuchara de servir la pasta los fui metiendo de nuevo en la bolsa. Ahora, encerrados de nuevo, ni podría quitarles la aleta ni podría cocinarlos… Pero… qué hacer??
Me estaba agobiando.
Cápalos! Cápalos! Retumbaba en mi cabeza… Intentaba pensar, pero el ruido de los cangrejos aporreando la bolsa no me dejaba.
Vivos??
Aiiiisssssssss…… No podía!! Era superior a mis fuerzas (no a las suyas, que seguían como ninjas a coletazos con la bolsa!)
Cómo les iba a hacer Eso vivos??
Tendría que matarlos sin cocinarlos, pero cómo? A tortazos?? Me parecía un poco violento.
Y por fin se me encendió la bombilla y maquiné una muerte dulce, o por lo menos lo menos violenta que se me ocurrió.
Cerré la bolsa y los metí en el congelador.
Esperé hasta el día siguiente…
24 horas congelados. Estaban como piedras. Los saqué y dejé que se descongelaran sobre la encimera de la cocina. Estarían crudos, pero muertos y podría caparlos.  JA!. Bueno, no me mires así! Son cangrejos! Jo!

Salí de la cocina y decidí esperar en la terraza, aprovechando el buen tiempo y haciendo unas llamadas, fumando un cigarrito, mirando el correo (todo facturas, ya nadie escribe)… Me relajé y cuando había pasado un tiempo más que suficiente para que se hubieran descongelado, volví hacia la cocina y… Pasó!

(Aquí va una música tipo “Tiburón”)


Uno de los cangrejos me estaba esperando en la puerta!!! Seguro que fue mi imaginación, pero le vi un cuchillo entre los dientes!!
Los demás bajaban, o mejor se tiraban cual orcos desde la encimera al suelo, aullando gritos de guerra!!

No habían muerto!!! Espeluznante.

Di un paso atrás. Por un instante me flaquearon las fuerzas, casi me da un vahído y no sentía las piernas. Pero eran ellos o mi salsa americana bien picante. O sea, mi salsa.
Empecé a gritar yo también y corrí hacia ellos.
Fue duro pero lo conseguí.
Esta vez los tuve una semana en El Agujero (léase congelador).

El sábado siguiente, al abrir el cajón del congelador juraría que se oía la música de “El Resplandor”… Pero esta vez sí, estaban fiambres.



FIN
(Lo del levantamiento de los cadáveres, el CSI y el asunto del capado os lo ahorro, que se que lo agradeceréis)

Historia basada en hechos reales. Cualquier coincidencia con la realidad es pura verdad.



 Rossella

lunes, 20 de enero de 2014

CEBICHE PERUANO

Lunes... En fin, dejémoslo, da igual...



Hace tiempo que mi hermano me pidió que pusiera en el blog la receta del Cebiche peruano (creo que en el fondo no sólo quería que la publicara en el blog, sino que lo que pretendía era que le invitara a comer cebiche, cosa que ha conseguido este fin de semana, y yo encantada! no vayáis a pensar...).

Pero vamos por partes.

Primero, el nombre del plato:
Se llama Cebiche, Ceviche, Seviche o Sebiche, pues todas estas formas están recogidas y aceptadas por la RAE. Podéis encontrarlo escrito de cualquiera de estas formas.

Segundo, su origen:
Hay diferentes interpretaciones en cuanto al origen de este plato, pues el cebiche se prepara en casi toda Sudamérica, pero parece ser que debido a que su principal ingrediente es el pescado, hay hipótesis más que fiables que lo sitúan en la gastronomía de los pueblos indígenas de las costas pacíficas de Sudamérica, en la zona del actual Perú, y según fuentes históricas peruanas el cebiche se habría originado en primer lugar en la cultura Moche, en el litoral de Perú, hace más de dos mil años.
En Perú el cebiche es considerado parte de la identidad nacional y es venerado como elemento central de su gastronomía, habiendo sido declarado formalmente Patrimonio Cultural de la Nación. Además desde septiembre de 2008 y por una Resolución Ministerial del Ministerio de la Producción de la República del Perú, el día 28 de junio fue declarado como "Día del cebiche" a nivel nacional.
Por todo ello espero que si algún peruano lee esta receta no se eche las manos a la cabeza y se acuerde de todos mis antepasados hasta antes de Colón. La he preparado con todo el cariño y procurando seguir la receta tradicional lo más fielmente que he podido y con los ingredientes de que disponemos en este otro lado de "el charco".


Tercero, los ingredientes:
Como ya he comentado, el cebiche se elabora en casi toda Sudamérica, así que los ingredientes utilizados varían de un país a otro. En todas recetas el ingrediente principal es el pescado y dependiendo del país se usa una variedad u otra y en ocasiones combinaciones de varios tipos de pescado y marisco.
El pescado se acompaña con otros ingredientes como tomate, pepino, cebolla, pimientos, según el país y el cocinero que lo elabore, pero yo voy a seguir la receta clásica del cebiche peruano, y los ingredientes que he utilizado son muy pocos: pescado, cebolla, ají, cilantro, zumo de limón, sal y pimienta. Os hablo de ellos.

El pescado debe ser de carne blanca y a poder ser sacado del mar con anzuelo, no con red, para evitar que su carne sufra. Mi pescado ya estaba pescado, así que prefiero pensar que lo sacaron con anzuelo (aunque en realidad, segura y sinceramente, no podría distinguirlo).

Dicen los entendidos que el mejor pescado para preparar cebiche es el lenguado, pero yo no encontré ese día en la pescadería y usé corvina, que después del lenguado es uno de los mejores pescados que se pueden utilizar. Pero si tampoco encontráis corvina, se puede hacer con mero.

Corvina

Y hablando de corvina...
Sabíais que la corvina tiene unos huesecillos en la cabeza llamados otolitos (del griego "orejas de piedra")?. Pues sí. En realidad todos los peces los tienen, lo que pasa es que dependiendo de la variedad unos los tienen mayores que otros y en algunos casos son tan pequeños que casi no se ven. Pero en la corvina se ven, y mucho. Están el centro del cogote, en la parte de atrás de los ojos y son de color blanco, parecidos al nácar o al marfil.

Ubicación de los otolitos

Los gaditanos los conocen muy bien...
Estos huesecitos les sirven a las corvinas para orientarse, regulando su equilibrio y por eso se llaman otolitos ("orejas de piedra"). Ya se sabe, el día en que se aprende algo nuevo no es un día perdido...
Y digo que los gaditanos conocen muy bien los otolitos porque en la bahía de Cádiz, sobre todo en el Puerto de Santa María, hay una tradición marinera que viene desde la Prehistoria (se han encontrado otolitos en muchas excavaciones arqueológicas de la zona), consistente en una vez extraídos los otolitos de la corvina, usarlos como amuleto para la buena fortuna. Incluso se dice que alivia los dolores reumáticos y el dolor de cabeza, pero esto no está demostrado. Por ello actualmente es frecuente ver estos huesos engarzados y usados como colgantes, aunque ya desde la antigüedad los marineros lo guardaban como algo muy preciado y solían llevarlo en pequeñas bolsas de tela o sueltos en sus bolsillos.
De hecho yo tengo uno desde hace mucho tiempo y no sabía esto!

Mi colgante

Pero aparte de esto, también se dice que en la escama de una gran corvina, si se ve al trasluz, se puede observar el manto de la Virgen del Rocío... En fin... no sé....
(Ya decía yo.... por qué el pescadero pretendía quedarse con MIS huesecillos de corvina??? Se los pedí, claro! jaja)

La cebolla que se utiliza es la morada y el ají el ají limo o ají mochero, que es una variedad muy picante y aromática de la especie Capsicum chinense. Tampoco encontré ají limo y usé el ají rojo:

Ají limo
Ají rojo



En cuanto al limón, parece ser que en un principio el pescado se maceraba con naranja agria, pero actualmente se hace con limón peruano, que tampoco encontré, así que usé una mezcla de limón y lima.

Y creo que ya está todo, así que voy con la receta.


INGREDIENTES para 4 raciones:

1 kg de lomos de Corvina
1 Cebolla morada grande
8 Limones amarillos
14 Limas
2-3 Ajís rojos
Un ramillete de Cilantro
Sal
Pimienta blanca

Importantísimo: El pescado tiene que estar siempre frío!! (y por supuesto fresquísimo).

Primero cortamos la cebolla en pluma, es decir, la pelamos, la partimos por la mitad a lo largo y la fileteamos en rodajas muy finas de forma que queden medios aros. La dejamos en remojo en agua fría para quitar un poco la fuerza mientras cortamos el pescado.

Restregamos con un trozo de ají toda la superficie del bol donde vayamos a dejar el pescado cortado.

Quitamos con cuidado la piel del pescado pasando el cuchillo bien afilado entre la piel y la carne (con la parte de la piel sobre la tabla de cortar). Luego lo cortamos en cuadraditos de unos 2 x 2 centímetros aproximadamente. Lo dejamos en un bol de vidrio o cerámica y le añadimos la cebolla escurrida. Mezclamos suavemente con las manos o con una cuchara.

Para preparar el ají sólo hay que cortar las dos puntas y desecharlas. Lo partimos por la mitad a lo largo y vaciamos de semillas. Lo cortamos en rodajitas finas y lo añadimos al pescado.

Ahora cortamos los limones y las limas por la mitad y los vamos escurriendo sobre el pescado con cuidado de que no nos caigan las semillas y sin pretender dejarlos secos, porque si los escurrimos demasiado lo que conseguiremos es que la parte astringente salga y fastidie el cebiche. Como son muchos los cítricos a exprimir, esto nos llevará unos minutos y el pescado ya habrá empezado a cocerse en el zumo y comenzará a tomar color.
Cuando terminemos de exprimir puede que el pescado ya tenga el punto de cocción deseado, pero si lo encontramos demasiado crudo podemos dejarlo unos minutos más. Yo lo dejé en total, desde que empecé a exprimir, 10 minutos. El punto de cocción va al gusto, hay quien le gusta más crudo y con 5 o 6 minutos lo tiene listo y quien le gusta más macerado.

Sazonamos con sal y pimienta blanca.

Picamos el cilantro y lo añadimos también. Removemos un poco y servimos.

Listo! A disfrutar de esta delicia de plato!!

Como veis, las fotos del plato no son NADA estudiadas, y no lo son porque este plato se hace y se come, porque de lo contrario, como el limón sigue cociendo el pescado, corremos el riesgo de que se haga demasiado y se arruine el plato. Y eso es pecado mortal de necesidad!!

Espero que os guste!
Y gracias a Perú por esta maravilla gastronómica!.

Rossella

jueves, 16 de enero de 2014

MORIRÍA POR ELLA...

Acabo de entrar en mes caprices belgues y no he podido resistir la tentación de traerme esta foto:

Dezeen

Como se dice en el blog, se trata de una vivienda conceptual  que la diseñadora Louise Campbell ha expuesto en la feria DAS HAUS de Colonia como propuesta de cómo sería su casa ideal del futuro, y desde luego yo.... moriría por esa pared de cocina!!!!

Entrada express.... necesitaba tener esta foto en el blog!

martes, 14 de enero de 2014

TARTA 3 CHOCOLATES




     No sé si os habéis dado cuenta, pero en el lateral derecho hay un "Tablón de Anuncios" en el que os invito a que me paséis las recetas que os gustaría ver publicadas en el blog. 

     Recetas como esta que hace un tiempo, bastante la verdad, Merengue, seguidora fiel del blog, amiga y la salvación matemática de mi hijo durante el Bach, me mandó al correo del blog : reblogzandolotodo@hotmail.es 

     Cuando recibí la receta era en aquella época aciaga de mi existencia veraniega en la que la vagancia y el interés por otros temas dejaron a la cocina en un segundo plano y, por lo tanto, a "Reblogzándolo todo…" aparcado por un tiempo. Pero por fin llegó la hora de publicar su receta (lo mismo ya ni se acuerda de que me la mandó!! je!), que además tuvo el detalle de enviármela con fotos (con fotos y con el nombre del propietario de la misma, Paco, su hermano).

     Así que vamos con ella.

INGREDIENTES:

Para la base:
Un paquete de Galletas María
Un trozo de Mantequilla (una cucharada más o menos)

Para la tarta:
150 g de Chocolate blanco
150 g de Chocolate con leche
150 g de Chocolate fondant
3 sobres de Cuajada Royal
3/4 l de Leche entera
3/4 l de Nata

     Primero se trituran las galletas. Esto se puede hacer en una batidora o se pueden meter en una bolsa cerrada y machacarlas con la mano del mortero o el rodillo.
     A las galletas trituradas se añade la mantequilla derretida y se mezcla bien. Esto será la base de la tarta, así que esta mezcla la tendremos que colocar en el fondo de un molde desmoldable, aplastándola bien y procurando que quede una capa homogénea.

Detalle de las capas
     Luego se mezcla 1/4 l de leche con 1/4 l de nata, y se disuelve un sobre de cuajada, batiendo y calentando según las instrucciones del sobre. Se añaden 150 g de chocolate blanco, y se remueve bien hasta disolver. Se vierte sobre la base de galletas, y se mete 20 minutos en el frigorífico para que cuaje.

     Se repite la operación con el chocolate con leche, y por último con el chocolate fondant, y se deja una noche en el frigorífico.

Listo!

      Resulta una tarta ligera, fresca, suave al paladar y nada pesada. Seguro que os gustará.


GRACIAS MERENGUE por tu deliciosa receta!

viernes, 10 de enero de 2014

NARICES, NARICITAS, NARIZOTAS...

        
        He estado investigando sobre la nariz. Es un tema que últimamente me interesa mucho porque… bueno, eso ya lo diré luego aunque puedo adelantar que es una preocupación relacionada con la cocina, pero es que si no tuviéramos nariz no podríamos oler y por lo tanto no notaríamos el sabor de las cosas. Bueno, si no tuviéramos nariz no (si no tuviéramos nariz seríamos más feos que Picio, imaginaos…extraterrestres lo menos), si no tuviéramos olfato es cuando no notaríamos el sabor de las cosas. Y es que el olfato es el sentido más fino que tenemos, mucho más que el gusto, pues un 90% de lo que percibimos como un sabor es en realidad un olor. Por cierto que la disminución de la capacidad olfativa se conoce médicamente como hiposmia, su pérdida total se llama anosmia, y provoca frecuentemente la desaparición del sentido del gusto. Una faena! Tuve un profesor de Química al que le pasó, por un accidente, y me comentaba que le daba igual comer bacalao que cordero, que todo le sabía a lo mismo, como a corcho.
Y ahora creo que voy a escupir cada vez que pase junto a un contenedor de basura maloliente… (escupir muy finamente, todo sea dicho), no quiero tener que, encima, probarla!

        Las mujeres olemos mejor que los hombres en general. A ver, no que nosotras olamos mejor, que ahora las colonias masculinas no tienen nada que envidiar a las femeninas (aunque por desgracia el Varón Dandy se sigue vendiendo…mon Dieu!!), sino que tenemos el olfato más fino que los hombres. Esto es un dato científico, no haya suspicacias. Igual que el que los hombres roncan más que las mujeres, aunque casi todo el mundo haya roncado alguna vez (“Hola, me llamo Rossella y he roncado alguna vez”… “Te queremos Rossella!!”). Y bueno, nuestro olfato también va envejeciendo con nosotros y cada vez se vuelve más débil.

        Las aves no tienen olfato y los insectos lo tienen en las antenas.


        Ya lo siento… el título de esta entrada digo…

        No es que sienta que haya narizotas por el mundo. Una nariz grande confiere personalidad y carácter a su poseedor, eso dicen, y a mi me parece que es cierto.

        Ha habido narizotas ilustres que bajo ningún concepto hubiese querido que no hubieran existido, por ejemplo:

        Luis de Góngora, narigudo parodiado allá por el siglo XVII por Francisco de Quevedo en su soneto satírico “A un hombre de gran nariz”.

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un pez espada muy barbado.


Era un reloj de sol mal encarado,

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.


Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce Tribus de narices era.



Érase un naricísimo infinito,

muchísimo nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.


        Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac, conocido como Cyrano de Bergerac, que fue un poeta, dramaturgo y pensador francés, famoso también por su gran nariz (interpretado en el cine por otro narigudo ilustre: Gérard Depardieu)


        Más de nuestros días son narices bien visibles como las de Sara Jessica Parker, Laura Pausini, Sofía Coppola, Adrien Brody, Barbra Streisand, Rafael Medina, Antonio Carmona, Michael Phelps, Berto Romero, Luis Figo…. Y? Pues todos ellos tienen su “aquel”.



        







        El primer libro de texto sobre cirugía plástica lo escribió el cirujano italiano Tagliacozzi en el siglo XVI. Reconstruía narices usando piel del trasero del paciente y por ello la Iglesia lo excomulgó. Costumbre que tenía la Iglesia por aquel entonces de meter las narices en más cosas de las que debiera… Aunque ya en el antiguo Egipto, (existen papiros que lo corroboran datados alrededor del 3000 a.C.) se operaba la nariz.











       Luego hay otro tipo de Narices que no son famosas por su tamaño sino por su sensibilidad, son las de los Perfumistas famosos como Eugéne Rimmel, Frangois Coty, Pierre-François-Pascal Guerlain, Ernest Beaux, Germaine Cellier o André Fraysse entre muchos otros.

En la imagen, Jacques Polge, «nariz» de la casa Chanel y responsable directo de dos de los perfumes más conocidos de la firma, Coco y Egoïste.

       
        También está la nariz de payaso, muy útil por otros motivos que no son precisamente los olfativos y que tantos buenos momentos nos ha dado pegada a personajes como Charlie Rivel, The Jocker, Krusty, Ronald McDonald, Gaby, Fofó y Miliki, Bozo, El payaso de Pagliacci…


        Incluso existe el mono narigudo! (Por cierto que no me gustan nada los monos, yo no desciendo de ellos seguro!! Y eso me recuerda que podemos acostumbrarnos a los olores más fétidos, aunque no se cómo huelen los monos ni digo que huelan mal porque no lo sé, nunca me he acercado a ninguno lo suficiente ni creo que lo haga, el cerebro se habitúa al olor, desconecta y deja de percibirlo).


        Cuando mentimos nos crece la nariz! Es cierto! Al mentir liberamos unas sustancias químicas, las catecolaminas, que hacen que se inflamen los tejidos internos de la nariz, aumente la presión sanguínea y se inflame la prominente probóscide sin remedio. Así que cuidado con el Efecto Pinocho, que existe!! Por eso nos tocamos la nariz al mentir, porque nos pica un poco…


        Con todo esto intento explicar que la nariz es muy importante en nuestras vidas, nos afecta tanto a nivel físico como a nivel emocional e incluso laboral. Y aquí voy con mi preocupación y mi interés por el tema nasal, porque no todo son ventajas y bondades…

        Y mi preocupación es, como no podría ser de otra forma en este blog, culinaria.

        El olfato es fundamental en la cocina. Hay que olerlo y probarlo todo. La cocina debe despertar todos nuestros sentidos. El aroma de un plato, que sea agradable a la vista, con un sabor agradable, una buena textura… incluso el chisporroteo de una cazuela de gambas al ajillo o el de una fantástica carne a la piedra… Todos los sentidos intervienen a la hora de comer. Todos se despiertan y procurar que esto pase es tarea de los chefs. Pero...

        A ver… Puede que sea un poco ignorante, o poco sensible o no tengo ni idea, pero hay algo que no entiendo y que me molesta e incluso horripila. La cuestión es:


    POR QUÉ CUANTO MEJOR ES UN CHEF, MAS SE ACERCA A LA COMIDA A LA HORA DE MONTAR LOS PLATOS??? Por qué meten casi literalmente la nariz en la comida??

     Por qué respiran sobre mi comida?? No la han olido lo suficiente?? No ven bien??

        Los adultos respiramos unos 5 o 6 litros de aire por minuto que entra y sale de nuestros pulmones por la boca o la nariz. Casi la mitad del agua que bebemos la expulsamos mediante la respiración. Estornudamos por la boca y la nariz. Filtramos el aire por la nariz. Cada veinte minutos la nariz segrega un líquido pegajoso para mantenerla húmeda y los cilios, que son como unas escobillas microscópicas, mueven el moco a unos 6 milímetros por segundo!!

        Francamente, me parece poco higiénico. Y si están medio griposos? O incubando un virus? Por Dios!!

        Es que tiene narices la cosa!

      La verdad es que no me había dado cuenta de este detalle hasta hace unos meses que han empezado a proliferar los programas y concursos de televisión en torno a la cocina. Parece que cuanto más profesional se es, más se tiene que agachar el cocinero o chef (acabarán con los riñones al Jerez!! Qué machaque de lumbares!!).

      Recuerdo que uno de los concursantes sudaba tanto que incluso parecía que las gotas de sudor que bajaban por su nariz iban a terminar de guarnición en el plato!!

       Si no me gusta que me echen el aliento en la cara, tampoco me gusta que lo hagan sobre mi comida! Necesito mi espacio!

     Lo siento, tenía que decirlo… No me gusta que hagan eso. Puede que sea necesario, no lo sé… Si alguien me puede dar una razón, estoy abierta a intentar entenderlo e incluso aceptarlo…





        Y por ultimo,  desearos a todos, cocinillas o no, que le echéis un par de narices al 2014 y seáis muy felices!!





lunes, 16 de diciembre de 2013

ARROP Y TALLAETES

Aaaaaaaaaarroooooooooooooooop y tallaeeeeeeeeeeeeeeeeeetes….

Ains! que pena que no sepa poner archivos de audio!! (porque seguro que se puede, pero ni sé, ni seguro que me atrevería a gritarlo).

Los que sois de Alicante seguro que ya lo estáis oyendo… Bueno, los de Alicante de pueblo, como yo, porque este postre, o tapa dulce, o "tentempié para toda la vida" (porque las calorías que lleva te alimentan para los restos de la vida que te quede), es tradicional que se venda a grito pelao por las calles.
Antiguamente seguro que los vendedores venían en burra desde Benigánim u otros pueblos de la Vall d'Albaida hasta mi pueblo, llevando en tinajas y orzas el Arrop y tallaetes, pero yo siempre los he conocido en un Renault 4 o similar (eh! eh!, que no soy tan mayor!!), y con megáfono, anunciando su dulce carga por las calles: ARROOOOOOOP Y TALLAEEEEEEEEEEETES….!

Y es que el "Arrop y Tallaetes" es un postre típico de la provincia de Alicante, parecido al "Arrope y Calabazate" murciano, pero con algunas diferencias. El murciano lleva más tipos de fruta, como higos, melón, melocotón…


El de la foto es el que compró mi madre a finales de verano y que todos coincidieron en que estaba buenísimo. Todos menos yo, porque…no me gusta, aunque me gustaría que me gustara. Con el arrop me pasa como con la miel, que la veo y pienso que tiene una pinta estupenda y que debe estar de muerte, pero cuando la pruebo… pues no. Demasiado dulce para mí. La miel como ingrediente de un plato sí, pero sola no.
A lo que voy…

El arrop o arrope se elabora desde hace siglos, pues es una herencia árabe que se ha quedado en la gastronomía valenciana y consiste en reducir el mosto de uva hasta que adquiere una consistencia de jarabe muy espeso al que se añaden trozos de calabaza (tallaetes en valenciano significa cortaditas). Supongo que como los árabes no podían tomar el alcohol del vino, usaban el mosto para otras elaboraciones y una de ellas fue esta. La mejor época para elaborarlo era durante la vendimia y la receta fue pasando de generación en generación hasta llegar casi intacta a nuestros días.
Digo "casi", porque hay recetas antiguas de convento, que seguro que son las más auténticas, que se complican bastante la vida, pero básicamente el proceso sigue siendo muy parecido.

Se dice que el arrope fue el primer dulce elaborado por los hombres, pues el único dulce que conocían era la miel, producto natural y en ocasiones escaso.

Ah! y el arrope es una semi-conserva, por eso se aprovecha para añadirle fruta.
El Renault4 del arropero!

Nunca he hecho Arrop y tallaetes, pero tengo la receta, así que si alguien se atreve… No es difícil y lleva pocos ingredientes, aunque me suena que debe ser laboriosa de hacer. Por cierto que uno de los ingredientes es la cal. Si, cal para cocinar la fruta… pero que nadie se asuste! ahora se usa nitrógeno y cosas mucho más raras y no pasa nada (o eso espero… a ver a la larga! por lo menos el arrope tiene la seguridad probada! jaja). La que se usa es la cal de bolo y se vende en droguerías.

INGREDIENTES:

2 L de Mosto
2 L de Agua
500 gr de Calabaza de asar o de confitar
200 gr de Cal de bolo

Primero ponemos el agua y la cal de bolo en una olla al fuego, removemos y dejamos hervir. Cuando hierva, apagamos el fuego y dejamos que la cal repose y se deposite en el fondo de la olla. El agua debe quedar transparente.
Mientras esto ocurre preparamos la calabaza, la pelamos y la cortamos en trozos irregulares, del tamaño de una nuez más o menos, algunos mayores y otros en gajos más pequeños.

Cuando el agua está transparente la pasamos poco a poco a otro recipiente donde tendremos dispuesta la calabaza. Para hacer esto lo mejor es que cojamos un cazo y, con cuidado de no remover el fondo, vayamos pasando el agua al nuevo recipiente.

Dejamos la calabaza en este remojo durante una noche entera (es lo más cómodo, pues debe permanecer sumergida en el agua con cal durante unas 8 horas). En este tiempo la cal cocinará la calabaza, dejándola esponjosa por dentro y muy turgente por fuera.
Pasado este tiempo la sacamos y la lavamos bien con agua. La reservamos mientras hacemos el arrop:

En una olla, preferentemente de cobre, dejamos hervir y reducir el mosto hasta que tenga la consistencia de un jarabe espeso. Para saber si tiene el punto conveniente, ponemos una cucharada en un plato y pasamos el dedo como para hacer una ralla limpia, si esa ralla se cierra rápido debemos dejarlo más tiempo. Tenemos que conseguir un almíbar espeso y muy oscuro.

Ahora sólo queda añadir la calabaza al arrop, hacer que hiervan juntos 5 minutitos para que se empape bien y dejar que se enfríe antes de servir.

Listo!

A qué sabe? Pues… no sabría decir…. Es un sabor dulce, muy dulce, un poco ácido y un poco amargo. Es un sabor muy peculiar que a quienes les gusta les encanta. Es realmente especial, y la textura de la calabaza muy interesante. Deberíais probarlo!
Si no os atrevéis con la receta, lo podréis encontrar en mercadillos tradicionales de casi toda la Comunidad Valenciana, así como en algunas webs como: Natura , Alforins , Casa Vazquez …

Si lo probáis ya me diréis…

Rossella

PD. Siiiii…. ya seeeeee….. que no hice lo que dije que haría en mi anterior entrada de hace unos meseeeessss…. Pero…. como decía nosequién….gracias a Dios no somos ríos, y podemos ir para atrás tantas veces como queramos y necesitemos!

Saludos y… nos vemos!